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Exodo masivo por la nueva ofensiva militar paquistaní

Más de 20.000 personas huyen de los enfrentamientos en las áreas tribales 

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Entre 20.000 y 25.000 personas han huido en los últimos días de la violencia desencadenada por la nueva ofensiva del Ejército paquistaní contra los talibanes en las áreas tribales, fronterizas con Afganistán. Son datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que gestiona los campos donde están buscando refugio la mayoría de familias desplazadas.

El epicentro de esta operación militar, la primera en lo que va de año, es la región de Mohmand. Según el portavoz del Ejército, Athar Abbas, el objetivo 'es acabar con los santuarios talibanes' de esta región. La ausencia de combates en Mohmand, añadió, 'ha atraído a insurgentes perseguidos en áreas vecinas, como Waziristán del Sur' y, como consecuencia, los talibanes han aumentado desde allí 'los ataques a ambos lados de la frontera': en Pakistán, contra las Fuerzas Armadas paquistaníes, y en Afganistán, contra las fuerzas extranjeras de la Alianza Atlántica.

Han muerto 70 insurgentes desde que el Ejército inició los ataques

'El Gobierno ha pedido la evacuación de la zona por motivos de seguridad', confirmó a la BBC Roshan Khan Mehsud, funcionario local. Pero las advertencias de las autoridades son innecesarias: después de tres años de lucha intermitente, cada vez que se reanudan los combates la población huye atemorizada, tanto de los bombardeos de las fuerzas armadas, como de las minas que plantan los insurgentes.

Las autoridades locales han repartido 'agua, comida y tiendas de campaña entre los desplazados', informó Amjad Ali, funcionario del distrito Ghalanai, en Mohmand. Aún así, tanto el Gobierno como las agencias humanitarias alertan del riesgo de verse desbordadas. Cada día son más las familias que huyen y han empezado a habilitarse ya algunas escuelas y edificios gubernamentales como centros temporales de acogida.

Los talibanes han atacado escuelas femeninas y controles policiales

La mayoría de los habitantes en las cercanías de la frontera afgano-paquistaní son de etnia pastún y algunas tribus están emparentadas. Sin embargo, los desplazados paquistaníes no han podido cruzar al otro lado esta vez. Las tropas han sellado los pasos fronterizos para impedir que los insurgentes reciban refuerzos desde el país vecino o escapen a él, ha explicado hoy el portavoz de las Fuerzas Armadas.

Abbas añadió que en cinco días han matado a 70 insurgentes y han sufrido menos de una decena de bajas, pero no facilitó cifras de civiles fallecidos. El veto a los periodistas en las áreas tribales permite al Gobierno paquistaní silenciar muchas de estas muertes, denuncian habitualmente organizaciones de derechos humanos.

El veto oficial a la prensa silencia la existencia de víctimas civiles

Como respuesta a los ataques del Ejército paquistaní, los talibanes han bombardeado de noche una docena de escuelas, en su mayoría femeninas, y atacado controles policiales de carretera, en los que han muerto, como mínimo, tres soldados.

'Siempre que el Ejército lanza una operación militar en las áreas tribales, los insurgentes responden con ataques a las áreas habitadas, sembrando el pánico. Los atentados de esta semana son una reacción a la ofensiva de Mohmand', apunta el ministro de información de Khyber, Mian Itikhar Husain. Hay residentes que discrepan y culpan a Islamabad de una espiral de violencia que ya ha cobrado más de 4.000 víctimas y centenares de miles de desplazados desde 2007.