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Un español muerto en un ataque talibán contra un hotel de Kabul

En el ataque han muerto un total dieciocho personas, entre ellos siete insurgentes. El hotel es de los más lujosos de la zona

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La insurgencia afgana ha vuelto a asestar un golpe mortal en el corazón de Kabul y, de paso, ha sembrado dudas sobre el inminente relevo de varias zonas del país (entre ellas Kabul) que pasaran a ser responsabilidad de las Fuerzas de Seguridad de Afganistán a partir del próximo mes de julio.

Alrededor de las 22:00 (19:30 hora peninsular), un comando talibán compuesto por siete hombres, asaltaba el Hotel Intercontinental —uno de los más lujosos y mejor protegidos de la capital afgana— para sembrar de muerte y terror la noche capitalina. Los insurgentes, pertrechados con armas de asalto, granadas de mano, RPGs y varios chalecos con explosivos, accedieron al recinto colándose por el jardín, situado en la parte trasera del hotel, sin que los modernos sistemas de seguridad del recinto desvelasen su presencia. Una vez dentro, consiguieron reducir a varios de los guardias que custodiaban la entrada, tras un intenso tiroteo en el que un talibán fue abatido por la seguridad privada del hotel.

Mientras se intensificaba el fuego cruzado entre los asaltantes y el personal de seguridad del hotel, otro de los integrantes del comando lograba acceder al edificio y detonaba la carga explosiva que llevaba adosada a su cuerpo, dando vía libre al resto de los insurgentes que se precipitaban al interior del hotel disparando, de manera indiscriminada, contra todos los que se encontraban a su paso. Así asesinaron a nueve extranjeros que se alojaban en el hotel, entre ellos el piloto español Antonio Planas, y a dos policías afganos. En el momento del ataque, el comedor del hotel estaba a rebosar, ya que los huéspedes se encontraban cenando. Según fuentes del Ministerio de Interior, en el momento del ataque había alojados entre 60 y 70 huéspedes en el Intercontinental. Planas era natural de Palma de Mallorca y trabajaba para la aerolínea turca Saga Airlines, que presta servicios para una compañía afgana con transporte regular de pasajeros a Kabul.

En la operación intervino un helicóptero de la OTAN

El asalto se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Hasta allí se desplazaron centenares de policías afganos, que se vieron apoyados por varios helicópteros de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad). Según ha podido saber Público, tres de los insurgentes fueron neutralizados cuando se encontraban en la azotea del hotel repeliendo los disparos de la policía afgana. En ese momento, un helicóptero de la Alianza Atlántica les dio muerte. 'La Policía afgana se puso en contacto con nosotros para solicitarnos apoyo aéreo y desplegamos varios de nuestros helicópteros alrededor de la zona del hotel Intercontinental. Detectamos la presencia de varios insurgentes en la azotea del edificio y se tomó la decisión de abrir fuego, acabando con tres de ellos y dando vía libre a la Policía afgana para que pudiese acceder al interior del hotel', ha precisado el Mayor Tim James, portavoz de la OTAN.

'El último insurgente fue reducido a las 05.30 de la madrugada (3.00 hora peninsular española) tras más de ocho horas de intensos combates entre los asaltantes y los policías afganos', ha afirmado a la agencia de noticias AP Sediq Sediqi, portavoz del Ministerio de Interior. 'Una vez en el interior del hotel procedimos al recuento de víctimas mortales. Ocho atacantes, dos policías afganos y nueve extranjeros; además de una veintena de heridos de diversa consideración', señaló Sediqui. El portavoz talibán, Zabiulá Muyahid, se ha atribuido el ataque.

El hotel Intercontinental, que con sus cinco estrellas y su privilegiada posición —en una colina en el oeste de la capital desde donde se divisa toda la ciudad— ha sido desde hace decenios un reclamo para los extranjeros que acuden a Kabul por motivos de trabajo y, por extensión, una pieza muy codiciada por la insurgencia afgana, que siempre lo ha tenido en su punto de mira. Este asalto se asemeja bastante a otro ocurrido el 14 de febrero de 2008 en el hotel Serena, otro de los cinco estrellas de Kabul y donde el precio de una habitación ronda los 300 dólares diarios. En ese ataque, los insurgentes lograron penetrar en el interior del lujoso establecimiento y acabar con seis extranjeros; algunos de ellos se encontraban en el gimnasio, donde fueron acribillados.

Las fuerzas de seguridad afganas se están viendo superadas por una insurgencia desafiante e implacable

Este nuevo ataque por parte de la insurgencia afgana abre un extenso abanico de interrogantes a los que aún nadie ha conseguido dar una respuesta creíble y coherente. Kabul, a pesar de los innumerables controles de seguridad y de la más que evidente presencia de la Policía afgana patrullando por sus calles se ha convertido en los últimos meses en uno de los lugares preferidos de la insurgencia afgana para perpetrar sus atentados, cada vez con mayor virulencia. Las fuerzas de seguridad afganas se están viendo superadas por una insurgencia desafiante e implacable. Además, el discurso triunfalista y autosuficiente que esgrimía hace pocos meses Hamid Karzai, presidente del país, respecto a la más que sobraba preparación de sus policías ha quedado en entredicho con este nuevo ataque.

Y es que el hotel Intercontinental, como el resto de lujosos hoteles de Kabul, cuenta con unas medidas de seguridad envidiables. Tiene su propio puesto de guardia compuesto por policías afganos, así como varios oficiales de inteligencia apostados en la parte superior de la colina y muy cerca de la entrada del hotel. Pero aun así los insurgentes se han cobrado 11 vidas más en su interior.

En los últimos meses, los talibanes han incrementado sus acciones ofensivas con la llegada del buen tiempo, cuando tradicionalmente se recrudecen los combates en el país centroasiático, y el número de atentados y ataques se dispara, como ya ocurrió el año pasado.

Además, este miércoles se iniciaba una importantísima conferencia en Kabul a propósito de la transición de la seguridad en las siete zonas de deberán quedar en manos de las fuerzas de seguridad de Afganistán durante este mes de julio, cuando comenzará la retirada de 10.000 soldados norteamericanos, recién anunciada por el presidente Barack Obama.