Publicado: 30.03.2014 11:34 |Actualizado: 30.03.2014 11:34

Francia comienza su jornada de elecciones municipales con la ultraderecha como favorita

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Francia comienza unas elecciones municipales que suponen la primera cita electoral de François Hollande como presidente y que en la primera vuelta estuvieron marcadas por un importante revés al gubernamental Partido Socialista (PS) y un histórico avance del ultraderechista Frente Nacional (FN).

A falta de conocer la dimensión de la derrota final, el Ejecutivo se prepara para una inminente remodelación del Gobierno que puede terminar con el mandato de Jean-Marc Ayrault como primer ministro, cuya aceptación es casi tan baja como la del propio presidente, el menos popular desde la fundación de la V República francesa en 1958.

El grueso de los analistas coincide en que el baile de ministros tendrá lugar el mismo lunes y para el puesto de jefe del Gobierno suenan los nombres de los ministros de Interior (Manuel Valls), Exteriores (Lauren Fabius) o Defensa (Jean-Yves Le Drian), el hasta ahora alcalde de París (Bertrand Delanoë), la alcaldesa de Lille (Martine Aubry) o el presidente de la Asamblea Nacional (Claude Bartolone), entre otros.

Tampoco está descartado que el presidente mantenga a Ayrault como primer ministro para la segunda parte de la legislatura, en la que deberá defender el llamado "pacto de responsabilidad", un golpe de timón en la política de Hollande que le acerca a los postulados de Bruselas y le aleja del electorado de izquierdas.

Ese pacto, que Hollande detalló el pasado enero, supone una disminución de las cotizaciones sociales de las empresas de 30.000 millones de euros a cambio de que aumenten significativamente la contratación.

Aunque la comparación del voto local con el presidencial no es automática, los resultados del pasado domingo arrojaron un balance catastrófico para los socialistas, en un contexto general de fuerte abstención, que alcanzó el 36,45 %.

La izquierda logró solo el 38,8 % de los votos, seis puntos menos que en 2008, mientras que el centro-derecha sumó el 46,4 % de los sufragios, en un escrutinio sin parangón para los ultraconservadores del FN que lidera Marine Le Pen, formación que no controlaba ninguna alcaldía y que logró el 4,7 %, pese a haberse presentado solo en 597 de 36.600 municipios.

La ultraderecha multiplicó por cinco sus resultados, tras el 0,9 % obtenido en 2008, y la misma noche electoral, el ministro de Trabajo, Michel Sapin, reconoció que era "evidente" que los electores habían enviado un mensaje de castigo al Gobierno: a través de la abstención o de las papeletas del Frente Nacional.

Pero si el golpe electoral para el Ejecutivo fue duro, la actualidad en Francia tampoco fue clemente con los socialistas.

Esta semana se supo que el desempleo, gran enemigo declarado de Hollande, siguió avanzando en el mes de febrero (+0,9 % respecto a enero), al tiempo que el Consejo Constitucional censuró en parte la llamada "ley Florange", una iniciativa gubernamental que preveía sanciones para las empresas que cerrasen fábricas rentables.

Por eso, los candidatos socialistas en liza -mañana aún están llamados a renovar a sus alcaldes y alcaldesas 6.455 municipios, los más poblados, de los 35.591 del país- se distancian de las políticas gubernamentales diseñadas en el Palacio del Elíseo.

La franco-española Anne Hidalgo, que partía como gran favorita para convertirse en la primera alcaldesa de París, se vio superada en la primera vuelta por su rival, la conservadora Nathalie Kosciusko-Morizet.

Aunque la encuestas apuntan a que logrará el control de la alcaldía parisina, Hidalgo ha fustigado al Gobierno en privado, en unas declaraciones que reveló el semanario Le Carnard Enchaîné. "¿Alguien puede agradecérselo a este gobierno de imbéciles a los que deberíamos poner en la calle?", deslizó la candidata socialista al ayuntamiento de la capital al conocer su derrota parcial, según esa cabecera.

Y es que renovar el poder en París es una de las pocas victorias a las que puede aspirar el PS, que había puesto grandes esperanzas en desbancar a la derecha de Marsella, segunda ciudad del país, que se esfumaron al ver como su candidato, Patrick Mennucci, fue superado en primera vuelta por los conservadores de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y por la ultraderecha del Frente Nacional.

No obstante, incluso la peor de las derrotas puede tener un aspecto positivo para Hollande. El presidente se ha comprometido a recortar el gasto púbico en 50.000 millones para 2017 y parte de ese ajuste vendría de las administraciones locales. Si la derecha se hace con gran parte del poder municipal, sería menos complicado para el Gobierno obligar a los alcaldes a apretarse el cinturón.