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Fuerzas rebeldes toman la capital de la República Centroafricana y obligan a huir al presidente

El grupo insugente Séléka se ha hecho con el control de Bangui tras duros enfrentamientos con el Ejército. El presidente Bozize se ha exiliado en la República Democrática del Congo. Francia refuerza su presencia milit

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Fuerzas rebeldes de la República Centroafricana se han hecho este domingo con el control de la capital del país, Bangui, después de fuertes enfrentamientos con las tropas del Ejército y distintos escuadrones de otros países africanos que permanecían allí ante el temor de un avance rebelde. La toma de la capital ha obligado a huir al presidente François Bozize, según ha confirmado el Ministerio francés de Asuntos Exteriores y que se encontraría en la República Democrática del Congo, en la localidad septentrional de Zongo, informaron fuentes militares centroafricanas.

'Con la toma de Bangui y la marcha de Bozizé, el principal objetivo de nuestra lucha ha sido satisfecho', ha declarado Nelson Ndjadder, portavoz de la Convención Patriótica de la Salud de Kodro (CPSK), una de las formaciones que integran Séléka, la coalición rebelde que ha derrocado al Gobierno centroafricano.

La nueva acometida de los rebeldes de Séléka comenzó en diciembre de 2012, cuando el propio presidente Bozize tuvo que solicitar ayuda a Francia -antigua metrópoli- y a Estados Unidos para impedir el avance de los insurrectos, que ya se habían hecho con varias ciudades importantes al norte del país.

Séléka, integrada por facciones escindidas de antiguos grupos armados, reclamaba que Bozizé, que asumió el control del país tras un golpe de Estado en 2003 y después ganó dos elecciones (2005 y 2011), cumpliese con el acuerdo que firmó en 2007 con estos grupos armados.

Los rebeldes reanudaron las hostilidades esta semana y rápidamente llegaron a Bangui con el objetivo de expulsar a Bozize, al que acusan de romper el acuerdo de paz alcanzado en enero en la localidad de Libreville, donde el Gobierno, la oposición y los grupos insurgentes llegaron a un acuerdo por el que cesaban las hostilidades de inmediato entre la rebelión armada y el Ejército centroafricano, así como la permanencia en el poder de Bozizé. También se pactó la retirada de todas las fuerzas extranjeras, excepto las Fuerzas Africanas de Interposición (FOMAC), algo que Bozize ha incumplido. Así mismo, se pedía que los integrantes de Séléka pudieran integrarse en el ejército regular del país.

La inestable coalición de rebeldes, algunos de los cuales eran antiguos rivales, recibieron varias carteras clave en el Gobierno en el acuerdo de paz de enero, pero acusaron a Bozize de mantener los puestos más importantes. En esta acometida pedían su renuncia y un nuevo presidente.

 

La gente se reúne alrededor de un camión quemado de Séléka en Begoua, a 17 kmde la capital Bangui. -REUTERS

Un testigo de Reuters cifra en al menos nueve los muertos del ejército sudafricano que trataban de impedir la toma de la capital, en la que residen unos 600.000 habitantes. 'Durante los enfrentamientos de la pasada noche hemos sufrido algunas bajas', declaró el general de brigada del Ejército sudafricano, Xolani Mabanga. Los insurrectos entraron en Bangui la madrugada del sábado y avanzaron hasta el palacio presidencial.

El último reducto de resistencia era la Fuerza Multinacional del África Central (FOMAC), integrada por soldados de los países de la Comunidad Económica de Estados del África Central (CEEAC). Ambos grupos preparan ya su salida del país, mientras que Francia cuenta con 250 militares a los que ha sumado en las últimas horas a 150 efectivos más para garantizar el control del aeropuerto de Bangui. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha asegurado que el París no tiene intención de enviar más tropas por el momento a República Centroafricana, una vez que el ejército francés hubiera tomado el control del aeropuerto de Bangui.

