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Lo que espera al presidente Obama en el Despacho Oval

Uno de los primeros objetivos será el de cerrar Guantánamo antes de un año

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Barack Obama empezará su primer día en el Despacho Oval reuniendo a la cúpula militar estadounidense para preparar la retirada de Irak y el refuerzo de las operaciones en Afganistán. En una semana espera lanzar además su primera iniciativa diplomática en Oriente Próximo y acelerar la aprobación de su plan económico para sacar al país de la crisis. O lo que es lo mismo: restaurar la confianza en y de Estados Unidos.

Lo decía en julio pasado y lo repitió a lo largo de la campaña. 'Quiero terminar esta guerra (de Irak). El primer día de Gobierno reuniré a los jefes del alto mando y les daré una nueva misión, la de acabar con esta guerra de forma deliberada pero responsable'. La meta inicial eran 16 meses, pero es posible que la realidad imponga otras prioridades.

Obama contará con la autoridad del actual secretario de Estado de Defensa, Robert Gates, que asegurará la continuidad entre los dos gobiernos en un asunto tan sensible.

La idea es desplazar el esfuerzo bélico hacia Afganistán. El Pentágono debería mandar un refuerzo de 30.000 soldados, lo que casi doblaría el contingente estadounidense (en total, contando las fuerzas de la OTAN hay 92.000 soldados estacionados en Afganistán comparados con los 162.000 de Irak). Esto sólo sería parte de una nueva estrategia contra los talibanes todavía por definir. La semana pasada, durante su confirmación como secretaria de Estado, Hillary Clinton calificó Afganistán de 'narcoestado' y al Gobierno de Karzai de 'corrupto y escasamente eficaz'.

El conflicto palestino-israelí también monopolizará los primeros momentos del nuevo presidente. Obama, que ha mantenido un férreo silencio durante el implacable bombardeo israelí de Gaza, probablemente nombrará a un equipo de enviados especiales a finales de esta semana.

Entre los nombres que más suenan para dirigir el esfuerzo diplomático figuran los del ex senador George Mitchell, que ayudó a concluir los acuerdos de paz de Belfast en 1998, Richard Haas, presidente del Council of Foreign Relations, organismo de estudios internacionales en Nueva York, o el antiguo enviado de Bill Clinton en la zona, Dennis Ross.

Lidiar con las consecuencias de la operación israelí y establecer un estrategia de negociación con Hamás (un diario británico comentaba recientemente que no se descartaban contactos directos aunque muy discretos con el movimiento islamista) pondrán a prueba las mejores intenciones del nuevo Gobierno.

En su primera semana en la Casa Blanca Obama también quiere cerrar simbólicamente Guantánamo y suspender las comisiones militares, aunque, sin duda, se dará un margen de un año hasta decidir la suerte de los prisioneros. Según la CNN, también revocará la controvertida orden de George Bush que impide subvencionar organizaciones internacionales que respaldan el aborto. 'Los problemas del mundo piden que actuemos con rapidez y así lo haremos', anunció David Axelrod, uno de los principales asesores de Obama.

Todo está listo y nadie en el equipo se da un solo segundo de respiro. Los asesores debían empezar a llegar ayer a sus nuevos puestos. 'La mayoría de los responsables irá directamente a la Casa Blanca después de la inauguración', anunció el pasado fin de semana Robert Gibbs, ex portavoz de la campaña y futuro portavoz del Gobierno. El equipo de prensa mandó ayer e-mails a la prensa indicando ya sus cambios de correo electrónico.

En el frente interior, el nuevo Gabinete quiere tener aprobado antes de finales de mes el paquete de estímulo económico de 825.000 millones de dólares, y decidir cómo utilizar los 350.000 millones que quedan del rescate aprobado en octubre del año pasado. Y como el nuevo Gobierno quiere hacer de Washington un ejemplo a seguir en su nueva cruzada voluntarista, Obama también debería firmar varias órdenes ejecutivas que refuercen las normas éticas de funcionarios y políticos.