Publicado: 21.05.2015 19:29 |Actualizado: 23.05.2015 08:00

Cuba: el bloqueo ha muerto, vive el embargo

Cuando La Habana ha intentado violar el bloqueo americano, los bancos terminaron siendo sancionados. El BNP Paribas de Francia tuvo una multa superior a los 7.186 millones de euros.

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Una valla en contra del bloqueo a Cuba.

Una valla en contra del bloqueo a Cuba.

MADRID.- La negociación entre Cuba y los EEUU va dejando claro que el embargo económico contra la isla era también un bloqueo que limitaba las relaciones de La Habana con el resto de los países del mundo y con los organismos internacionales. La avalancha de ofertas de negocios, créditos, inversiones, asociaciones y las visitas de políticos y empresarios después del 17D, demuestran que eran muchos los que no se acercaban a Cuba por las represalias de Washington.

El temor a entablar negocios con Cuba se podría calcular en base al interés demostrado ahora por inversores británicos, franceses, españoles, mexicanos, coreanos del sur, canadienses, japoneses y por el cambio de actitud del Club de París o el de Londres.



Los propios funcionarios estadounidenses revelan que, desde el inicio, esta medida estuvo dirigida a presionar a la gente común

El embargo se convierte claramente en bloqueo desde que en 1992, se aprueba la Ley Torricelli para impedir a las subsidiarias de empresas de EEUU en terceros países vender a la isla. Apenas 4 años más tarde, el entonces presidente Bill Clinton firma la Ley Helms-Burton, que permite demandar a quienes negocien con propiedades nacionalizadas en Cuba.

Nadie en su sano juicio puede dejar de valorar ahora los efectos colaterales que ese bloqueo debe haber tenido en la economía de la isla. ¿Cuántas puertas cerró el miedo? ¿Cuánto de sobreprecio se pagó por el riesgo? ¿Cuánto se retrocedió tecnológicamente?

La reacción mundial ha sido de tal magnitud que algunos colegas despistados dan por hecho que se terminó el embargo. Quienes no se equivocan son los empresarios estadounidenses, los únicos invitados a la fiesta que no tienen derecho a probar la torta. Mientras sus homólogos del resto del mundo acuden a invertir a Cuba, ellos luchan contra un Congreso que les niega la posibilidad de competir por el mercado cubano.


Durante cuatro décadas Washington prohibió la venta de alimentos y medicinas

No todos los problemas económicos de la isla dependen del bloqueo. No obstante, desconocer sus efectos sería un cinismo comparable al de quienes afirman que no afecta a la economía cubana pero reclaman que se mantenga vigente.

En 1961, el subsecretario asistente para Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory, afirmaba: “Hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) privarla de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

Al leer estos documentos no se puede aceptar el discurso de que ese cerco pretende únicamente afectar al Gobierno. Son los propios funcionarios estadounidenses los que revelan que, desde el inicio, esta medida estuvo dirigida a presionar a la gente común, hasta tal punto que durante cuatro décadas Washington prohibió la venta de alimentos y medicinas a Cuba.

Semejante veto solo podía buscar dañar la salud de la población, sobre todo en medio de algunos momentos críticos, como la crisis económica de los años 90.

Los equipos negociadores trabajan para reabrir las embajadas lo antes posible / EFE

Los equipos negociadores trabajan para reabrir las embajadas lo antes posible / EFE

Economía y finanzas

Devastador fue el salto atrás, que obligó a suplantar la tecnología estadounidense por la soviética. Fue necesario cambiar toda la maquinaria industrial y de servicios del país, desde los centrales azucareros hasta los autobuses.

En ese proceso se perdió calidad y eficiencia, y aumentaron los costos y el consumo de combustible. En ocasiones se producía con tecnología tan arcaica que los precios finales eran superiores al valor internacional del producto.

Cualquier movimiento de dólares en el que se detectara la presencia cubana era inmovilizado por el Departamento del Tesoro

La férrea prohibición de utilizar el dólar como moneda para sus transacciones comerciales le impuso a Cuba un costo cambiario muy alto. Cualquier movimiento de dólares en el que se detectara la presencia cubana era inmovilizado por el Departamento del Tesoro.

Cada vez que La Habana intentó violar el bloqueo de Washington, los bancos terminaron sancionados. Algunos como el BNP Paribas de Francia fueron sancionados con una multa superior a los 7.186 millones de euros.

Obama tiene el record de ser el presidente que más multas ha impuesto a instituciones bancarias por hacer transacciones con La Habana. Sembró tal pánico que ningún banco aceptaba abrir una cuenta a la delegación diplomática de Cuba en Washington.

Antes de ser electo, el primer presidente afroamericano de los EEUU creía que el embargo contra Cuba sería una “palanca” para obligar a La Habana a moverse en la dirección que Washington había establecido. Hizo todos los esfuerzos posibles por hacer del bloqueo una herramienta eficaz, hasta que se convenció de que se equivocaba.

El embargo más rechazado del mundo

Hoy el embargo es rechazado por todos los gobiernos del mundo. Así lo expresaron en la Asamblea General de la ONU, la mayoría de los estadounidenses y los cubanoamericanos según las encuestas, y también el propio Presidente de los EEUU.

Paradójicamente, todo ese rechazo no logra terminar con un embargo económico, que sigue vigente por obra y gracia del Congreso de EEUU. Solos contra el mundo.

De todas formas, el cambio de política del Presidente Obama significó un golpe crucial al “bloqueo”. Ahora las empresas de otras naciones no temen tanto a las represalias.

Es un paso para desmontar el cerco internacional que Washington había construido con leyes, amenazas, sanciones y multas. A pesar de todo, el “embargo” económico se mantiene en pie y llegar a pensar que caerá por sí solo es una ilusión.

La lucha política continuará. Un senador cubanoamericano acaba de presentar un proyecto de ley que condiciona cualquier flexibilización al pago a Cuba de las propiedades nacionalizadas. Otros pretenden reformar la Ley de Ajuste intentando obligar a los cubanos a hacer oposición para permitirles emigrar.

La resistencia del anticastrismo podría ser prolongada al fin del embargo de forma tortuosa y feroz, una reacción lógica cuando lo que está en juego es su propia existencia.