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Un ex policía secuestra un autocar con extranjeros en Manila

La policía ha asaltado el autobús tras una aparatosa operación que se ha saldado con el secuestrador abatido y al menos tres rehenes liberados, de los 16 que permanecían en el interior

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La policía ha asaltado el autobús donde un ex policía armado con un rifle de asalto M-16 mantenía secuestradas a 15 personas en un autobús de turistas en Manila, capital de Filipinas.

Cerca de una veintena de agentes, situados a ambos lados del vehículo, rodearon el autobús durante una hora, tratando de penetrar en su interior rompiendo la puerta y el parabrasisas con una maza, en una maniobra lenta y aparatosa que hizo temer por la vida de numerosos rehenes.

Se escucharon muchos disparos y, tras varios intentos, la policía logró introducirse por la puerta de atrás.  El secuestrador ha sido abatido por un tirador de la policía, pero se desconoce cuántos rehenes se ha llevado por delante antes de morir. Al parecer uno de los policías ha resultado herido tras acceder al interior del vehículo

Al finalizar el asalto, del interior del autobús se ha visto salir a al menos cuatro personas con vida. 

Fuentes policiales confirman la muerte del secuestrador y de al menos siete rehenes, mientras que la Cruz Roja dice que sólo cinco han sobrevivido asalto. El máximo dirigente de Hong Kong, Donald Tsang, ha confimado que los siete  fallecidos durante la intervención eran residentes de la antigua colonia británica. Además, otros dos rehenes están gravemente heridos y seis más permanecen hospitalizados. Tsang ha calificado el incidente como 'una gran tragedia' y ha mostrado su malestar por la gestión del suceso por parte de las autoridades filipinas:  'La forma en que fue manejado, particularmente el resultado, lo encuentro decepcionante', declaró en una rueda de prensa.

El secuestrador, al que la policía identificó como Rolando Mendoza, tomó el control del vehículo a las 9 de la mañana hora local (03.00 horas en España) y desde entonces mantuvo negociaciones con las autoridades, que no llegaron a ningún puerto, en las que exigía que se reconsiderase su despido. 

En declaraciones a una radio local, Mendoza ya advirtió de sus intenciones 'Estoy viendo a muchos SWAT (miembros de los comandos de intervención). Sé que quieren matarme. Tienen que irse todos porque en cualquier momento haré lo mismo aquí'.

El coronel de la policía, Nelson Yabut, señaló a la prensa que  Mendoza 'eligió iniciar el tiroteo con nuestros hombres'. 'En nuestro primer asalto, el capitán Mendoza estaba tendido en el medio del pasillo y disparó a uno de nuestros agentes. En nuestro segundo asalto lo matamos', agregó. Durante el segundo intento los comandos usaron gas lacrimógeno y bombas de luz. Mendoza se dirigió entonces a la puerta del autobús, donde fue abatido por los francotiradores. 'Hicimos todo lo posible para negociar y resolver esto pacíficamnte, pero no nos dio opción', termina Yabut.

Mendoza fue expulsado del cuerpo de Policía en 2008 después de ser acusado de robo, extorsión, y tráfico de drogas.

Desde que Mendoza tomara el autobús hasta el asalto final, había liberado a 9 de las 25 personas que viajaban a bordo. Cinco de ellos eran adultos y tres niños y se cree que aún hay menores en el vehículo. En un principio se dijo que los retenidos procedían de Corea del Sur, aunque fuentes policiales confirmaron más tarde que 22 de ellos son de Hong Kong. Las tres personas restantes, el conductor, un fotógrafo y un guía, son filipinos.

El autobús se encontraba aparcado en el Luneta Park en el centro de Manila y el recinto ha sido acordonado. El secuestrador colocó un cartel en una de las lunas del vehículo en el que se podía leer: 'El pacto comienza a las 3 de la tarde'.

Poco antes del dramático asalto, las  autoridades negociaban con Mendoza y ya avisaron de que la situación se podría alargar: 'Continuamos negociando con el secuestrador', dijo Agrimero Cruz, portavoz de la Policía Nacional.

En septiembre del 2007 ocurrió un hecho similar, en el que un persona, que finalmente fue detenida, secuestró en Manila un autobús con una treintena de niños que se dirigían al colegio.