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Otro escándalo sexual político en Estados Unidos

El congresista demócrata Anthony Weiner admite que publicó una foto suya en calzoncillos en Twitter y que se la envió a una universitaria, algo que había negado hace días

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Desde el pasado 27 de mayo los medios estadounidenses apenas hablan de otro tema: si la imagen subida a Twitter en la que se veía unos calzoncillos, y lo que se esconde tras ellos, correspondía o no al congresista demócrata por Nueva York Anthony Weiner, de 46 años y figura ascendente en el partido. Debates en la televisión, artículos en la prensa, comentarios en las redes sociales. El escándalo sexual, tan del gusto (o irritación) de los estadounidenses, ya se conoce como el Weinergate.

La resistencia del político en admitir que colgó una imagen suya en Twitter para que la viera una universitaria se derrumbó ayer por la noche: en una rueda de prensa de 27 minutos retransmitida por los medios estadounidenses como si fuera la noticia más relevante del año, Weiner admitió que la fotografía en calzoncillos publicada en su perfil de la red social es suya y que fue él mismo quien la envió a una estudiante universitaria de 21 años en Seattle y, se supone que inconscientemente, a sus 40.000seguidores en su cuenta de Twitter.

No sólo eso: entre lágrimas, Weimer entonó un mea culpa mucho más amplio al reconocer que, a través de Facebook, Twitter, correo electrónico y mensajes de móvil, mantuvo conversaciones 'inapropiadas' con otras seis mujeres durante los últimos tres años , lo que incluye también el año que lleva casado con Huma Abedin, una ayudante de la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

Weiner, que a principios de esta semana había tachado las acusaciones de un intento 'por burlarse de mi nombre' (su apellido es muy parecido a la palabra salchicha en inglés, wiener), realizó la comparecencia ante la prensa sin la presencia de su mujer. 'Está muy decepcionada y entristecida. Pero también me ha dicho que me quiere', aseguró.

Pese a asumir los errores, se negó a dimitir como representante del distrito número 9 de Nueva York ('no creo que haya violado ninguna ley, como tampoco su juramento a los electores', sostuvo) tal y como le exigen todos los medios de la derecha estadounidense. A cambio, zanjó el torrente de especulaciones en torno a la fotografía.

Weimer negó en un primer momento que la foto fuera suya y dejó entrever que posiblemente fue manipulada y colgada en su Twitter por un 'hacker'. Esa fue su declaración inicial, que fue matizando a medida que pasaban los días. Más tarde aseguró durante una entrevista en la cadena de televisión CNN no saber 'con certeza' si el hombre que aparecía en la imagen era él.

Sólo después de que la página web RadarOnline.com destapara el lunes nuevas imágenes colgadas en Twitter por el demócrata, en el que ya se le veía la cara, llegó la rectificación.

'He cometido errores terribles que han hecho daño a la gente que más quiero'

Durante su comparecencia el político reconoció que él mismo subió por equivocación a su perfil público la fotografía en calzoncillos que desató la polémica, aunque la eliminó poco después. También reconoció haber enviado varias imágenes de ese mismo contenido sexual a las otras mujeres con las que estuvo intercambiando mensajes en Facebook.

'He cometido errores terribles que han hecho daño a la gente que más quiero, y lo siento muchísimo', se lamentó al tiempo que se disculpaba ante la prensa por haber mentido desde el día que salió a la luz esa fotografía, lo que atribuyó a que estaba 'avergonzado, humillado, y me quería proteger de la vergüenza pública'.

La rectificación de Weimer no ha sentado bien las filas demócratas. La líder demócrata de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, va a pedir a la Comisión de Ética que investigue al legislador 'para determinar si se utilizaron recursos oficiales o si se produjo cualquier otra violación de las normas de la Cámara', señaló tras declararse 'profundamente decepcionada y entristecida' por el escándalo.

El presidente de la Comisión de Campaña Demócrata para la Cámara Baja, Steve Israel, sostiene que Weiner 'incurrió en un profundo error personal y en un comportamiento inapropiado que ha avergonzado a él mismo, a su familia y a la Cámara'. La gran mayoría de sus compañeros de partido ven positivo que Weimer haya reconocido el error. Pero estiman que el arrepentimiento ha llegado demasiado tarde.