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Los estudiantes chilenos debaten volver a las aulas

Cerca de 80.000 alumnos pueden suspender el curso por las revueltas

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Las movilizaciones de los estudiantes chilenos para mejorar la educación en el país suramericano cumplen ya cuatro meses y ponen en peligro el año escolar en curso. El Gobierno y las organizaciones de estudiantes quieren reiniciar el diálogo, pero mantienen un pulso en el que ninguno de los dos quiere ceder: el Ejecutivo exige que cesen las ocupaciones de centros educativos y los estudiantes piden que el Ejecutivo retire los dos proyectos de ley sobre educación que envió al Congreso sin participación del movimiento estudiantil.

El jueves se realizó una multitudinaria marcha por las calles de Santiago para pedir al Gobierno que ponga fin al lucro en institutos y universidades y que se mejore la calidad de la enseñanza.

Mientras 100.000 manifestantes circulaban por la principal arteria de la capital, la Alameda, el presidente chileno, Sebastián Piñera, daba un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en el que mostraba un incomprensible apoyo a la movilización en contra de su Gobierno. 'Los jóvenes chilenos han salido hoy a las calles para manifestarse en favor de una causa noble, hermosa y legítima la educación', dijo el multimillonario ante el pleno de la ONU. A diferencia de otras ocasiones, Piñera no condenó los brotes de violencia que se registraron al final de la manifestación.

Como en ocasiones previas, un grupo de jóvenes abandonó la marcha pacífica y se enfrentó a la Policía con cócteles molotov. Los agentes respondieron con contundencia y el enfrentamiento acabó con decenas de heridos.

Sólo el 15% de los alumnos de Providencia podrá seguir en 2012

Debido a la toma de unos 300 institutos y el cese de las clases, cerca de 80.000 estudiantes secundarios pueden perder un año escolar, que en el Cono Sur va de marzo a diciembre.

El Gobierno conservador de Piñera ha advertido a alumnos y padres que, de no reiniciarse las clases, miles de alumnos de secundaria suspenderán el curso. Pero esa eventual suspensión también pondrá en jaque al Ejecutivo, ya que el sistema educacional se colapsaría si en 2012 debe absorber a quienes repitan por no haber asistido a las clases.

Para evitar ese escenario, Camila Vallejos, una de las dirigentes del movimiento estudiantil, dijo ayer que están 'evaluando la posibilidad de seguir movilizados, pero volviendo a las aulas'.

Se cumplen cuatro meses de protestas para mejorar la educación pública

En caso de que no haya acuerdo, el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, advirtió de que cerrará durante lo que queda de curso los dos principales institutos de su ciudad, ambos ocupados desde hace cuatro meses.

El alcalde y excoronel Labbé, que en varias oportunidades ha declarado ante la Justicia como presunto miembro de la Policía secreta de Augusto Pinochet, anunció que ningún estudiante que no resida en Providencia tendrá matrícula en los institutos de la ciudad durante 2012.

Labbé dijo que durante cinco años la ciudad de Providencia sólo ofrecerá educación al 15% de los estudiantes actuales, porque son los únicos que efectivamente residen en la urbe.

La principal demanda del movimiento estudiantil chileno es que se instaure una verdadera educación pública universal, ya que en la actualidad los municipios de escasos recursos no cuentan con lo necesario para instruir a sus alumnos y esa precariedad obstaculiza el ascenso social.