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La explotación sexual de niños y adolescentes aumenta en todo el mundo de manera "drástica"

Un estudio alerta de que los abusos de menores durante viajes de trabajo y turismo han alcanzado niveles nunca vistos en la historia y se han convertido en un "fenómeno endémico" que se repite en todos los rincones del planeta. 

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Hasta 223 niños y niñas han sufrido algún tipo de abuso sexual.

MADRID.- La explotación sexual de niños, niñas y adolescentes ha aumentado en todo el mundo de manera "drástica" en los últimos años. Es la conclusión de un estudio realizado tras dos años de trabajo en el que han participado más de 70 organizaciones, entre ellas UNICEF, publicado este jueves por ECPAT (acrónimo en inglés de End Child Prostitution, Child Pornography and Taffiking of Children for Sexual Purposes ─acabar con la prostitución infantil, la pornografía infantil y el tráfico de niños con fines sexuales─).

ECPAT, una red de organizaciones con presencia en multitud de países y con sede en Bangkok, Tailandia, denuncia en su informe que los abusos de menores durante viajes de ocio y turismo han alcanzado niveles nunca vistos en la historia, lo que ha provocado que esta lacra se haya convertido en un "fenómeno endémico en todo el mundo".  Según datos de diversas ONG, hasta 223 millones de niños y niñas han sufrido relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico.

UNICEF advierte además de que varios millones más pueden estar siendo explotados a través de la prostitución o la pornografía infantil cada año. La agencia de la ONU alerta además de que "la verdadera magnitud de la violencia sexual está oculta, debido a su naturaleza sensible e ilegal. La mayoría de los niños y las familias no denuncian los casos de abuso y explotación a causa del estigma, el miedo y la falta de confianza en las autoridades".

El estudio ha constatado que los servicios de protección para las víctimas siguen siendo inadecuados

ECPAT denuncia también en su informe que la naturaleza de los abusos "ha cambiado dramáticamente". Ahora, según recoge en su estudio, financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos, los hombres blancos, occidentales, adinerados y de mediana edad ya no son el prototipo de acosador, "sino que estos pueden ser tanto extranjeros como locales, viejos o jóvenes, y algunos son pedófilos, aunque la mayoría no".

De acuerdo con el estudio, que crea la base de datos más grande sobre la explotación sexual de niños y adolescentes y viajes y turismo, los viajeros ─tanto hombres como mujeres─ locales, nacionales e intrarregionales cometen la mayoría de estos delitos, y muchos son "abusadores situacionales", es decir, participan en la explotación de menores porque se les presenta esta oportunidad y porque sienten que pueden salirse con la suya.

"Todos/as debemos compartir la carga de eliminar la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en viajes y turismo. Actuar ahora para proteger a los niños, niñas y adolescentes contra este delito estremecedor donde sea que estén es una obligación moral", defiende la presidenta del Grupo de Trabajo de Alto Nivel para el Estudio Global sobre la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes en Viajes y Turismo, Najat Maalla Mjid. La red de organizaciones incide en que el aumento en el número de turistas internacionales ─que pasaron de 527 millones hace 20 años a 1.135 millones─. unido al hecho de que hoy en día se visitan incluso las zonas más remotas del planeta, aumentan el riesgo de la explotación sexual a menores.

Fotos de niños que supuestamente han sufrido abusos sexuales durante una marcha frente a la catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles, California, el 1 de febrero de 2013. - AFP

El informe también destaca que internet y la tecnología móvil han producido un aumento de este tipo de abusos creando nuevas vías para la explotación y reforzando el anonimato de los abusadores. También ha quedado claro, según ECPAT, que "ningún niño, niña ni adolescente es inmune y las víctimas no sólo son personas de escasos recursos". No obstante, algunos son más vulnerables que otros, por ejemplo, las poblaciones marginadas incluyendo a las minorías, los niños de la calle y LGBT.

Por otra parte, el estudio ha permitido constatar que los servicios de protección para las víctimas siguen siendo inadecuados y que la aplicación de la ley y los procedimientos penales de los delincuentes se ven obstaculizados por la falta de coordinación y de información compartida entre las autoridades. En este sentido, el informe denuncia que hay tasas alarmantemente bajas de condenas por delitos de explotación sexual de menores, lo que significa que la mayoría de los abusadores evade la justicia.

Situación por regiones

El estudio incluye nueve informes regionales sobre la situación de la explotación sexual de menores. Según resalta, el sureste asiático históricamente ha sido considerado una de las principales regiones para esta práctica y de hecho aún sigue siendo un destino para los abusadores, si bien actualmente la mayoría de quienes cometen abusos son hombres locales.

Europa también es considerada una región de demanda y la explotación sexual de este tipo está aumentando, principalmente en Europa Central y Oriental

En Oriente Próximo y el norte de África del Norte, la red de ONG ha expresado su especial preocupación por el estatus de las mujeres y niñas que son particularmente vulnerables al matrimonio infantil o "temporal". En el África subsahariana, el riesgo es mayor en las áreas remotas. En cuanto a América Latina, la incidencia de este tipo de explotación sexual es muy alta, particularmente en las zonas turísticas cercanas a comunidades pobres y excluidas. En este continente, las llegadas de turistas se han cuadruplicado desde 1980, y tres cuartas partes de los viajeros vienen de Estados Unidos y Canadá.

Estos dos países son países de demanda, es decir, sus ciudadanos viajan a otras regiones para explotar sexualmente a niños y adolescentes. Además, la trata de niños y adolescentes con fines sexuales en los viajes de negocios, los eventos masivos, conferencias y otros actos han convertido a Estados Unidos y Canadá en países de oferta. Europa también es considerada una región de demanda y la explotación sexual de este tipo está aumentando, principalmente en Europa Central y Oriental, según el estudio.