Publicado: 13.03.2014 07:00 |Actualizado: 13.03.2014 07:00

Francisco, la cara amable de una Iglesia que se mantiene inamovible

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

"Hermanos y hermanas, buenas tardes". De esa forma se presentó Jorge Bergoglio, de 76 años, por primera vez ante sus fieles de la Plaza de San Pedro. Este jueves se cumple un año de la elección de Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia. Sonriente y de talante aparentemente renovador, el argentino se ha convertido en un personaje que no pasa desapercibido.

En 2013, el Vaticano saltó a la primera página de la prensa de medio mundo por la dimisión, casi histórica, de Benedicto XVI. En su lugar apareció Francisco, que ya en los primeros meses afrontó sus primeras decisiones más controvertidas. Una de las más esperadas fue el nombramiento del nuevo secretario de Estado, el italiano Pietro Parolin, de 58 años, en sustitución del cardenal Tarcisio Bertone, de 78, salpicado por el escándalo de las filtraciones de los documentos vaticanos, en los que se le acusaba de mala gestión y de abuso de poder.

Otra fue el nombramiento de una comisión de investigación para reformar el llamado banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), envuelto desde hace años en numerosos escándalos financieros. Asimismo, en diciembre del pasado año, también creó una comisión para prevenir e investigar los casos de pederastia, la gran lacra de la Iglesia y que no para de salpicar a la curia.

Hay quien ve en el papa el despertar de una renovada esperanza para hacer el lavado definitivo de la imagen de la Iglesia. Sus admiradores destacan su estilo "sencillo y a la vez profundo" y subrayan su "profunda espiritualidad" y cercanía con el pueblo. Sin duda, Francisco se ha postulado como un excelente comunicador capaz de vender las bondades del cristianismo. Para la historia quedará su frase de "si un homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, ¿quién soy yo para juzgarlo?".O su intención de que la Iglesia deje de hablar "sólo del aborto, los homosexuales y el condón". O anécdotas entrañables como el mensaje que dejó en el contestador de las Carmelitas de Lucena (Córdoba) las pasadas navidades

El número de católicos practicantes ha crecido en España más de un 2% desde que Bergoglio accedió al cargo "Humildad" ha sido también la palabra más repetida por los fans del nuevo papa, que desde el primer momento declinó vivir en los lujosos apartamentos papales y eligió una sencilla habitación en la residencia Santa Marta del Vaticano. "Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres", sentenció Francisco poco después de ser elegido papa. Y, con detalles así se ha ganado a los creyentes. Hasta el CIS recoge el efecto Francisco: el número de católicos practicantes ha crecido en España más de un 2% desde que Bergoglio accedió al cargo.

Por otro lado, hay quien considera que la figura de un supuesto pontífice progresista amenaza los pilares del catolicismo. Nada más lejos de la realidad ya que, al menos de momento, sus gestos de apertura son sólo eso, gestos.  La jerarquización patriarcal de la Iglesia y las férreas posturas en torno a temas como el aborto o el matrimonio entre homosexuales no parece que vayan a variar. Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, recuerda que los dogmas "recalcitrantes y obsoletos" no han cambiado ni un ápice. "La actitud del papa es populista con aires peronistas y su práctica es más de lo mismo, porque todo sigue igual y no ha hecho nada para cambiarlo", apuntilla. Entre otras cosas, Bergoglio está también en el punto de mira por las dudas sobre su papel durante la dictadura militar en Argentina.

Europa Laica: "La actitud del papa es populista. Todo sigue igual y no ha hecho nada para cambiarlo"

El Vaticano no tiene previsto ningún acto para conmemorar el aniversario del papa Francisco, retirado desde este domingo en Ariccia (a unos 30 kilómetros de Roma) junto con el resto de cardenales y obispos para una semana de oraciones y reflexiones durante la Cuaresma. Su elección se produjo en un cónclave en el que se debatía sobre la idoneidad de ofrecer una nueva imagen y mayor transparencia tras los últimos escándalos que habían salpicado a la curia de Roma y después de la renuncia de un papa, Benedicto XVI, cansado y enfermo ante las luchas intestinas.

La primera votación de los purpurados llegó a las 19.41 horas (18.41 GMT) del martes 12 de marzo y la "fumata negra" salió de la chimenea colocada en el tejado de la Capilla Sixtina. "Entre los cardenales se había difundido un sentimiento anti-italiano que no sé de dónde provenía y que no comparto, pero que había contagiado incluso a los mismos italianos", explicó el cardenal peruano y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne en una entrevista a la página de información religiosa Vaticaninsider.+

Bergoglio fue elegido a la sexta votación, con 90 votos, más de los dos tercios necesariosEn el libro de la periodista argentina Elisabetta Pique Francisco. Vida y revolución se desvela cómo en esta primera votación el cardenal Angelo Scola resultó el más votado con unas 30 preferencias, pero por sorpresa apareció con 25 votos Bergoglio, quien ya había recibido numerosos apoyos en el Cónclave que eligió a Ratzinger. En la segunda y en la tercera votación de la mañana del 13 de marzo, ninguno de los cardenales consiguió los 77 votos necesarios, pero el arzobispo de Buenos Aires iba recogiendo apoyos y la opción de Scola cada vez parecía más lejana.

Son varios los cardenales que anónimamente han contado cómo en la quinta votación, celebrada sobre las 17.50 horas (16.50 GMT), tuvo que ser anulada, pues alguno de los purpurados introdujo en la urna por error además de su voto, la otra cartulina en blanco que se les daba por si se equivocaban. A las 18.50 horas (17.50 GMT) aproximadamente comenzó la sexta votación, como en las anteriores el cardenal mexicano Juan Sandoval Iñiguez fue el encargado con un megáfono (ya que no se usan micrófonos para que no se pueda escuchar nada en el exterior de la Sixtina) de leer las votaciones, explica en su libro el vaticanista Andrés Beltramo Álvarez en su libro Credo. Bergoglio consigue más de los dos tercios necesarios, cerca de 90 votos. Tras su elección volvió a la residencia de Santa Marta en el minibús con el resto de cardenales, donde se quedó a vivir como papa. Empezaba la era Francisco.