Publicado: 07.10.2011 11:06 |Actualizado: 07.10.2011 11:06

Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman, galardonadas con el Nobel de la paz

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Ellen Johnson-Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman recibieron este viernes el premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de los derechos de las mujeres.

Johnson-Sirleaf es la presidenta de Liberia y la primera jefa de Estado del continente africano, Gbowee es abogada y activista liberiana, mientras que Karman es periodista y activista por los derechos humanos en Yemen.

"Hemos decidido otorgarles el galardón por su lucha no violenta para garantizar la seguridad de las mujeres y la participación de las mujeres en los procesos de paz de sus países", dijo el comité noruego. "No podemos conseguir la democracia y la paz en el mundo hasta que las mujeres no tengan las mismas oportunidades que los hombres para influir en el desarrollo a todos los niveles de la sociedad", prosiguió.

Sobre la presideta liberiana, el jurado resaltó que "Ellen Johnson Sirleaf desde que tomó el cargo en 2006 ha contribuido en asegurar la paz en Liberia, promoviendo el desarrollo económico y social y fortaleciendo la posición de las mujeres".

De Leymah Gbowee, destacaron el haber conseguido movilizar y organizar "a las mujeres pese a las diferencias étnicas y religiosas para conseguir el final de una larga guerra en Liberia y asegurar la participación de las mujeres en las elecciones. Desde entonces ha trabajado para asentar la influencia de las mujeres en África occidental".

Por su parte, de Tawakul Karman, el jurado resaltó que "en las circunstancias más complicadas, antes y durante la Primavera Árabe, ha jugado un papel de liderazgo en la lucha por los derechos de las mujeres y la democracia en Yemen". Karman, en declaraciones a la agencia AP, dijo compartir el premio "con toda la juventud de la revolución en Yemen y a los yemeníes".

"No dejaremos nuestra revolución incompleta. Queremos un Yemen democrático y moderno. Es lo que la juventud y los mártires y heridos quieren. Continuaremos con nuestro movimiento pacífico", añadió un poco más tarde a la cadena qatarí Al Jazeera.

Ellen Johnson Sirleaf encarna la historia de una mujer que nunca se ha dado por vencida en reclamar el papel de las liberianas en la política. Ya en 1985 se presentó a las elecciones del Senado después de regresar de un largo exilio en EEUU donde consiguió un máster en administración en la Universidad de Harvard. 

Sus acusaciones contra el régimen militar le costaron una condena a 10 años de cárcel, pero poco después consiguió su puesta en libertad y volvió a suelo estadounidense donde prosiguió su formación. En 1997 volvió a Liberia como representante del Banco Mundial y desafió al dictador Charles Taylor en las elecciones.

Sólo obtuvo el 10% de los votos, pero aquello no le hizo cejar en su empeño. En 2006, con Taylor en los tribunales acusado de crímenes contra la humanidad por la guerra en Sierra Leona, se convirtió en la primera jefa de Estado africana. Es madre de cuatro hijos.

El activismo y liderazgo de Leymah Gbowee llevó la paz a Liberia después de 14 años de sangre y guerra y, de alguna manera, propició la llegada de  Johnson Sirleaf al Gobierno. Es abogada, de etnia Kpellè y promotora de "la huelga del sexo", iniciativa que obligó al régimen de Taylor a admitirla en la mesa de negociaciones por la paz, después de encabezar una manifestación pacífica en junio de 2003 por Ghana.

Su autobiografía Que nuestro poder sea inmenso: como la hermandad, la oración y el sexo cambiaron una nación en guerra muestra cómo el poder de las mujeres acabó mandando al exilio al dictador. Es directora de la Red Africana por la Paz y Seguridad para las Mujeres.

Tawakkul Karman ha sido durante años una de las mujeres que ha llevado la voz cantante contra el régimen de Al Abdulah Salé en Yemen con constantes manifestaciones y sentadas pidiendo reformas. Pero las revueltas en Túnez y Egipto le llevaron a encabezar una protesta que tiene al régimen yemení contra las cuerdas.

Tiene 32 años, tres hijos y es periodista. Fundó la asociación Periodistas sin cadenas y milita en el partido Al Islah, el princiipal grupo de la oposición. En enero fue detenida por la Policía pero la presión popular, que llevó a cabo multitud de manifestaciones en su apoyo, forzó a Salé a liberarla. Su imagen ha servido para inspirar a cientos de mujeres a tomar las calles.