Publicado: 01.12.2013 09:30 |Actualizado: 01.12.2013 09:30

¿Por qué se fija un salario mínimo en Alemania?

La medida de los socialdemócratas de un sueldo base de 8,5 euros por hora, que Merkel ha cedido para poder formar gobierno, trata de paliar la brecha salarial que existe en el país germano

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"Yo cobro seis euros por hora. Entre semana trabajo entre unas cinco o seis horas al día. Y los fines de semana, diez. A veces incluso más, desde las doce la tarde a las diez u once de la noche". Viktoria explica la situación laboral en que se encuentra al calor de su puesto de patatas fritas, situado en el mercado de Navidad de la plaza de la Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche, una de los puntos más turísticos de Berlín.

Esta joven pelirroja forma parte de los cerca de ocho millones de trabajadores alemanes que cobran menos de 8,5 euros por hora, el salario mínimo interprofesional que se comenzará a instaurar a partir de 2015. Este ha sido uno de los puntos clave de la negociación entre la conservadora CDU de Merkel, su organización hermana de Baviera CSU y los socialdemócratas del SPD. Tras dos largos meses de negociaciones, una nueva Gran Coalición, que supondrá la tercera legislatura consecutiva de la actual canciller, se formará finalmente, siempre y cuando los cerca de 470.000 miembros del SPD voten "Sí" al acuerdo, pues ellos serán los únicos alemanes capaces de decidir al respecto.

El salario mínimo es un tema que genera mucha controversia en Alemania. Los socialdemócratas lo utilizaron durante la campaña como caballo de batalla para tratar de mostrar su cara más social y recuperar a su masa de votantes. Die Linke (La Izquierda), partido formado por desencantados del SPD y antiguos comunistas de la Alemania del Este, aumentaban esa propuesta hasta los 10 euros. La CDU y los representantes empresariales consideran, en cambio, que fijar un salario mínimo se traducirá en una pérdida automática de empleos. El impacto será "lamentable" para el mercado laboral, aseguró el jefe de la patronal Ingo Kramer. "Pone en peligro el atractivo de Alemania para las industrias", clamó Ulrich Grillo, el presidente de la Federación de Industria. ¿Quién tiene razón?

La patronal y la CDU defienden que un salario mínimo se traducirá en una pérdida de empleos

La realidad es que el mercado laboral alemán está muy fragmentado. Su oferta es muy elevada: el paro es del 6,8%; y entre los jóvenes, tan solo del 8,1. Sin embargo, su calidad ya no es tan brillante. Tanto por sectores como por zonas. Según el Institut für Wirtschaftsforschung Halle, un centro de investigación económica, en la antigua Alemania Oriental, el 32% de los trabajadores cobra menos de 8,5 euros la hora. En cambio, en el Oeste la cifra se reduce hasta el 17%. 

El estandarte de la precariedad son los minijobs, trabajos de pocas horas a la semana, en los que no se cotiza y por los que no se cobra más de 450 euros al mes. Según la Agencia Federal para el Trabajo, en 2011 existían 7,4 millones de estos puestos laborales. El año pasado, hasta 2,66 millones de personas tuvieron que echar mano de dos trabajos para poder completar un salario digno. Los trabajos poco cualificados del sector servicios son los que protagonizan la precariedad. Camareros, vendedores, peluqueros... Pero el fenómeno también se está expandiendo a otros ámbitos como la salud. Y tampoco los universitarios son inmunes a esta realidad.

En 2012, 2,66 millones de personas recurrieron a dos trabajos para poder completar un salario digno

Jessika Thiele es una joven de 23 años que durante dos meses estuvo realizando unas prácticas en una pequeña emisora de radio berlinesa. Trabajaba 36 horas a la semana, más de siete al día, y no cobraba ni un euro. Por eso tenía que emplearse como azafata de actos o camarera en sus ratos libres para poder pagar su universidad privada y el alquiler de su habitación. "Todavía estoy en números rojos , aunque al menos ahora tengo más tiempo", explica Jessika. Su período obligatorio de prácticas ha terminado, pero ella continúa colaborando con la empresa al realizar un programa semanal de seis horas todos los jueves. "Siguen sin pagarme, pero al menos es bueno para mi currículum, ¿no?".

