Publicado: 23.11.2014 08:41 |Actualizado: 23.11.2014 08:41

"Existen ideas peligrosamente fáciles frente a la visión dictatorial de un mecanismo que fomenta la especulación"

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Las recetas de austeridad que Fondo Monetario Internacional está 'recomendando' al Viejo Continente está provocando que la eurozona vaya camino de cumplir una década de recesión. En América del Sur ya sufrieron en sus propias carnes estos dictados del FMI, por lo que decidieron ponerse manos a la obra para evitar volver a depender de los mandatos de este organismo.

El Superintendente de Control de Poder de Mercado ecuatoriano, Pedro Páez, estuvo esta semana en España para, entre otros asuntos, explicar esta nueva arquitectura económica que busca plantar cara a los organismos tradicionales "Existen ideas peligrosamente fáciles frente a la visión dictatorial de sólo tener un mecanismo que fomenta la especulación".

En la embajada de Ecuador, el Superintendente atendió a Público. Antes de entrar a fondo sobre el tema del Banco del Sur, Pedro Páez explicó cuál es a día de hoy la situación de la deuda ecuatoriana después de ser sometida a una auditoría: "La auditoría que se realizó sobre la deuda permitió transparentar una gran cantidad de temas. Lo que ya está resuelto es el tramo de la deuda comercial, es decir, toda la deuda contraída en décadas previas por el Gobierno ecuatoriano con bancos comerciales, que se fue transformada debido a condiciones cada vez más duras y que finalmente se demostró que estaba ligada a serias irregularidades en torno a los bonos Brady y Global".

Esto provocó que "en el momento en el que se conocieron esos problemas, los propios poseedores de la deuda se dieron cuenta de lo que tenían entre manos y se apresuraron a vender sus papeles en el mercado secundario de la deuda". Esta situación dio pie a que el Gobierno ecuatoriano "recomprase su deuda por una fracción de 30 centavos por cada dólar de lo que era el valor nominal, permitiéndo un ahorro gigantesco".

"¿Quién tiene el derecho a oponerse a que se hagan transparentes las cosas?"

Por ello, el Superintendente, tras mostrar su respeto hacia las decisiónes interna de cada país, no entendía porque algunos Gobiernos, entre ellos el español, no permitían que se auditase la deuda de su país. "Yo soy muy respetuoso de la situación interna de cada país y no me voy a pronunciar al respecto de lo que diga un partido u otro. Lo que sí digo, como ciudadano, es que ¿quién tiene el derecho a oponerse a que se hagan transparentes las cosas, a que se haga público los contratos públicos de la deuda pública, a que se transparente qué se hace con el dinero del Estado, de los bancos centrales que pasa con esa plata que se entrega a los grandes bancos?"

Páez aseguraba que el hecho de no arrojar luz sobre las transacciones del Estado provoca "efectos negativos sobre el mundo entero. Esos recursos, al final, complican la situación mundial, distorsionando los precios internacionales, encareciendo por ejemplo la comida u otras necesidades básicas. Por ello, el dirigente ecuatoriano mantenía que era necesario una acción conjunta a todos los niveles, tanto desde las instituciones como desde la ciudadanía y los medios de comunicación, para exigir "una mayor transparencia a nivel mundial de todos estos recursos ligados a las deudas y a los rescates bancarios". 

Si bien es cierto que en Latinoamérica están comenzando ahora a dar estos pasos, Pedro Páez reconocía que le llamaba la atención que en algunos países de occidente, los más desarrollados y que mayor grado de bienestar, en teoría, ofrecen a sus ciudadanos, no se exijiese a sus instituciones públicas con mayor ahínco la tranparencia en sus cuentas: "Me sorprende que en el caso de la población europea, una población con un nivel de educación muy alto, no se exija una mayor transparencia a las instituciones. Ustedes han podido conquistar desde hace muchas décadas un estado de bienestar con muchas facilidades y recursos.

"En Ecuador, esta demanda nació de organizaciones populares y estuvo muy ligado también al movimiento de varias Iglesias, no solo la católica, que hicieron un esfuerzo para que se transparenten las cosas. No hay por qué esconder los trapos sucios. En el gobierno anterior al de Correa ya tuvo tal impacto que se hizo una primera auditoría, que luego con el presidente Correa se convirtió en una auditoria internacional para dar muestras de absoluta transparencia, donde se convocaron a especialistas de varias partes del mundo. Esto ha dado a lugar a muchos avances metodológicos y operativos que inciden en auditorias de otro tipo y han sido utilizados en procesos de control interno del país, también a nivel administrativo, demostrando que ha sido algo positivo" asegura el mandatario sudamericano.

Sobre su labor como Superintendente de Control de Poder de Mercado de Ecuador, Páez reconoce las dificultades de ese cargo, ya que en ese país están "empezando de cero". "En Ecuador, los grandes monopolios y los intereses de los poderes fácticos se habían puesto de acuerdo en el pasado para evitar que el país tuviera una normativa interna de regulación antimonopólica, algo que en Europa tienen desde hace mucho tiempo", reconocía Pedro Páez. "Siempre lo plantearon como que fuese un atentado contra la libre empresa y algo propio del comunismo, cuando en los propios Estados Unidos tienen una legislación antimonopólica desde 1890 con la Ley Sherman. Y se me ocurren pocos países menos comunistas en el mundo que Estados Unidos... En Ecuador se han llegado a tumbar leyes que buscaban regular todo esto".

