Publicado: 04.11.2016 17:41 |Actualizado: 04.11.2016 17:41

Entra el vigor el Acuerdo de París contra el cambio climático

Aunque no será de aplicación hasta 2020, para su efectividad era necesaria la ratificación por parte de al menos 55 países representantes del 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

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Christiana Figueres, Francois Hollande, Laurent Fabius y Ban Ki-Monn en el momento en el que ha sido aprobado el acuerdo. REUTERS

Christiana Figueres, Francois Hollande, Laurent Fabius y Ban Ki-Monn en el momento en el que se aprobó el texto del acuerdo el año pasado en París. REUTERS

MADRID. -Sólo un año después de que 195 países consiguieran ponerse de acuerdo para un texto definitivo, el Acuerdo de París, el primer pacto global contra el cambio climático, ha entrado en vigor este viernes, tras recoger las ratificaciones necesarias.

Aunque no será de aplicación hasta 2020, para su efectividad era necesaria la ratificación por parte de al menos 55 países representantes del 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Esa meta se alcanzó el pasado 5 de octubre, cuando la Unión Europea (UE), que representa el 12% de las emisiones globlaes, hizo entrega de los documentos de ratificación del Acuerdo en la sede de la ONU. No obstante, no todos los Estados miembros de la UE han ratificado individualmente el acuerdo, como es el caso de España, que no lo hará hasta 2017.



El Acuerdo de París fue adoptado el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa por los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre cambio climático y la Unión Europea, en el transcurso de la 21 Conferencia de las Partes (COP21).

El texto, que no es vinculante, se basa en una serie de compromisos de reducción de emisiones que cada Estado firmante se ha marcado de forma voluntaria y sin que suponga la aplicación posterior de posibles sanciones.

El objetivo principal del Acuerdo es lograr mantener la temperatura media del planeta por debajo de dos grados centígrados -considerado el límite de riesgo por los científicos- respecto a los niveles preindustriales. No obstante, los compromisos planteados por los Estados miembros no son suficientes para alcanzarlo, y el texto establece la obligación de que cada país se comprometerá a revisarlos cada cinco años. La primera revisión de las contribuciones tendrá lugar en 2018 y la primera actualización de las mismas en 2020.

Además, con este acuerdo los países se comprometen a conseguir "un equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos" en la segunda mitad de siglo, es decir, que no se pueden producir más emisiones que las que el planeta pueda absorber, bien por mecanismos naturales o por técnicas de captura o almacenamiento geológico.

Se da la circunstancia de que por primer vez, el Acuerdo de París ha hecho coincidir a los países más contaminantes y a los más vulnerables. El Protocolo de Kioto de 1997 estableció obligaciones de reducción de emisiones solo para los países desarrollados, una de las razones por las que EEUU decidió no participar en ese pacto, que está en vigor desde 2005.

Aunque no establece sanciones por incumplimiento, el Acuerdo sí fija un comité que diseñe un mecanismo transparente para garantizar que se cumplen los compromisos adquiridos y advertir antes de expirar los plazos puede o no cumplirse lo acordado.

En cuanto a la financiación, el texto obliga a los países desarrollados a contribuir a financiar la mitigación y la adaptación en los Estados en vías de desarrollo, y anima a los estados que se encuentren en condiciones económicas de contribuir a que efectúen aportaciones voluntariamente. En este sentido, la intención de financiar debe ser comunicada dos años antes de transferir los fondos.

Según el Acuerdo, el compromiso radica en lograr que para 2025 se movilicen 100.000 millones de dólares anuales, aunque se fija una revisión al alza para antes de ese año.

El 22 de junio de 2016, el Acuerdo de París y la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático (UNFCC) fueron galardonadas con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, máxima distinción que se otorga en España.