Publicado: 23.05.2014 16:46 |Actualizado: 23.05.2014 16:46

La exprimera ministra tailandesa Yingluck Shinawatra es detenida por las Fuerzas Armadas

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La ex primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, ha sido detenida por las Fuerzas Armadas del país y permanecerá retenida tres días en un cuartel militar, tras comparecer ante la Junta que ha dado el golpe de Estado, según informa un oficial militar.

El medio tailandés Naew Na informa de que Yingluck está siendo trasladada a un cuartel de la provincia de Saraburi, aledaña a Bangkok.

Yingluck, forzada a dimitir hace dos semanas por el Tribunal Constitucional que la consideró culpable de un delito de abuso de poder, es una del más de un centenar de personalidades que la nueva Junta militar birmana citó este viernes en el Club del Ejército en Bangkok, bajo orden de arresto si no cumplían.

Su sucesor, Niwatthamrong Bonsongpaisan, quien se encontraba en paradero desconocido desde la asonada perpetrada el jueves, también se personó, así como Somchai Wongsabat, primer ministro en 2008, y la esposa de éste, Yaowapa, que es hermana de Yingluck.

Otro de los convocados fue Noppdon Pattama, asesor legal del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, hermano de Yingluck y Yaowapa y figura clave de la crisis política que consume a Tailandia.

Las citaciones se emitieron poco antes de que el jefe del Ejército, Prayuth Chan-ocha, se autoproclamara primer ministro en funciones de Tailandia.

La intervención militar se produjo después de ocho meses de protestas para derribar al Gobierno, que han costado 28 vidas humanas y más de 800 heridos.

Menos de 24 horas después del golpe de Estado, el duodécimo de la Tailandia democrática, los campamentos de los manifestantes antigubernamentales y progubernamentales en Bangkok se han desmantelado y sus ocupantes han regresado a sus casas.

La Constitución ha sido suspendida, salvo las disposiciones referentes al Rey, se ha decretado un toque de queda desde las diez de la noche a las cinco de la mañana, se han prohibido las reuniones públicas de más de cinco personas y se ha amordazado la prensa, con el cierre de canales de radiotelevisión y la amenaza de clausurar cualquier medio que provoque agitación.