El Superintendente lamentaba el retraso de su país en este aspecto y la necesidad de crear toda una insititución de la nada, ya que ni siquiera en las universidades se tratan los temas del monopolio, pese a la realidad empresarial de la nación ecuatoriana. Por ello, su trabajo ha tenido que ser "muy intenso" a nivel de toda la sociedad. "Hemos tenido que crear conciencia. Ha habido un proceso de invisibilización sobre todo este problema y había dificultades para seguir situaciones cotidianas de abusos, engaños y presiones empresariales. La Constitución de Montecristi refleja que nadie tiene por qué aguantar eso. Poco a poco hemos conseguido romer el hielo en este aspecto ya que existía temor incluso desde el sector empresarial".

Pero el dirigente ecuatoriano reconocía la necesidad de la ayuda internacional para seguir mejorando y creciendo. Por ello, en su visita a España se reunió también con el Presidente de la Comisión Nacional de Mercado y Competencia, José María Marín Quemada, con quien, entre otros aspectos, trataron la necesidad de establecer programas de postgrado en ecuador para mejorar la formación institucional en los países de América del Sur sobre estos aspectos. 

Sobre la creación de Banco Sur, un organismo creado para defender al continente sudamericano de los poderes especulativos internacionales y de recetas que conducen al empobrecimiento, como elos mismos sufrieron y que ahora se están repitiendo en España y en la eurozona -"no entiendo que en Europa hayan aplicado medidas que se demostraron ineficaces", reconocía el propio Pedro Páez-.

"No entiendo que en Europa hayan aplicado medidas que se demostraron ineficaces"

Además de para defenderse de las "recomendaciones" del FMI y el Banco Mundial, el Banco del Sur sirve para "crear de un fondo para la financiación de obras estructurales que impulsen el desarrollo económico de Sudamérica", según explica el superintendente ecuatoriano, coincidiendo con la definición de varios profesores de Economía de América Latina "sin tener que depender de las fuentes tradicionales que son los organismos multilaterales (el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo) y de los condicionamientos con que estas entidades suelen acompañar a sus créditos". "También permitiría cierta capacidad de planificación de las líneas estratégicas de desarrollo de los países, ya que haría posible acometer grandes proyectos sin tener que responder, desde el comienzo, a los intereses de las empresas transnacionales que participaran en los mismos", asegura.

Pese a las diferencias entre todos los países que forman parte de esta nueva arquitectura económica, en las reuniones para su conformación, independientemente del 'tamaño' de cada nación, siempre existió, según Pedro Páez, un trato de igual a igual. Así, no fueron los países más grandes los que tuvieron las decisiónes más importantes. De hecho, la propuesta final de la arquitectura financiera regional surge a partir de la propuesta del presidente Chávez.

La posibilidad de operar con un nuevo tipo de moneda virtual y unitaria, no única, como es el Sucre (Sistema Único de Compensación Regional) para hacer transacciones comerciales entre los países de la región, provoca la posibilidad de dejar de operar en dólares. Así, "cuando se eliminan intermediario y la necesidad de usar el dólar para transacciones regionales, se eliminan presiones artificiales sobre mercados locales. Eso crea que haya más libertad en política comercial y una mayor estabilidad, ya que no hay manipulación de las tasas de interés", reconoce Páez, quien también quiso recalcar que Banco Sur "no sacrifica la soberanía nacional" sino que actúa como "palanca" para fortalecer las "políticas macroeconómicas de cada país".

"Las recetas del FMI han demostrado su bancarrota operativa y doctrinaria, así como su inoperancia"

Las políticas de austeridad que condenaron al empobrecimiento del continente sudamericano provocaron este desapego de estos países hacia el FMI y otros organismos internacionales. Pedro Páez es consciente de que desde el Fondo Monetario "no ven con buenos ojos esta nueva arquitectura económica, pero han sido muy cuidadosos y diplomáticos en sus declaraciones públicas. Lo que sí han hecho ha sido responder con una conspiración del silencio". Un silencio que nace, según el superintendente ecuatoriano, "por esa captura que existe del pensamiento único en el campo de la economía, que ha impedido que haya un debate serio sobre la insistencia en recomendar en épocas de crisis económicas las mismas recetas. Unas recetas que han demostrado su bancarrota operativa y doctrinaria, así como su inoperancia, ya que no han servido para atajarlas".

Por ello, Páez considera que esa verdad única que imponen desde las altas esferas, que provoca el plegamiento de las naciones y la cesión de su soberanía al FMI y al Banco Mundial, se debe al "arrinconamiento de la imaginación de la Academia. Se ha implantado el There is no alternative (no hay alternativa) que instauró Margaret Thatcher, un pensamiento único que repiten teorías que no se ajustan a la realidad. Así, vemos como sólo hay dinero para el gasto militar a la hora de invadir países y para rescatar bancos, mientras que cuando se pide una mayor masa monetaria para aspectos que realmente preocupan a la población, te dicen que eso sólo serviría para aumentar la inflación".

En algunos países de Latinoamérica, al igual que esta ocurriendo en Europa, "el Banco Mundial y el FMI, con la complicidad de algunos bancos locales, imponían políticas económicas e incidían  en políticas de educación, sanidad o incluso judiciales. Eso es intolerable. La finanza tiene que subordinarse al interés de la nación".

Por ello, Pedro Páez no duda en asegurar que para hacer frente a estas medidas y crear un nuevo escenario para afrontar las crisis económicas, "hace falta una reflexión internacional con más discusiones académicas, sin callos mentales o digmas ideológicos, para generar un debate. Ese debate va a mostrar una cantidad de opciones inmensas y alternativas a las dictadas por los organismos tradicionales. Y se van a ver soluciones peligrosamente fáciles frente a la visión dictatorial de sólo tener un mecanismo que fomenta la especulación".