Altos cargos gubernamentales confirmaron la toma de la ciudad, situada a orillas del río Oubangi y fronteriza con República Democrática de Congo. Varios habitantes informaron de saqueos extendidos en hogares y negocios. 'El saqueo es malo. Está participando tanto la población como Séléka', dijo un alto cargo de la ONU en Bangui. 'No estamos seguros de quién está al cargo. No creo que esté claro aún, es demasiado pronto'.

Un residente de la zona norte de Bangui, Brian Mogani, informó a EFE de que 'los rebeldes han saqueado la sede del KNK, el partido del presidente, en el cuarto distrito' y 'también han saqueado viviendas de gente cercana a Bozizé'.

Una versión que se contradice con la de los rebeldes, en un ambiente de confusión total en la capital del país. 'Estamos desplegándonos para frenar los actos de pillaje. Estos actos los cometen algunos de nuestros hombres, pero también los civiles', explicó Arda Hakouma, jefe del Estado Mayor de la Séléka.

En las calles, algunos vecinos vitorearon a los milicianos de la Séléka y abrían paso a los combatientes, bien armados, que se desplazan en camionetas descubiertas provistas de ametralladoras pesadas.

Los centros hospitalarios de Bangui están saturados por el incesante número de heridos que han ingresado en las últimas horas, alertó hoy el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

'Las instalaciones médicas están teniendo problemas para lidiar con el flujo de pacientes. Además, frecuentes cortes de luz afectan su capacidad de suministrar tratamiento, con las posibles consecuencias fatales para los heridos', señaló Georgios Georgantas, responsable del CICR en República Centroafricana, según un comunicado en el que también alertaba de que la 'creciente situación de inseguridad' está convirtiendo las tareas de auxilio en muy peligrosas.

El CICR hizo un llamamiento para que 'el personal de primeros auxilios no tenga restricciones para llevar a cabo su tarea sin temer por su propia vida' y recordó a las partes 'la necesidad de distinguir entre civiles y militares'.

El portavoz de la facción CPSK en Seleka, Nelson Ndjadder, dijo que comenzará un proceso de transición de cara a unas elecciones en las que puedan participar todos los grupos políticos. 'Los centroafricanos deben reunirse en torno a una mesa para decidir el camino para un futuro común, que pasa necesariamente por una gestión consensuada de la transición que, en su momento, llevará a la organización de elecciones democráticas', añadió.

Por su parte, Francia ha trasladado tropas desde Gabón para garantizar la seguridad de los franceses que residen allí, unos 1.500, confirmó el presidente francés, François Hollande. Hollande se ha entrevistado en las últimas horas con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y con el presidente de Chad, Idriss Deby, que está al frente de la Comunidad Económica de Estados de África Central, agregó el Elíseo. Además, la Presidencia francesa señaló que Hollande mantuvo una conversación telefónica con su homólogo sudafricano, Jacob Zuma. Ambos mandatarios 'hicieron un llamamiento a la calma, al final de los pillajes y al respeto de los acuerdos políticos de Libreville'.

El presidente exiliado François Bozize en una foto de 2008. -AFP

El presidente exiliado, François Bozizé, es un antiguo militar con un nutrido historial de golpes de Estado, el primero de ellos fallido, contra el expresidente centroafricano André Kolingba, en 1982, tras lo que huyó del país. A su regreso años después, Bozizé volvería a desempeñar altos cargos del Ejército centroafricano bajo el mandato del presidente Ange-Félix Patassé, contra quien conspiró y se alzó en armas hasta hacerse definitivamente con el poder en marzo de 2003.Tras la toma de la Jefatura del Estado, el actual mandatario centroafricano se hizo con la victoria en las cuestionadas elecciones de 2005 y 2011 bajo la sombra del fraude electoral.

La República Centroafricana cuenta con una población de unos 4,5 millones y una larga historia de golpes de Estado. Según el Índice de Desarrollo Humano de la ONU relativo a 2012, el país africano es uno de los más pobres del planeta, aunque cuenta con amplias riquezas minerales.

Este es el último episodio de violencia en una saga de incursiones rebeldes, combates y golpes de Estado que han sacudido al un país con ricos depósitos de oro, diamantes y uranio, desde que se independizó de Francia en 1960.