Público
Público

Empieza la operación de rescate de los 33 mineros

Las autoridades y los atrapados acuerdan que salga primero el capataz Florencio Ávalos, de 31 años. Los trabajadores sepultados ya han enviado al exterior sus escasas pertenencias

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

'Ellos tienen pequeñas cosas que los han acompañado durante el encierro: cartas, fotos, banderas con firmas de apoyo. Esos son sus tesoros y ya comenzaron a enviarlos de vuelta para que se las entreguemos a sus familias'. Lo contaba a Público un operario que ha tenido la labor de enviar alimentación y diversos objetos a los trabajadores -'Es un trabajo sencillo, pero ha sido lo mejor que he hecho en mi vida', dice-, utilizando el llamado cordón umbilical, la vía de comunicación que se estableció el 22 de agosto, el día en que se supo que estaban vivos.

El envío de esos pequeños tesoros hacia el exterior marcó el inicio de la fase final de la operación de rescate de los 33 mineros chilenos atrapados desde el 5 de agosto. La llegada a la mina San José del presidente de Chile, Sebastián Piñera, a media tarde de este martes, lo confirmó.

Hasta el último momento, las autoridades estuvieron discutiendo con los propios mineros el orden en que saldrán a la superficie. Se decidió que el primero sería Florencio

Ávalos, capataz de 31 años, que fue elegido por su juventud y experiencia. Y al final serán tres y no cuatro los socorristas que bajarán en las cápsulas y permanecerán junto a los mineros para tranquilizarlos. Llevan medicamentos para tratar incluso un infarto.

Antes de que se diera inicio al rescate, los rostros de los familiares en el Campamento Esperanza cambiaron radicalmente, pasaron de la euforia de los días anteriores a estar con la emoción a flor de piel.

'Saber que ahora mismo se producirá nos ha puesto a todos muy nerviosos', reconoce Lilianet Ramírez con los ojos llenos de lágrimas.

'Estoy muy emocionada de sentir que por fin esta pesadilla esté terminando'

'Todos celebrábamos con alegría y solidaridad, pero hoy amanecí con un nudo en el estómago. Estoy muy emocionada de sentir que por fin esta pesadilla esté terminando', explica María Segovia con la voz entrecortada.

Hubo cambios en el operativo en el último día. La cápsula Fénix 1 fue reemplazada por la Fénix 2, debido a que la segunda estaba 'en mejor estado estético', según el ministro de minería, Laurence Golborne.

La última espera antes de dar inicio al operativo fue para dejar que el cemento de la plataforma sobre la cual se posa la grúa se secase. Esta debería levantar el peso del ascensor-jaula, que es de cerca de 400 kilos, y que al descender duplica su inercia. Se esperaba que cada trayecto de la grúa tarde alrededor de 15 minutos.

El sonido de sirenas dará la buena nueva y anunciará la salida de cada minero. El ministro de Salud, Jaime Mañalich, activó una demostración del sonido para que no haya confusiones y se pueda pensar que se trata de un accidente.

'Cada vez que la tierra dé a luz a uno de nuestros hombres se activarán alarmas y sirenas, y eso no significa nada malo, sino que será una señal de alerta para poner a todo el equipo médico en posición de máxima atención', precisó Mañalich.

'Es paradójico ver lo tranquilos y confiados que ellos están'

Hasta el último momento, los 33 mineros se mantuvieron muy ocupados porque tuvieron que construir una rampa de 2,40 metros de altura para que en ella se instale al llegar la cápsula Fénix 2. Luego pudieron descansar y comenzar a enviar sus cosas. 'Eso les ha mantenido concentrados y de buen ánimo, y además les ha evitado la ansiedad', dijo el ministro. Mañalich consideró 'paradójico ver lo tranquilos y confiados que ellos están, mientras que todos los demás hemos estado nerviosos'.

Una vez que el primer minero deje su encierro, lo que hará vestido con un mono verde y gafas de protección total para la luz solar, será trasladado a la zona de estabilización en compañía de un familiar. Será revisado por el equipo médico y si se encuentra bien será destinado al módulo de reencuentro del hospital de campaña que se ha montado, donde esperan dos familiares más.

El traslado de los trabajadores hasta el Hospital de Copiapó se va a efectuar en dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Chile. La neblina que diariamente cubre el desierto, de ser muy espesa, podría presentar inconvenientes para el vuelo, por lo que están preparadas dos ambulancias para realizar el operativo por tierra.

Entre el yacimiento y Copiapó hay unos 60 kilómetros. El camino es sinuoso y resbaladizo. Desde que ocurrió el derrumbe en la mina San José, cerca de 20 coches han volcado en la ruta, la mayoría de la prensa, y sin consecuencias. En cualquier caso, desde las 6 de la tarde se cerró toda la carretera y sólo pueden circular coches que trabajen en el operativo.

Los mineros manifestaron su deseo de permanecer en el hospital de campaña hasta que sea rescatado el último trabajador, pero el ministro Mañalich descartó esta posibilidad. 'No resiste ningún análisis médico: no los vamos a tener en condiciones precarias'.

Se espera que la salida de los 33 trabajadores se termine de producir en la noche del miércoles.