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Las FARC matan a cuatro rehenes durante un rescate

Un ataque del Ejército colombiano contra la guerrilla desata la ejecución.

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'Pido el favor de que se me dé la oportunidad de conocerlo, compartir mis triunfos y hacerle sentir orgulloso de mí'. Los sueños escritos que Johan Steven envió en enero a Alfonso Cano, en forma de carta, jamás serán cumplidos. La inocencia del niño, convertido por la sociedad colombiana en símbolo de la esperanza, no ablandó al líder guerrillero.

Ayer, diez meses después de la misiva, el sargento Libio Martínez, el secuestrado más antiguo de las FARC y padre de Johan, murió ejecutado por los guerrilleros sin haber conocido a su hijo. Catorce años privado de libertad y castigado a vivir como un animal entre selvas y montañas. Un operativo militar antisecuestro, en una zona situada entre los departamentos de Caquetá y Putumayo, desencadenó la venganza de sus captores.

Libio Martínez, el secuestrado más veterano, llevaba cautivo desde 1997

Junto a Libio Martínez también fueron asesinados otros dos militares, el coronel Edgar Duarte y el mayor Elkin Hernández, y un policía, el intendente Álvaro José Moreno. Tres de ellos recibieron un tiro de gracia en la cabeza. Al otro le dispararon en la espalda. En total entre los cuatro sumaban 52 años de cautiverio.

'Fue un asesinato a mansalva, que muestra la irracionalidad y falta de respeto por la vida, por los derechos humanos que tiene esa organización terrorista de las FARC. Nos duele en el alma, nos duele por sus familias', declaró Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa.

El ministro explicó que las unidades militares antisecuestro rastreaban al grupo guerrillero del frente 63 desde hacía 45 días, hasta que en la mañana de ayer se inició el combate. 'Minutos después entran en el sector y se encuentran cuatro cadáveres', añadió Pinzón. Según el Ejército, los cuatro secuestrados estaban encadenados.

Los familiares critican la política de rescates del Gobierno de Santos

'La FARC es la única responsable de estas muertes', acusó el presidente Juan Manuel Santos. 'Es un crimen atroz que merece la condena de todos los colombianos y de la comunidad internacional', enfatizó el máximo mandatario.

Santos encontró bálsamo inesperado en la reacción de Gustavo Petro, alcalde de Bogotá y líder de la izquierda: 'Es un crimen de guerra. El Estado tiene derecho a la acción militar'.

No piensa lo mismo la agrupación de familiares de rehenes de las FARC, Asfamipaz. Su líder, Marleny Orjuela, criticó el operativo militar y calificó de 'inhumana' la actitud del Gobierno y de la guerrilla. 'Los familiares están vueltos nada [destrozados]. Cada día el dolor es más grande. Mataron las esperanzas de nuestras familias', declaró a AFP. Al menos 14 militares permanecen en manos de las FARC.

Cuando el, por aquel entonces, cabo Libio José Martínez fue capturado en 1997 era un joven de 22 años y recién casado. Su mujer, Claudia, ya llevaba en su vientre a Johan.

Los vídeos y fotos que remitían las FARC como prueba de vida han llenado hasta ayer la esperanza de una familia que nunca pudo vivir como tal.

Lágrimas muy parecidas han derramado durante 13 años la familia del coronel Edgar Duarte, capturado en 1998 cuando era comandante de Policía. Tampoco vio crecer a su hija. Los mismos años de tortura que el capitán Elkin Hernández y uno más que el intendente Álvaro José Moreno, que perdió la libertad en 1999 tras la toma de una comisaría en el Caquetá.

'Yo no voy a descansar hasta verte libre, hasta verte conmigo, papi', continuaba Johan Steven en su famosa carta. Los sueños del niño, que ya tiene 13 años, no se cumplirán.

'El Gobierno sabe perfectamente que los intentos de rescate militar tiene un altísimo riesgo para la vida de los secuestrados', criticó también el exsenador Luis Eladio Pérez, retenido por las FARC durante seis años y que recobró la libertad gracias a la mediación de Piedad Córdoba y Hugo Chávez. 'Habría que analizar qué responsabilidad tuvo el Gobierno', remató.