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Las elecciones regionales auguran la vuelta del PRI

El partido que gobernó México durante 70 años arrasa frente al PAN de Calderón, que sufre un duro varapalo en el Estado más poblado del país

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En las elecciones estatales del domingo había mucho más en juego que el cambio de gobernador en cuatro regiones mexicanas, Coahuila, Hidalgo, Nayarit y el Estado de México. La cita era un examen para las elecciones generales previstas para el año que viene. El único que aprobó fue el antaño hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), y con diferencia.

Esta agrupación, que gobernó México durante 70 años hasta 2001, en lo que el Nobel Mario Vargas Llosa denominó la 'dictadura perfecta', vuelve a ver cómo se le abren las puertas de la Presidencia después de los resultados del domingo.

El PRI ganó en los cuatro estados llamados a las urnas y arrasó en el Estado de México, el más poblado del país.

Su candidato, Eruviel Ávila, consiguió un 63% de los votos, casi 40 puntos más que el segundo candidato, el izquierdista Alejandro Encinas, del Partido de la Revolución Democrática, PRD, y a cerca de 50 del tercero con posibilidades, Gustavo Bravo Mena, del Partido de Acción Nacional (PAN) del presidente de México Felipe Calderón.

Esta victoria aplastante de Ávila supone, además, un espaldarazo a la gestión de Enrique Peña Nieto, el gobernador saliente que no se volvió a presentar porque en México está prohibida la reelección, que es el principal precandidato del PRI para las presidenciales de 2012.

Así las cosas, el PRI ya se ve en la silla presidencial el año que viene. 'Somos el partido del presente y del futuro', se apresuró a señalar el presidente de la agrupación, Humberto Moreira.

Tales cifras, además, revelan la debacle del partido en el Gobierno, el PAN, que, después de dos legislaturas frente al país, apenas consiguió el 12% de los votos en esta región clave, pese a que gobierna las localidades de clase alta que rodean la ciudad de México.

Pero la derrota incluso en el hasta ahora llamado 'corredor azul' (por la bandera del PAN) supone un castigo directo a la gestión de Calderón, que no ha sabido reaccionar ante el hartazgo de la sociedad mexicana con la violencia que azota el país.

Al candidato de la izquierda, Alejandro Encinas, le pasó factura la división interna que arrastra el PRD a nivel nacional, que a menos de un año para las generales está hecho añicos, pese a que en las de 2006, su candidato quedó sólo a medio punto de Calderón.

Sin embargo, Encinas atribuyó su derrota a las irregularidades cometidas por el PRI en los comicios. 'No sólo el dinosaurio está vivo, sino que dio el coletazo y se reprodujeron muchas de las viejas prácticas políticas en el estado de México, en donde se vio desde la pérdida de autonomía de la autoridad electoral, la impunidad con la que intervinieron los funcionarios en el proceso y el enorme dispendio de recursos', acusó Encinas este lunes y aseguró que impugnará los resultados para evitar que esto se reproduzca en las elecciones presidenciales.

A las anomalías en las campañas, se suman los desastres que sufren dos de los principales municipios del estado, que por falta de infraestructura adecuada y a causa de las lluvias tropicales, llevan una semana inundados. Con este panorama, el desencanto de la ciudadanía es evidente y se hizo presente en las tasas de abstención que en el Estado de México rondaron el 57%, un nuevo récord.