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Espionaje de Israel Israel espía las actividades de los palestinos en las redes sociales

Un informe que acaba de ver la luz revela que casi un 20% de los jóvenes han sido detenidos o investigados por las autoridades israelíes a causa de lo que han colgado en las redes sociales

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Una mujer hace una foto en el colegio de la comunidad de Jan al Ahmar. EFE/Atef Safadi

Darin Tatur es una palestina de Israel de 34 años que fue arrestada el 11 de octubre de 2015 y que desde entonces ha permanecido en prisión y en arresto domiciliario. Quince meses de privación de libertad tan sólo por escribir un poema y colgarlo en YouTube con imágenes de la ocupación militar israelí de fondo.

Darin dice que tiene derecho a escribir poesía y derecho a colgarla en las redes sociales, pero Israel no está de acuerdo. Aunque cuando fue detenida apenas poco más de un centenar de personas habían visto el vídeo y escuchado el poema, la Policía sostiene que sus versos “incitan a la violencia contra los israelíes judíos”.

El PEN Club Internacional, una asociación de escritores de todo el planeta, ha emitido un comunicado en el que pide al gobierno Benjamín Netanyahu que retire los cargos contra Darin y que la ponga en libertad. El PEN Club recuerda que existen centenares de palestinos detenidos por sus actividades en las redes sociales, una situación que se deriva de una extrema vigilancia electrónica de todos los palestinos, especialmente de los jóvenes.

Un informe que acaba de publicar el Centro Árabe para el Avance de los Medios Sociales (7amleh) justamente saca a la luz la profundidad del espionaje sobre los palestinos del interior de Israel y de los territorios ocupados. El informe se fundamenta en un sondeo que indica que el 19% de los jóvenes de entre 15 y 25 años han sido detenidos o investigados a causa del espionaje de las redes sociales por parte de los servicios secretos.

Un papel central en el espionaje lo desempeña la poderosa Unidad 8200, que se dedica al seguimiento electrónico de la población palestina de Israel y de los territorios ocupados, aunque también espía a nivel internacional. En 2014, 43 reservistas de la Unidad 8200 firmaron una carta mediante la que renunciaron a esas ocupaciones, alarmados por el tono del espionaje en el que ellos mismos habían participado. Según ha publicado la prensa hebrea, la Unidad 8200 investiga, entre otras cosas, el historial médico de los palestinos para ver si se les puede chantajear en ese campo, así como sus preferencias sexuales, con la misma intención y con el fin de reclutarlos como colaboracionistas.

El informe de 7amleh, un grupo que tiene su sede en la ciudad de Haifa, se centra en el espionaje electrónico y revela que incluso los servicios de seguridad palestinos dependientes de la Autoridad Palestina colaboran con la Unidad 8200 y con otras fuerzas israelíes para espiar a la población palestina, especialmente a los jóvenes. El sector geográfico más castigado es Cisjordania. El informe indica que el 35% de los jóvenes de Cisjordania han dicho que fueron arrestados por algo que dijeron en las redes sociales, lo que confirma que prácticamente nada de lo que dicen o hacen pasa desapercibido para el Gran Hermano.

El poema que Darin Tatur colgó en YouTube hablaba de la ocupación e invitaba a los palestinos a resistir contra ella. En el juicio celebrado en septiembre pasado se supo que la Policía la obligó a firmar su declaración sin siquiera permitirle leerla y que la presionaron para que la firmara diciendo que más tarde ya se podría quejar. También trascendió que la transcripción de su declaración no se había ajustado a las palabras de la poetisa palestina. El abogado de Darin, Abed Fahoum, presentó ante los jueces un vídeo en el que aparecen tres policías gritándole a Darin para que reconozca que en el vídeo de YouTube está incitando a la violencia contra israelíes judíos, algo que Darin niega. Esta parte del interrogatorio no quedó reflejada en la transcripción de la declaración de Darin.

Censura en redes sociales

El director de 7amleh, Nadim Nashif, ha declarado que el objetivo del estudio es promover los derechos de los jóvenes palestinos a usar internet de una manera que sea segura, es decir, sin que se intercepten sus comunicaciones, y esto tanto en relación con las autoridades como en relación con cualquier corporación que se dedique a estos menesteres.

El año pasado se incrementó sustancialmente el número de palestinos arrestados por usar las redes sociales, lo que alarmó a distintas organizaciones que vigilan este fenómeno. Además, consta que las autoridades israelíes presionan constantemente a las empresas propietarias de las redes sociales, como Facebook o YouTube, para que saquen rápidamente las noticias que Israel considera que incitan a la violencia. Varias organizaciones de derechos humanos han advertido que estas prácticas de censura no son aceptables.

Una delegación de Facebook se reunió en septiembre último con miembros del Gobierno israelí y el ministro del Interior, Guilad Erdan, uno de los más radicales del Gobierno, calificó el encuentro de “exitoso”. En la reunión, justamente se abordaron las medidas que Facebook debería aplicar para evitar que los palestinos “inciten a la violencia”. Paralelamente a este encuentro, varias páginas de activistas palestinos en árabe e inglés fueron suspendidas por Facebook, una medida que desde entonces ha continuado sucediendo. El mismo hecho de que casi el 20% de los jóvenes palestinos hayan sido detenidos o investigados por Israel muestra el alcance de la persecución que la Policía y los servicios de inteligencia israelíes aplican sobre el conjunto de la vida de los palestinos.