Publicado: 03.12.2013 21:43 |Actualizado: 03.12.2013 21:43

El ejército libanés comienza a tomar el control de Trípoli

El Gobierno encarga a las Fuerzas Armadas hacerse cargo de la segunda ciudad del país ante el aumento de los enfrentamientos entre detractores y partidarios de Al Asad

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El ejército de Líbano ha comenzado a hacerse con el control de Trípoli, la segunda ciudad del país, donde detuvo a al menos 21 personas, aunque se han reanudado los combates entre musulmanes suníes y alauíes, detractores y partidarios del régimen del presidente sirio, Bashar Al Asad.

Los enfrentamientos sectarios, principalmente entre habitantes de dos barrios rivales -uno de mayoría suní y otro alauí-, han causado desde el sábado pasado 12 muertos y 113 heridos, según las últimas cifras facilitadas por la policía. Ante esta escalada de la violencia, el Gobierno libanés encargó ayer al ejército que tome el control durante seis meses de Trípoli, convertida en un reflejo del conflicto en la vecina Siria.

Los efectivos de las fuerzas armadas llevan a cabo redadas en varias áreas de Trípoli para capturar a las personas buscadas por la justicia. Al menos 21 personas fueron detenidas por distintos delitos como el de cometer actos violentos, afirmó en un comunicado el Ejército, que explicó que ocho de los detenidos fueron entregados a la justicia militar, mientras que los demás están siendo interrogados. También hay patrullas y puestos de control de la Policía, pero todos los órganos de seguridad están bajo el mando de las Fuerzas Armadas.

A pesar del despliegue, volvieron a oírse disparos entre los barrios de Bab el Ramel y la mezquita al Mulla, después de que el ejército asaltara varios escondites de supuestos milicianos. Los francotiradores continúan activos también entre los barrios de Bab el Tebaneh (suní) y Yabal Mohsen, de mayoría alauí, secta derivada del chiísmo a la que pertenece el presidente sirio. Además, se mantiene la situación tensa en la avenida que separa esos dos barrios y en la carretera internacional que conduce a la región de Akkar, fronteriza con Siria.

El jefe del Ejército libanés, general Jean Kajwayi, se reunió con ulemas y destacó que los militares harán frente a los agresores "sin tomar en consideración de donde vengan ni su pertenencia política". Por su parte, el primer ministro libanés, Nayib Mikati, apuntó en una rueda de prensa que "nadie podrá dar cobertura a los malhechores y a los que atacan a las fuerzas de seguridad", ni se perdonará a los culpables del doble atentado en Trípoli que el pasado 23 de agosto causó 47 muertos y 900 heridos. Desde el inicio de la crisis y la guerra civil en Siria, en marzo de 2011, Líbano ha sido escenario de enfrentamientos entre partidarios y detractores del régimen de Damasco, asesinatos, ataques en la frontera, atentados terroristas y secuestros.