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Estado de excepción ante una revuelta policial en Ecuador

El presidente Correa acusa a la oposición de intentar montar un golpe de Estado. Los agentes protestan por los recortes en sus prestaciones. El mando militar condena la sublevación

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El Gobierno de Ecuador decretó ayer el estado de excepción ante una revuelta policial que acorraló al propio presidente Rafael Correa, que ingresó en un hospital tras sufrir una agresión con gases lacrimógenos. Correa no dudó en acusar a la oposición de estar detrás de lo que calificaba como 'golpe de Estado'. Sin embargo los altos mandos militares pidieron a los sublevados que restauraran el orden.

El país despertó ayer en un estado de caos general: neumáticos quemados ante la Asamblea Nacional, avenidas y puentes cortados y el aeropuerto ocupado. Miembros de la Policía Nacional se manifestaron violentamente todo el día en distintas ciudades del país en un intento de sublevación frente al orden constitucional. Algunos agentes ocuparon la Asamblea Nacional y un grupo de soldados forzó el cierre del aeropuerto internacional de Quito.

El presidente sufre un ataque con gases lacrimógenos y es hospitalizado

El presidente Correa acudió por la mañana al Regimiento Quito, donde se encontraba un grupo de sublevados, para convencerlos de que depusieran su actitud. En un altercado muy tenso con la policía el mandatario se dirigió a ellos con vehemencia. Se quitó la corbata y se abrió la camisa para mostrar que no llevaba protección antibalas. 'Señores, si quieren matar al presidente, aquí está: mátenme si les da la gana, mátenme si tienen valor, en vez de estar en la muchedumbre, cobardemente escondidos'.

Fue entonces cuando Correa sufrió el ataque con gases lacrimógenos al salir del regimiento policial. Al cierre de esta edición seguía secuestrado en el hospital de la Policía Nacional rodeado por los policías rebeldes. El ministro de Exteriores Ricardo Patiño urgió a los ciudadanos a acudir al lugar para 'rescatar al presidente'.

Los efectivos policiales exigen la salida de su cúpula por no haberles defendido ante un cambio de la ley de Servicio Público adoptada el miércoles por el Congreso. La explicación de los insubordinados de la policía es que se había aprobado un recorte de sus derechos y beneficios económicos, entre ellos la supresión de las condecoraciones que cada cinco años recibían los oficiales y los bonos por ascensos.

Los policías toman la Asamblea Nacional y asedian el hospital de Correa

Pero para el Gobierno no cabe duda de que la protesta policial esconde una conspiración para derrumbar al Ejecutivo. Las protestas se producen en un momento en que el presidente consideraba disolver el Congreso ante el estancamiento en la aprobación de varias leyes de reducción de gastos estatales. Esta decisión le permitiría legislar por decreto y convocar elecciones anticipadas, lo que rechaza la oposición.

Durante todo el día, se temía que una mayoría de militares se uniera a los policías. Pero sólo unos 120 soldados se adhirieron a las protestas, según el ejercito. Para alivio del Gobierno, las Fuerzas Armadas enviaron una carta al presidente en la cual ratificaron su respaldo al Gobierno y a la democracia. Un portavoz de Alianza Pais, el partido del presidente, felicitó la actitud de los militares, calificada de 'importantísima'.

Desde el hospital de la Policía Nacional, donde se quedó atrapado, Correa reclamó respeto para la democracia. Criticó los afanes desestabilizadores de grupos opositores que, según el, están detrás de la revuelta policial. Entrevistado por la radio pública, Correa no escondió su descontento por la ' deslealtad ' de la policía. 'Ellos siguen los pasos de la oposición que fomenta el caos y creen las mentiras que les vamos a rebajar los sueldos', comentó muy exaltado. Correa se niega a dar marcha atrás en los recortes.

'Si quieren tomar los cuarteles, si quieren dejar a la ciudadanía indefensa, si quieren traicionar su misión de policías, su juramento, traiciónenlo, pero este presidente y este Gobierno seguirán haciendo lo que tienen que hacer', añadió.

A lo largo del día, miles de personas se reunieron en la Plaza de la Independencia de Quito, donde se ubica el palacio presidencial. Manifestaron su apoyo a las instituciones y al presidente con gritos y arengas de respaldo a la 'revolución ciudadana' impulsada por Correa. En Guayaquil, la segunda mayor ciudad del país, donde la oposición mantiene el pulso contra el Gobierno, se registraron enfrentamientos entre grupos de estudiantes a favor y en contra de Correa.

Mientras, la falta de seguridad por la ausencia de la policía incentivó los saqueos y robos. Dos importantes bancos fueron asaltados en Guayaquil. Las autoridades apelaron a la gente para que se quedaran en casa y que cerraran las tiendas. Las escuelas fueron evacuadas, mientras muchos empleados dejaron las oficinas esperando que la calma vuelva en un país demasiado acostumbrado a golpes de Estado.

1987

El presidente León Febres Cordero es secuestrado y golpeado por las fuerzas armadas por las políticas de privatización y los recortes en el gasto público.

2000

El presidente Jamil Mahuad Witt es forzado a dejar el Gobierno después de las manifestaciones del ejército y los indígenas por el intento de adoptar el dólar estadounidense como moneda nacional en un esfuerzo por combatir la inflación.

2002

Durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez los pueblos indígenas protestan para exigir que una parte de los ingresos de las extracciones de petróleo sean invertidas en sus comunidades.

2005

En mayo durante el Gobierno de Gutiérrez los manifestantes exigen que los ingresos petroleros se gasten en infraestructura para el país. Las manifestaciones terminan con la declaración del estado de excepción en dos de las provincias petroleras del país.

2006

En noviembre Rafael Correa, candidato de la Alianza PAIS (Patria Altiva y Soberana), es elegido presidente de Ecuador.