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Un Gadafi acorralado intenta negociar ahora con los rebeldes

El dictador ordena al jefe del servicio de Inteligencia exterior que contacte con los líderes opositores. Los jefes tribales rechazan hablar con el régimen

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El cerco a Gadafi le ha obligado a mover ficha. El dictador libio, cada vez más acorralado por la presión de la oposición y de la comunidad internacional, ha ordenado al jefe del servicio de Inteligencia exterior negociar con los dirigentes opositores que controlan la parte este del país, según informa la televisión qatarí Al Yazira.

El canal afirma, citando fuentes de la oposición, que el tirano ha reemplazado al número dos de los servicios secretos exteriores, el coronel Abdalá Senusi -que comandaba sus fuerzas leales y fue apartado hoy del poder- por Mansur Dau El Qahsi. Sin embargo, los primeros pasos de las negociaciones no han tenido sus frutos.  Según un corresponsal de la cadena, Gadafi ha intentado abrir canales de contacto con los jefes de las tribus, pero éstos han rechazado negociar con él.

Mientras, los rebeldes, que poco a poco se acercan más a Trípoli, la capital, están a la espera de un contraataque del régimen. Los opositores, que se han hecho con el control de Zawiya han advertido de que alrededor de 2.000 combatientes leales a Gadafi han rodeado esta ciudad, situada a solo 50 kilómetros al oeste de Trípoli. 

'Vamos a hacerlo lo mejor que podamos para combatirlos, pero van a atacar pronto', declaró un comandante de la Policía que se ha unido a los rebeldes. 'Luchamos por la libertad y estamos dispuestos a morir por ello', aseveró.

Los opositores han hecho esta mañana otra demostración de fuerza derribando dos helicópteros del Ejército en la ciudad de Misrata, a 200 kilómetros de Trípoli. El control de Misrata representa una de las principales claves para la evolución del conflicto, en espera de la que se prevé como batalla final en la capital.

'Nuestros hermanos de Trípoli nos han dicho que están bien'

Los vecinos de algunos barrios de Trípoli han levantado barricadas en algunos puntos de la ciudad para enfrentarse a las fuerzas del Gobierno y un general del este de Libia, donde el poder de Gadafi se ha evaporado, ha asegurado a Reuters que sus tropas están dispuestas a ayudar a los rebeldes del oeste.

'Nuestros hermanos de Trípoli nos han dicho que están bien y que no necesitan ayuda, pero si nos la piden, estamos dispuestos a dársela', declaró el general Ahmed el Gatrani, uno de los mandos militares más importantes del Ejército declarado en rebeldía en Bengasi. Mientras, desde Bengasi, el gobierno alternativo formado ayer por los rebeldes, se ha anunciado una marcha hacia Occidente para seguir conquistando territorio al régimen.

Por otro lado, un avión de las fuerzas aéreas libias fieles a Gadafi ha bombardeado un depósito de armas cerca del cuartel de Hania, en la región de Edjibiya, a unos 200 kilómetros al oeste de Bengasi, la segunda ciudad del país bajo control de los rebeldes. Edjibiya es una ciudad costera entre Bengasi y Sirte, la ciudad natal de Gadafi todavía en poder de las fuerzas leales a éste, aunque se encuentra más cerca de la segunda urbe libia que de la localidad donde nació el líder libio, adonde el domingo fueron enviadas más tropas y milicias para su defensa.

Los rebeldes controlan toda la parte este del país

La capital de la región de Edjibiya dista algo más de mil kilómetros de Trípoli hacia el este y marca el límite hasta el momento de la zona oriental que controlan los rebeldes levantados en armas contra el régimen. Éstos últimos han afirmado que la zona comprendida entre Edjibiya y la frontera con Egipto se encuentra totalmente en su poder.

En esa zona fue donde se estrelló el 23 de febrero un avión militar libio Sukhoi 22 de las fuerzas fieles a Gadafi después de que su piloto y copiloto se lanzasen en paracaídas tras rechazar ejecutar las órdenes de bombardear Bengasi. En la región de Edjibiya se encuentra un cuartel de la aviación militar libia, cuyos oficiales y soldados anunciaron hace unos días que se sumaban a los rebeldes.