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Gadafi se blinda a la espera del asalto final a Trípoli

Se habla de ciudades tomadas a 50 kilómetros de Trípoli, mientras el régimen sigue con los bombardeos y blinda la capital

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Las ciudades controladas por el régimen de Gadafi van cayendo una a una como las fichas de un dominó, pero el dictador libio no va a regalar la capital, Trípoli, y sigue aplastando con bombardeos a la población.

Según la agencia Reuters, la última ciudad en caer es Zuara, que se encuentra a 120 kilómetros de la capital. Allí, como sucediera ayer con Bengasi, Baida, Tobruk, Darna y Ajdabia, se habrían creado ya comités populares, según los testimonios de varios trabajadores egipcios que han cruzado la frontera huyendo de la violencia.

Las agencias de información internacionales aseguran que la capital está completamente blindada con miles de soldados y mercenarios desplegados y carros de combate y aviones vigilando cualquier movimiento. Ya ayer se hablaba de que el régimen había enviado varios buques de guerra para proteger la zona costera.

Mientras tanto, Zawiya, una de las ciudades ocupadas ayer por los rebeldes y a escasos 50 kilómetros de Trípoli, está siendo bombardeada según las cadenas árabes Al Jazeera y Al Arabiya. Un recuento de víctimas habla de 27 muertos y más de cuarenta heridos.

Gadafi ya avisó el martes en un mensaje televisado que estaba dispuesto a todo para acabar con la revolución popular y los testimonios de algunas instituciones internacionales ayer hacen pensar que no miente.

El miembro libio de la Corte Penal Internacional (CPI), Sayed al Shanuka, llegó a hablar desde París de más de 10.000 muertos.

Los corresponsales de algunos medios extranjeros como The Guardian, consiguieron entrar ayer por primera vez en el país y encontraron en Bengasi una ciudad liberada, pero con muchos secretos ocultos.

Ayer se empezó a hablar de fosas comunes y cárceles secretas subterráneasen BengasiSe habló de fosas comunes para enterrar a los muertos de los bombardeos, de activistas y opositores encerrados en cárceles subterráneas y que llevaban años sin ver la luz del sol.

El tipo de cosas que sonrojarán poco a poco a la comunidad internacional, más centrada en los acuerdos comerciales y menos en el respeto de los derechos humanos.