Publicado: 04.08.2014 13:47 |Actualizado: 04.08.2014 13:47

Felipe VI participa en los actos de conmemoración de la Primera Guerra Mundial en Bélgica

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El rey Felipe VI llegó hoy a los actos de conmemoración del centenario de la Primera Guerra Mundial que se celebran en Lieja, en el este de Bélgica, en los que participan varios jefes de Estado y de Gobierno entre decenas de representantes internacionales. Felipe VI de España fue recibido por los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde, en el barrio militar de San Lorenzo, al que van llegando poco a poco los invitados. El monarca, que en esta ocasión no ha sido acompañado por la reina Letizia, saludó calurosamente a los reyes belgas, con los que conversó unos instantes.

Después de Felipe VI llegaron los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, quienes participarán hoy en otra ceremonia acompañados del primer ministro británico, David Cameron, en el cementerio militar de Saint-Symphorien, cerca de Mons (sur), donde murieron el primero y el último de los soldados británicos fallecidos en el conflicto. En los actos conmemorativos de Lieja también participan otros jefes de Estado como el presidente de Alemania, Joachim Gauck; de Francia, François Hollande; de Rumanía, Traian Basescu, o el canciller de Austria, Heinz Fischer.

El primer ministro belga ha agradecido a España la ayuda humanitaria que envió al país durante la ocupación alemanaTras el recibimiento oficial en la abadía de San Lorenzo los invitados se desplazarán al Memorial Interaliado de Cointe, en una de las colinas que rodean la ciudad, donde el rey Felipe de Bélgica depositará una corona de flores y se guardará un minuto de silencio por los caídos en este conflicto. También está previsto que pronuncien discursos en esa ceremonia el rey belga, Hollande, Gauck, Guillermo de Inglaterra y el primer ministro belga, Elio Di Rupo. A la conmemoración del centenario de la Gran Guerra han sido invitados los países que se enfrentaron en ambos bandos, así como los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) y otros países neutrales en el conflicto. España, que permaneció neutral, ha recibido el reconocimiento de Bélgica por la ayuda humanitaria que envió en aquellos años para ayudar a combatir el hambre en la población belga, que sufrió durante cuatro años la ocupación alemana.

Francia, Gran Bretaña y Alemania, protagonistas enfrentados en la Primera Guerra Mundial, escenificaron hoy la reconciliación del continente europeo en la conmemoración del centenario del inicio de la Gran Guerra. En una ceremonia centrada en el recuerdo y la reconciliación en el Monumento Interaliado de Cointe, a la que asistieron decenas de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el rey Felipe VI de España, el rey Felipe de los belgas señaló que la guerra "acabó uniendo a todos nuestros pueblos en el sufrimiento".

"Esta conmemoración es indispensable para construir mejor el futuro", dijo, y afirmó que la paz "no solo es la ausencia de guerra, es más que eso. Para ser duradera tiene que reposar en un proyecto común". "La Europa pacificada, unificada, democrática que nuestros abuelos soñaban, la tenemos hoy. Sigamos mejorándola", enfatizó.

"No olvido que en ese momento la población civil pagó un pesado tributo al heroísmo de los soldados"El presidente francés, François Hollande, recordó a los soldados franceses que murieron hace cien años en Bélgica, que se convirtió en "uno de los primeros campos de batalla de la Gran Guerra" al violar el Ejército alemán su neutralidad en el conflicto. "No olvido que en ese momento la población civil pagó un pesado tributo al heroísmo de los soldados" en un mes de agosto de 1914 que fue "particularmente mortífero", dijo el presidente francés, quien también destacó que en otra ciudad belga, Ypres, se utilizaron armas químicas.

"Bélgica puede contar con el reconocimiento eterno de Francia", señaló el presidente francés, a la vez que recordó que otros conflictos como los de Irak, Siria o Gaza siguen desestabilizando el mundo, enfrentamientos sobre los que pidió "asumir nuestras responsabilidades" y no "simplemente evocar el culto de la memoria". Por su parte, el presidente alemán, Joachim Gauck, dijo que "nada podía justificar" la invasión iniciada por su país en 1914 ni el "horror" que suscitaban los ataques.

En particular se refirió al episodio de la destrucción de la célebre biblioteca de Lovaina (centro del país) a manos de las fuerzas alemanas, que "desató la consternación" en aquel entonces entre los propios intelectuales alemanes, un tipo de actos que todavía "hoy nos llenan de vergüenza". Gauck destacó que hoy "representantes del mundo entero conmemoramos a los caídos", de los que "honraremos siempre su memoria". Afirmó que "vivimos ya desde hace tiempo en una Europa de paz", en cuya construcción Bélgica ha ocupado "un lugar perfecto", y agregó que la Unión Europea (UE) es un "logro de civilización que no hay que infravalorar".

El príncipe Guillermo de Inglaterra rindió homenaje al pueblo belga, "cuya resistencia fue comparable a su sufrimiento" al plantar cara a los primeros embates del Ejército alemán el 4 de agosto de 1914, y aseguró que "vuestro sacrificio y contribución a la victoria final tuvo una importancia capital", ya que su resistencia "permitió a los aliados organizarse y trazar las líneas de la batalla". Destacó no sólo la valía del Ejército belga, sino también de la población civil, y puso de relieve la tarea de ciudadanos como la enfermera británica Edith Cavell, que salvó en territorio belga "a soldados de los dos bandos".

El príncipe afirmó que en Europa aún hay conflictos como el de Ucrania que muestran "que la desestabilización sigue amenazando nuestro continente", pero señaló que "el hecho de que hoy los presidentes estén aquí representando a Alemana y Austria muestra la fuerza de la reconciliación". Por último, el primer ministro belga, Elio Di Rupo, consideró que "no habrá paz posible sin respeto por los demás y tolerancia".

Aunque subrayó que "en los últimos cien años nuestro continente ha cambiado profundamente", se dijo preocupado "cuando veo reanimarse tensiones en el seno de Europa" motivadas por, ejemplo, por la crisis financiera y económica de los últimos años, que "ha mostrado la fragilidad del proceso de construcción europea", o por el "éxito de los movimiento extremistas y antieuropeos".