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El FMI y la UE aseguran que Atenas no hace lo suficiente contra el fraude fiscal

Mientras, él aumento de la recesión empuja a los trabajadores, sobre todo los jóvenes, a entrar en la economía sumergida

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Las medidas de Grecia contra evasores de impuestos flagrantes, como médicos y abogados, están fallando y deben fortalecerse, ha señalado este lunes un informe de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Atenas ha recaudado solo la mitad de las deudas fiscales y realizado menos de la mitad de las inspecciones que tenía que hacer de acuerdo con las metas fijadas por sus acreedores, según un sondeo de los prestamistas internacionales del país recopilado en noviembre. 'La misión expresa su preocupación porque las autoridades no están actuando y la iniciativa para combatir la evasión impositiva por parte de los muy ricos y las profesiones liberales está en peligro de debilitarse', señala.

A finales de septiembre, las autoridades habían realizado 440 inspecciones sobre supuestos evasores ricos, apenas un tercio de la meta para todo el año de 1.300 controles fiscales. Hasta ahora se han recuperado 1.100 millones de euros en impuestos vencidos, cuando el objetivo era ingresar por la lucha contra el fraude 2.000 millones. La troika ha instado a que Grecia mejore la recaudación de impuestos y se centre en los casos donde es más probable que obtendrá resultados. 'Los médicos y los abogados son un buen lugar para comenzar', dijeron.

La evasión impositiva es endémica en el país, lo que dificulta que el Gobierno restablezca sus finanzas bajo el rescate internacional de 240.000 millones de euros. Mientras la recesión económica empuja a los trabajadores a moverse en la economía sumergida. Es el caso de la dietista Reggina, a quien su jefe le dijo que podía mantener su empleo en un centro sanitario sólo si accedía a recibir parte de su salario en negro. Y accedió dócilmente el año pasado a recibir un salario de 160 euros en efectivo y 700 en negro, lo que permite a su empleador pagar menos a la Seguridad Social.

'Mi contribución a la Seguridad Social es más baja y no puedo obtener un préstamo porque mi salario es muy bajo. Pero lo contrario es perder el trabajo', declara Reggina, que evita dar su nombre completo por la naturaleza ilegal de su trabajo. Los datos  muestran que el trabajo informal en Grecia va al alza rápidamente, alimentado por empresas endeudadas que intentan ahorrarse las aportaciones al Estado y por la desesperación entre quienes buscan empleos.

En la primera mitad del año, los trabajadores de la economía sumergida representaban un 35% de los aproximadamente 30.000 nuevos empleos, según las comprobaciones del organismo SEPE que inspecciona las firmas, cinco puntos porcentuales más que en 2011. Más de la mitad de ellos eran griegos y el 41%, inmigrantes. La mayoría de ellos eran empleados en el sector de la construcción o en negocios familiares, como restaurantes, cafés, bares y tiendas. El número de autónomos en Grecia, otro indicador del aumento del trabajo sumergido, se sitúa ahora en el 31% de los trabajadores, dos veces la media de la eurozona, según el grupo de expertos con sede en Atenas IOBE.

Los sindicatos afirman que las empresas innovan tanto para encontrar formas de reducir costes durante la crisis que algunas compañías depositan los salarios pero luego piden que se les devuelva parte del dinero unos días después o pagan a sus trabajadores en cupones de supermercado. Argumentan que la persión de la troika para aflojar la estricta legislación laboral de Grecia sólo ha hecho que las cosas empeoren, permitiendo a las empresas usar contratos a tiempo parcial o flexible para pagar a los trabajadores el mínimo posible en nómina y el resto bajo cuerda.

'Muchas empresas, incluso las rentables, se están aprovechando de las crisis para sacar dinero de ello', comenta Nikos Kioutsoukis, secretario general del sindicato del sector privado GSEE. 'Las políticas gubernamentales prescritas por la troika son equivocadas y obligan a los jóvenes a ir a la economía sumergida a buscar trabajo. El trabajo sumergido quedará sin control si esto continúa', añade.

Al otro lado del espectro, los jóvenes griegos dicen que las condiciones del mercado laboral son tan difíciles que se consideran afortunados simplemente por tener un empleo informal, pese a no saber si se les pagará el dinero prometido. Costas, estudiante universitario de 23 años, tomó un trabajo de camarero este verano en el que se le prometió que recibiría 35 euros por un día de trabajo de 8 horas. Al final sólo le pagaron 70 euros a la semana y le echaron tres meses después cuando se quejó.

Los elevados niveles de economía sumergida son un alto precio para un país endeudado que depende de préstamos exteriores para seguir a flote. Con un desempleo y una economía sumergida al alza, el principal fondo de pensiones del país, IKA-ETAM, espera que las contribuciones a la Seguridad Social caigan un 7,5% este año, privando al Estado de unos 800 millones de euros respecto al año previo. Un reciente informe de un grupo de la UE citó el trabajo no declarado como 'un problema importante' que afecta a Grecia, diciendo que 'ponía en peligro' la viabilidad del sistema de seguridad social del país.

La coalición que gobierna Grecia - encabezada por los conservadores - ha prometido hacer frente al fenómeno incrementando las multas y reforzando a la agencia SEPE que inspecciona a las empresas para que cumplan la ley. Pero el Gobierno tiene una dura batalla por delante. Pese a las reformas que facilitan la contratación y el despido y la rebaja del salario mínimo, los griegos aún pagan las contribuciones más elevadas a la Seguridad Social de Europa, dándoles un incentivo para dejar a un lado los contratos formales, dijo IOBE. La falta de confianza en un sistema político considerado corrupto e injusto, los fuertes lazos familiares que alientan el trabajo en empresas familiares y una larga historia de economía sumergida son algunos elementos que ha permitido que florezcan los trabajos informales, dijo IOBE.

Yannis, un empleado de la construcción de 38 años que siempre ha trabajado sin contrato, es uno de los griegos que no ve incentivos para cambiar. 'Todo el mundo trabaja así, y yo también. No podemos seguir pagando a un Estado que se queda con un 40% o un 50% de nuestros salarios a través de impuestos', suraya. 'Lo siento, pero tengo hijos y tengo que darles de comer y vestirlos'.