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Enfrentamientos en El Cairo entre partidarios y detractores de Mursi

Los Hermanos Musulmanes desalojaron por la fuerza a las personas acampadas ante el Palacio Presidencial

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La división social en Egipto ha vuelto a ponerse de manifiesto este miércoles ante el Palacio Presidencial de El Cairo cuando miles de seguidores del presidente Mohamed Mursi han agredido a los opositores que acamparon allí la noche anterior como medida de protesta por el nuevo proyecto de Constitución. La tensión se ha traducido en duros enfrentamientos entre un bando y otro con lanzamientos de piedras y cócteles molotov sin que por el momento haya intervenido la Policía.

La marcha hasta el Palacio, organizada por los Hermanos Musulmanes, el partido que aupó a Mursi al poder, estaba convocada con el objetivo de neutralizar las protestas. A su llegada al área donde estaban colocadas las tiendas de campaña de los opositores, empezaron a tirarlas abajo y a agredir a las personas allí concentradas. Después de ser desalojados del lugar, un centenar de detractores del presidente volvieron a concentrarse en otra calle adyacente, donde cantaron eslóganes como 'la revolución continúa' o 'que caiga el gobierno del guía espiritual' de los Hermanos Musulmanes.

Mientras, los seguidores islamistas, hombres en su abrumadora mayoría y muy superiores en número, han comenzado a pintar de amarillo los muros exteriores del Palacio, donde los manifestantes anti-Mursi habían dibujado grafitis de protesta. Algunos levantan pancartas en favor de la polémica declaración constitcional promulgada por Mursi, con la que blindó sus poderes ante la Justicia, mientras muchos de ellos han comenzado a rezar sobre la calzada la oración musulmana del anochecer.

Una treintena de policías custodia tras unas barreras el acceso a la sede presidencial. Uno de los manifestantes, Hosam Hafez, que se declara simpatizante del islamista Partido Libertad y Justicia (PLJ, brazo político de los Hermanos Musulmanes), explicó a la agencia EFE que fue uno de los primeros seguidores de Mursi en llegar, y que se encontraron a unos 150 opositores acampados. 'Ha habido algunos enfrentamientos con piedras, y ellos han dejado las tiendas', señaló.

Tanto Hafez como varios compañeros suyos mostraron a Efe fotos, tomadas con sus móviles, de botellas de whisky supuestamente halladas en las tiendas de los manifestantes y los acusaron de no ser buenos musulmanes por tener alcohol. 'Queremos a Mursi y una Constitución ya', sentenció otro de los seguidores del presidente, Eid Sherif, que vino a la protesta desde la provincia de Al Garbiya, al norte de El Cairo.

Mursi regresó a sus actividades en el Palacio este miércoles después de verse obligado a abandonar el edifico a causa de la masiva manifestación que se desarrolló ayer en la capital egipcia y que terminó con violentos enfrentamientos entre Policía y manifestantes.  Las movilizaciones de protesta responden al decreto aprobado el pasado 22 de noviembre por el que Mursi amplía sus competencias y al nuevo proyecto de Constitución, que aumenta los poderes del Ejército y del Islam y que se someterá a referéndum el próximo 15 de diciembre. Liberales, movimientos de izquierda y cristianos, entre otras ideologías, han acusado a Mursi de promover una dictadura a través de la nueva Constitución, que ha sido redactada por la Asamblea Constituyente, un órgano mayoritariamente islamista.

Tras los disturbios de ayer ha eentrado en escena EEUU, que a través de su secretaria, Hillar Clinton, hizo un llamamiento al 'diálogo urgente y democrático'. Al término de la reunión de la OTAN en Bruselas, Clinton insistió en que 'se necesita de forma urgente el diálogo entre las dos partes. No sólo lo que una parte pueda decir, el diálogo ha de ir en las dos direcciones'. La secretaria de Estado recordó que 'hace dos años los egipcios tomaron las calles para pedir cambios democráticos, y lo hicieron por ellos mismos. Ahora necesitan una Constitución que los proteja a todos'. 

El líder de la oposición a Mursi, Amr Mousa,pidió al presidente que recapacite y se reúna con ellos. 'Debe hacer una oferta forma de diálogo para poner fin a la crisis que ha desatado la Constitución. Nosotros estamos listos para escucharle siempre que nos presente algo de manera formal y que tenga unos términos determinados. Si no, lo ignoraremos', dijo.