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La familia teme no saber nunca quién mató a Politkóvskaya

Cinco años después del asesinato de la periodista rusa, ningún acusado está cumpliendo condena por el crimen

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En el quinto aniversario del asesinato de la periodista rusa Anna Politkóvskaya, crítica con el Kremlin y con la actuación de la fuerzas federales en la república de Chechenia, los familiares, amigos y compañeros del periódico donde trabajaba, Nóvaya Gazeta (NG), reconocen que la investigación del caso avanza pero están casi convencidos de que nunca verán sentado en el banquillo a la persona que encargó el crimen.

Serguei Sokolov, subdirector de NG, que lleva a cabo una investigación paralela del caso, explica que no está descontento con la investigación oficial, pero teme 'la interferencia del poder cuando se llegue al escalón más alto, quién encargó el crimen' porque ya ha habido intentos de responsabilizar del asesinato a Boris Berezovsky, el oligarca ruso que fue próximo al expresidente Vladímir Putin hasta que se pelearon y que actualmente vive refugiado en Reino Unido. Para Sokolov, 'apuntar a Berezovsky es simplemente ridículo'.

Sokolov considera que el caso Politkóvskaya 'es un indicador de la corrupción total que impera en los organismos de seguridad rusos' porque en el banquillo de los acusados del próximo juicio habrá varios expolicías.

Precisamente, la Fiscalía informó que ayer presentaría las acusaciones contra el presunto organizador del crimen, un influyente hombre de negocios checheno, Lom Alí Gaitukaev, que cumple condena por otro asesinato, pero finalmente no lo pudo hacer porque el acusado no aceptó el abogado de oficio.

La investigación sostiene que en junio de 2006 Gaitukaev recibió el encargo de asesinar a Politkóvskaya y para ello formó un grupo criminal con los expolicías Serguei Jadjikurbánov (que salió de la cárcel en septiembre del 2006) y Dmitri Pavliuchenkov (a quien en agosto se acusó de organizar el crimen, pero ahora ya no porque decidió colaborar con la investigación), y sus sobrinos, los tres hermanos Majmúdov. Se cree que uno de ellos, Rustam, es el autor material del crimen. Actualmente, no hay nadie que cumpla condena por este asesinato después que Jadjikurbánov y los hermanos Ibraguim y Djabrail Majmúdov fueran absueltos por un tribunal popular en febrero de 2009 por falta de pruebas.

Ayer no se celebró en Moscú el mitin que durante el último lustro agrupó a activistas y ciudadanos de a pie a las 16.03 (la hora en que Politkóvskaya recibió el primer disparo) para exigir que se castigue a los responsables del asesinato. Según una redactora de NG, Nadezhda Pushinkóvaya, el periódico decidió hacer conmemoraciones de carácter más privado para que el recuerdo de Politkóvskaya no se mezclara con el contexto preelectoral que se vive en Rusia después de que Putin, que dijo de la periodista que 'al país le perjudica más su muerte que sus artículos', anunciara que volverá a presentarse como candidato al Kremlin.

Los hijos de Politkóvskaya, amigos, compañeros y conocidos activistas se reunieron ayer en la Casa del Periodista para ver el último documental de Marina Goldonóvskaya El amargo sabor de la libertad, sobre la vida de la periodista.

Tras la película, Svetlana Gánushkina, nominada al Nobel de la Paz 2011 por su defensa de los derechos humanos, lamentó que el gran público desconozca 'los problemas que denunciaba Politkóvskaya en el Cáucaso y que continúan existiendo' y advirtió de que 'hasta que no se conciencie a la gente de que no hay que tolerarlo todo el país no cambiará'.

Friederike Behr, representante de Amnistía Internacional en Moscú, recordó que el hecho de que no se haya resuelto el caso 'demuestra la falta de voluntad política de castigar a los responsables de los ataques contra periodistas y activistas'. Behr constató que durante los últimos cinco años 'Politkóvskaya se ha hecho más famosa' porque 'ella y sus artículos se han convertido en un símbolo de la gente que actúa con consciencia y denuncia las injusticias'.