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Elecciones en Francia La Fiscalía investiga ahora a los hijos de Fillon, que se desinfla en las encuestas

La investigación por presuntas irregularidades se suma a la de su mujer. Según un sondeo, el 70% de los franceses consideran que el candidato de la derecha a las presidenciales debería renunciar a la lucha por el Elíseo

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Fillon, en el momento en que sale de su casa este miércoles. REUTERS/Christian Hartmann

François Fillon se topó hoy con otra piedra en su camino a las elecciones presidenciales francesas, después de que la Fiscalía Nacional Financiera ampliase su investigación a dos de sus hijos, sospechosos también de haber sido contratados de forma ficticia como en el caso de su mujer.

El candidato de la derecha, hasta hace poco favorito a la presidencia, conoció hoy que la Justicia francesa quiere saber si hubo fraude cuando contrató a sus hijos Marie y Charles a partir de septiembre de 2005, cuando era senador.

La Fiscalía pretende establecer si ambos, que todavía no se habían colegiado como abogados en la época, hicieron de verdad un trabajo por el que se embolsaron unos 3.800 euros brutos mensuales en el caso de Marie y unos 4.800 en el de Charles, hasta un total de 84.000 euros brutos.

Esas investigaciones se unen a la de su mujer, Penelope, que, según el semanario satírico Le Canard Enchaîné, cobró 831.440 euros brutos durante 15 años hasta 2012 como asistente parlamentaria de su marido y de otro diputado.

Aunque no es ilegal contratar a parientes en puestos de asistencia parlamentaria, la Justicia francesa quiere averiguar si la mujer y los hijos de Fillon cumplieron con una misión pagada con fondos públicos. Fillon y su esposa pueden haber incurrido en delitos de malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales y receptación. El aspirante de Los Republicanos ya anunció que si es imputado renunciará a la contienda presidencial en las elecciones de abril y mayo próximos.

La presión sobre el que fuera primer ministro entre 2007 y 2012 volvió hoy a aumentar, pues los medios franceses recuperaron una entrevista de Penelope Fillon concedida en 2007 al diario británico Sunday Telegraph, en la que aseguraba que nunca había sido asistente de su marido.

El abogado de la esposa salió al paso de estas nuevas sospechas y aseguró que se han sacado de contexto las palabras de su clienta y que ella ha aportado a los agentes todos los elementos que demuestran su inocencia.

Aparte de su supuesto trabajo como asistenta parlamentaria, la Justicia investiga otro empleo presuntamente ficticio de Penelope, el de colaboradora en La Revue des Deux Mondes -afín a la derecha-, por el que ganó 100.000 euros entre 2012 y 2013.

"Me siento como alguien al que han atacado por todos los lados y de manera injusta. Voy a defenderme", dijo hoy en una visita de precampaña Fillon, quien se ve como víctima de "un golpe de Estado institucional" instigado por el gobernante Partido Socialista (PS).

Mientras la investigación sigue su curso -hoy declaró la secretaria particular de Fillon-, su partido, Los Republicanos, le respaldó ayer públicamente en una declaración de su comité político y en un artículo en el diario Le Figaro. Sin embargo, algunos parlamentarios ya han pronunciado sus dudas sobre la idoneidad de mantener la candidatura de Fillon, quien arrasó en las primarias del centro-derecha el pasado noviembre. Su principal rival de entonces, el más moderado Alain Juppé, volvió anoche a certificar que él no será su reemplazo en caso de renuncia de éste.

De este escándalo, bautizado por los medios como Penelope Gate, se están beneficiando las candidaturas del socioliberal Emmanuel Macron y de la ultraderechista Marine Le Pen, favoritos para las elecciones presidenciales de abril y mayo (primera y segunda vuelta), según las últimas encuestas.

Macron, un disidente de los socialistas, ministro de Economía entre 2014 y 2016 en el Gobierno de François Hollande, aclaró que no se ve como el favorito en los comicios, pero que sí ha percibido recientemente un "movimiento" a su favor. La imagen del candidato de la derecha está cada vez más desgastada, de acuerdo con los sondeos. Uno publicado hoy apunta a que siete de cada diez franceses consideran que debería renunciar a la lucha por el Elíseo.