Alemania es uno de los siete países de la Unión Europea que no tiene todavía un salario mínimo. El sueldo medio mensual (en bruto) fue en 2012 de 3.391 euros, según la Oficina Federal de Estadística. ¿Para qué entonces un mínimo obligatorio?, se preguntan muchos en el círculo empresarial. Esta opinión se ve reforzada con el estudio realizado por los economistas Kai-Uwe Müller y Viktor Steiner, investigadores de la Freie Universität de Berlín y del Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung. Según ellos, la implantación del salario mínimo no será efectiva y únicamente tendrá "efectos insignificantes en la desigualdad de los ingresos".

Los trabajos poco cualificados del sector servicios son los que protagonizan la precariedad. Müller y Steiner basan su tesis en que los sueldos bajos son a menudo solo una parte de los ganancias totales del hogar y en que el sistema de ayudas público beneficia a las personas con ese tipo de salarios, por lo que un cambio podría suponer la pérdida del apoyo de la Administración.

No obstante, las encuestas muestran que los alemanes apoyan en masa la medida. Según un sondeo realizado el pasado mes de octubre, el 83% está a favor de que se introduzca un sueldo mínimo para todas las profesiones. Es el caso de Florian, un treintañero que se encuentra en proceso de entrenamiento para ser auxiliar de ambulancias. "Yo creo que un salario mínimo es algo muy bueno. Primero porque trabajar por menos de 8,5 euros apesta. Y luego porque hay profesiones que están muy mal pagadas, como la de los fisioterapeutas, que en muchos casos cobran menos que el servicio de limpieza".

Florian está en mitad del período de tres semanas de enseñanza práctica para conseguir un trabajo a tiempo completo dentro del sector de la salud. No cobra nada. Tampoco cobró nada durante sus otras tres semanas de entrenamiento teórico, pero él está contento: "Tengo oportunidades de quedarme, y no es fácil conseguir este puesto. Además, dentro de poco van a cambiar la forma de contratación. Yo voy a ser de los últimos que haga este curso tan corto.  Pronto será a través de los programas de tres años".

El 83% de los alemanes está a favor de que se introduzca un salario mínimo para todas las profesiones

Se refiere a la famosa formación dual profesional, un programa que el ejecutivo de Merkel considera como el gran causante del bajo paro juvenil del país. Este consiste en una especie de FP, de dos a tres años de duración, en la que se alternan la teoría y la práctica, el aula y el trabajo, y por las que el alumno cobra alrededor de 500 euros al mes. Se trata de un modelo que Alemania quiere exportar a los países que, como España, sufren un alto desempleo entre los jóvenes, pero que dista mucho de ser perfecto. En los medios de comunicación germanos se han documentado casos de estudiantes que se veían obligados a trabajar más horas de las estipuladas y en tareas diferentes a su formación.

"El salario mínimo sería positivo también porque hoy en día algunos trabajos están tan mal pagados que hay mucha gente que prefiere cobrar las ayudas del Estado", continúa Florian. La más demandada de ellas es la conocida como Hartz IV, que además de una asignación mensual, te costea todos los gastos, desde el alquiler al seguro médico. A cambio, la persona tiene que estar dispuesta a realizar trabajos comunitarios esporádicos a cambio de hasta un euro la hora. Los beneficiarios de esta ayuda, 4,5 millones de alemanes según la Agencia de Trabajo, no aparecen en las listas del paro.

800.000 mil jubilados tienen que trabajar para poder llegar a fin de mesY en el paro tampoco aparecen los pensionistas, a pesar de que muchos de ellos se ven obligados a tener que trabajar para poder llegar a fin de mes. 800.000 jubilados se encuentran en esta situación. La cifra se ha disparado un 80% desde el año 2000. Conserjes, jardineros o auxiliares de oficinas o museos son algunos de los puestos que cubren. Y muchos de ellos también por debajo del umbral de los ocho euros y medio.

"Sé que es muy poco dinero, pero es lo que hay, y ahora mismo necesito el dinero", se resignaba Viktoria dentro de su puesto navideño. Continuará con sus jornadas laborales de hasta 10 horas por seis euros hasta que termine la campaña de Navidad, el 1 de enero. La joven cree, al contrario de lo que pueda parecer, que no es bueno fijar el sueldo mínimo. "Por ejemplo, aquí, en las casetas de comida de los mercados navideños, seguro que se perderían puestos de trabajo porque la empresa no puede pagar más", confiesa antes de llegue su jefe y termine la conversación.