Publicado: 08.05.2015 12:19 |Actualizado: 08.05.2015 13:10

El eurófobo Farage dimite tras quedarse fuera de Westminster

El Partido de la Independencia del Reino Unido cosecha solo un escaño y paga su campaña llena de odio a la inmigración y de beligerancia hacia la Unión Europea. Su líder no descarta volver a la carga en septiembre.

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Nigel Farage saliendo de depositar su voto en un colegio electoral. /REUTERS

Nigel Farage saliendo de depositar su voto en un colegio electoral. /REUTERS

LONDRES.- Nigel Farage, el líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) que pide la salida de la Unión Europea (UE) con una retórica eurófoba y xenófoba, no consiguió entrar en el Parlamento británico tras la elecciones generales celebradas este jueves y ha confirmado que renuncia a continuar al frente del partido. Aun así, no ha cerrado la puerta a concurrir de nuevo cuando la formación decida la sucesión el próximo septiembre.

 Cumpliendo con su compromiso de la campaña de las generales, cuando aseguró que dimitiría si no conseguía entrar en Westminster, Farage avanzó que se "tomaría un descanso en verano, todo lo alejado de la política" que pudiese, si bien matizó que aprovecharía también para reflexionar sobre una potencial candidatura transcurridos los meses estivales.



El hasta ahora líder de una formación que este jueves se convirtió en la tercera fuerza en porcentaje de voto, tan sólo por detrás de conservadores y laboristas, avanzó que su relevo se decidiría en septiembre, cuando él mismo podría ser uno de los aspirantes. Mientras tanto, el político informó de que Suzanne Evans, actualmente vicepresidenta del UKIP, será la líder en funciones hasta la designación de su sucesor en septiembre.

El UKIP ha resultado una víctima colateral del sistema de representación uninominal británico, puesto que pese a haber obtenido casi un 13% del total de votos, su representación en Westminster es residual, con tan sólo un diputado hasta ahora. Esta aparente asimetría llevará a la formación a convertirse en "un partido más radical a favor de la reforma política", de acuerdo con Farage, que ya había avanzado durante la campaña que dimitiría si no obtenía un asiento en Westminster.

Farage reconoció que, a nivel personal, sentía "algo de decepción" por la derrota pero señaló que también se había quitado "un peso de encima". También felicitó al primer ministro, el conservador David Cameron, por su victoria y admitió el "terremoto" protagonizado en Escocia por el Partido Nacionalista Escocés (SNP), que se erige como tercera fuerza parlamentaria por detrás de los conservadores y los laboristas.

Farage cuestionó que un partido con el porcentaje de votos de su formación apenas obtuviese voz en Westminster. "Estamos encantados de haber logrado muchos votos, pero tiene que haber un cambio en el sistema", avanzó el líder, quien reiteró su advertencia de que el UKIP "va a cambiar para convertirse en una formación más radical a favor de la reforma política".

Discurso antieuropeo

Con su sonrisa casi sarcástica y sin pelos en la lengua para criticar la cantidad de extranjeros o la burocracia europea, Farage fue centro de atención de la campaña electoral, pues aspiraba a aumentar los dos escaños que tenía en la última legislatura. La formación de Farage apenas ha conseguido un escaño en los comicios generales celebrados este jueves en el Reino Unido.

Su continuo discurso antieuropeo le había ayudado a Farage a ganarse el apoyo entre los británicos, según los sondeos, que lo llegaron a situar durante la campaña electoral como la tercera formación en número de votos, algo que no se ha materializado. En su plataforma electoral, el UKIP afirmaba que era la única formación sincera sobre la inmigración y que trabajaría para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Nigel Farage, eurodiputado desde 1999 y que era candidato por la circunscripción de Thanet South, en el sureste de Inglaterra, defiende que la forma de "romper" la UE es desde dentro. También afirma que la pequeña empresa británica está sufriendo por la carga legislativa y las regulaciones comunitarias.

El Tratado de Maastricht, el origen del UKIP

Nacido el 3 de abril de 1964, Farage fue militante del Partido Conservador hasta que John Major, el primer ministro tory entre 1990-1997, decidió firmar el Tratado de la UE (o Tratado de Maastricht) en 1992, que establecía una mayor integración europea.

Esa firma provocó una fisura en la formación conservadora, entre los más pragmáticos y los que estaban a la derecha del partido, más bien "thatcherianos" y euroescépticos hasta la médula.

Este descontento llevó a Farage a formar en 1993 lo que es hoy el UKIP, un partido de ideología neoliberal y populista, que no quiere esperar a 2017 para celebrar el tan prometido referéndum del primer ministro británico, el conservador David Cameron, sobre la pertenencia o salida del país de la UE.

Con sus exabruptos sobre los inmigrantes y sus comentarios despectivos hacia los rumanos, Farage, que está casado con una ciudadana alemana, se ha convertido en una figura polémica, calificado a veces de racista y fascista británico. A medida que este político aumentaba sus ataques contra la UE y los inmigrantes, el UKIP sumaba puntos y Cameron veía cómo muchos de sus tradicionales votantes cruzaban al terreno de Farage.

Economía liberal y un Reino Unido fuera de la UE

Defensor de la liberad del individuo, Farage es partidario del Estado pequeño, los impuestos bajos y la libertad económica, y es contrario a la burocracia comunitaria.

Durante la campaña electoral, Farage presentó su manifiesto con la principal promesa de "liberar" el Reino Unido con un referéndum que posibilite la salida de la UE lo antes posible.

También propuso restringir la inmigración a unas 30.000 personas al año -de más de 200.000 actualmente- y limitar el acceso de los inmigrantes a las prestaciones sociales.

Xenofobia radical

Además, Farage quería ahorrar 32.000 millones de libras (unos 44.200 millones de euros) en la próxima legislatura reduciendo la ayuda exterior y las contribuciones a Escocia y la UE, y eliminando proyectos como un tren de alta velocidad nacional.

Sus críticas contra los extranjeros y Europa le llevaron a meter la pata en más de alguna ocasión, como cuando dijo que estaría preocupado si tuviera a rumanos como vecinos.

Pero en sus filas también hay seguidores que han mostrado su descontento por la orientación del UKIP, como ha sido el caso de la joven de 21 años Sanya-Jeet Thandi, hija de inmigrantes indios, que trabajaba para el grupo juvenil de ese partido. Thandi dejó la formación de Farage por considerar que apoya una campaña "racista" que resulta "aterradora".