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Francia autoriza la extradición del exdictador Noriega

Panamá le condenó en ausencia a dos penas de 20 años de cárcel por dos asesinatos

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Manuel Antonio Noriega volverá a casa con su rostro sembrado de cráteres y las manos esposadas. El exgeneral que gobernó con mano de hierro Panamá en los años ochenta, sumiéndola en una grave crisis económica, será extraditado a su país tras el visto bueno de un tribunal francés. Finaliza así la gira internacional, de prisión en prisión, de este militar que trabajó para la CIA antes de hacerse con el poder del Estado centroamericano.

Primero, tras ser derrocado por el Ejército estadounidense en la llamada operación Causa Justa, emprendida en diciembre de 1989 por George Bush padre, dio con sus huesos en una cárcel de EEUU y fue condenado por narcotráfico. Luego fue extraditado a Francia, donde actualmente cumple una pena por blanqueo de dinero procedente del tráfico de drogas. Ahora, una semana después del visto bueno de EEUU, el Tribunal de Apelación de París acepta su traslado a Panamá, donde está sentenciado a 20 años de prisión por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.

Noriega, poco antes de conocerse la decisión del tribunal, declaró que su propósito es regresar a su país y demostrar su inocencia, ya que las dos condenas que tiene pendientes allí fueron dictadas sin estar él presente. Una, a 20 años de cárcel, por el asesinato en 1985 del opositor Hugo Spadafora, que le supuso una primera demanda de extra-dición. Otra, que acarreó la misma pena de dos decenios entre rejas, por el homicidio en octubre de 1989 del capitán Moisés Giroldi, que se había sublevado contra él. Este caso fue objeto de la segunda demanda de extradición, que, una vez aprobada, es vista por su abogado, Olivier Metzner, con buenos ojos.

'Estamos plenamente satisfechos' porque 'todos los problemas técnicos están solucionados y, una vez que se consiga el decreto del Gobierno francés, el traslado se podría llevar a cabo al día siguiente', declaró el abogado de Noriega, quien ha interpretado la decisión del tribunal como 'la repatriación de un prisionero de guerra' según la Convención de Ginebra. 'Pido la iluminación del presidente de la República de Panamá', añadió el exgeneral, que comparó su caso con el affaire Drey-fus por el 'laberinto que he tenido que afrontar'.

Noriega, que pidió regresar a Panamá 'sin odios ni rencores', terminó su intervención dirigiéndose a la presidenta de la sala con un 'Dios la bendiga a usted, Dios bendiga a mi familia en Panamá, Dios bendiga a mis enemigos y Dios bendiga a Francia'.