Publicado: 20.06.2014 13:34 |Actualizado: 20.06.2014 13:34

"España es como una fortaleza para los refugiados, pone muchos impedimentos"

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El Día Mundial de las Personas Refugiadas y Desplazadas amanece con más de 50 millones en todo el mundo en situación de desplazamiento forzoso, una de las cifras más altas en los últimos 20 años. "Ante esta realidad vemos como España, y toda Europa, se proyectan como una fortaleza", afirma Nicole Ndongala, refugiada congoleña, "es muy difícil conseguir el estatuto de refugiado en España y cuando lo conseguimos es después de un largo período de tiempo, en una situación extrema no podemos esperar, o será demasiado tarde". 

La ONG Entreculturas ha querido destacar especialmente el papel de las mujeres y niñas. "A la dureza inherente de ser una desplazada o refugiada, se une la discriminación de género y la amenaza  de sufrir abusos sexuales o maltrato físico o psicológico", afirma Agustín Alonso, director de la Fundación. Por tercer año consecutivo, presenta su campaña NOLAND, un simbólico país virtual que acoge a esos 50 millones de refugiados en el mundo. La campaña, subtitulada #NoTeOlvides, reivindica una integración en condiciones de igualdad y la garantía de los derechos de todas las mujeres y niñas en situación de desplazamiento forzoso, en especial de su derecho a una educación de calidad. "Si educas a una mujer, consigues educar a todo un pueblo, una nación. Ella se lo transmitirá a sus hijos e hijas, a su comunidad", afirma Elisabeth Waraga, una refugiada sudanesa, "cuanto más eduquemos a los jóvenes, mayor será la esperanza de paz en el futuro de nuestros países". Para esto, han organizado una performance con post-it, "la camapaña quiere recordar esta situación para que la ciudadanía no olvide a estos millones de personas, por eso utilizamos los post-it", afirman desde la organización. 


"Si educas a una mujer, consigues educar a todo un pueblo" Hay 21.000 nuevos refugiados cada día, una cifra que no deja de crecer con las nuevas situaciones de guerra, desastres naturales, la opresión de los Estados y, por supuesto, la pobreza. Cristina Manzanedo, una de las reponsable de la ONG, ha remarcado el concepto de "huir". "El desplazamiento forzado se produce cuando la población civil de un país se ve obligada a dejar sus lugares habituales de vida y marchar a otros por amenazas y para proteger su seguridad personal", afirma Manzanedo. "Para mi es una pesadilla ver cuando en los medios hablan de 'asalto masivo en la valla'. No saben la realidad que se esconde en sus países, la realidad que les empuja a escapar hasta en situaciones extremas y quedándose muchos por el camino", añade la refugiada congoleña, Nicole Ndongala. 

La fundación se ha centrado en la situación de Sudán del Sur, uno de los principales países generadores de refugiados y desplazados internos en el continente africano. "A mediados de diciembre del pasado año, los enfrentamientos armados y la violencia extrema volvían a resurgir, acabando con la relativa calma que sucedió al Tratado de Paz de 2005 y a la proclamación de la independencia de 2011 tras su escisión de Sudán", afirma el Director de Entreculturas. "Yo estuve refugiada con apenas 8 años, pasando hambre", afirma Elisabeth Waraga, "la situación de muchas mujeres se agrava porque los soldados se llevan a los hombres y las dejan a ellas al cuidado de todo, en esta situación yo misma he presenciado como violaron y mataron a unas niñas delante de su madre, los soldados se aprovechan", sentencia. 

"La escuela es un espacio de protección física, psicosocial y cognitiva, que les puede ayudar a salvar sus vidas"

"Tuvimos que dejar atrás todas nuestras posesiones. Lo único que podíamos llevar con nosotros es lo que tenemos en nuestras mentes, lo que nos han enseñado, nuestra educación. La educación es lo único que no nos puede robar y sobre la cual podremos construir una vida mejor para nuestros hijos", afirma una de las refugiadas. Defienden la escuela como un espacio de protección física, psicosocial y cognitiva, que les puede ayudar a salvar sus vidas. "Puede transmitir información vital para fortalecer sus habilidades esenciales de supervivencia, como la forma de evitar las minas terrestres, protegerse contra abusos sexuales o prevenirse del VIH/SIDA", afirman desde la Fundación. "Además, les permite y les facilita el ejercicio de otros derechos, como el de tomar decisiones informadas o el de aprender las formas de acceder a la atención sanitaria y a la distribución de alimentos en el campo de refugiados donde vivan", afirma el director de la Fundación desde el Mercado de San Fernando "como símbolo de todos esos mercados en los campos de refugiados". "Si normalmente las niñas y mujeres ven más vulnerado su derecho a la educación, cuando hablamos de mujeres y niñas refugiadas o desplazadas, esta vulneración es aún mucho mayor", sentencian.