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Gadafi continúa su ofensiva a pesar de la acción aérea aliada

Las tropas del dictador mantienen sus ataques contra las ciudades insurgentes de Misrata y Ajdabiya. Los cuerpos de los combatientes se acumulan en los depósitos de cadáveres

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El avión F-15 estadounidense todavía humeaba cuando varios vecinos llegados de los alrededores de Bengasi inmortalizaban la imagen de su familia y de los niños entre los escombros, moviendo con imprudencia los proyectiles que transportaban de un lado a otro para mejorar el fondo de la instantánea. (Así te lo hemos narrado en directo)

Caído oficialmente tras un fallo técnico, el avión se estrelló a unos 50 kilómetros al este del principal bastión de los rebeldes, Bengasi. El piloto pudo saltar antes del accidente, el primer contratiempo de la coalición internacional en la operación militar conjunta contra el régimen de Muamar Gadafi.

En el Hospital Jala de Bengasi, los heridos siguen llegando por decenas desde Ajdabiya e incluso desde Briga, de donde las ambulancias trasladaron a una veintena de combatientes rebeldes. Llegaban tan malheridos que murieron todos, según fuentes del centro hospitalario. En la morgue, colapsada por los cadáveres, muchos yacen en el suelo metidos en bolsas de paño verde.

Algunos familiares se empeñan en abrirlas y mostrar a la prensa los cuerpos alcanzados por la artillería del régimen. '¡Mirad, mirad bien lo que nos hace Gadafi; no es humano!', gritaba uno de ellos, obligando a las cámaras a grabar de cerca.

El jefe de la morgue asegura que llegan muchos cuerpos con las manos atadas

Según el responsable del depósito, con capacidad para sólo 14 fallecidos, unas 300 personas han pasado por sus cámaras frigoríficas en la última semana, muchos de ellos cadáveres con las manos atadas que procedían de la ciudad de Ajdabiya.

Unas plantas más arriba, el niño Mohamed Asma, de 6 años, es el centro de atención en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital. Huía el sábado con su familia cuando les sorprendió el ataque de las tropas de Gadafi en pleno centro de la ciudad.

Su padre falleció el sábado en la cama de al lado y su madre yace en una situación de coma inducido en la esquina de la sala, lejos de donde Mohamed se recupera de las heridas en la espalda. Entre los enfermos, un combatiente está en coma cerebral y otro, con el rostro totalmente quemado, pide insistentemente hablar. 'No es ni siquiera un diablo, es algo más. Yo he matado a muchos de los suyos con disparos y por otros medios, sí', asegura entre lágrimas.

En el cementerio de la ciudad, el aparcamiento está a rebosar. En el interior se oyen continuos disparos, lanzados al aire cuando finaliza el entierro de un rebelde fallecido en los combates.

Los boy scouts participan como voluntarios cavando a toda velocidad precarias tumbas en fila india, separadas por ladrillos grises. Los rebeldes se entierran de cuatro en cuatro, y  las furgonetas del camposanto hacían cola para poder llegar hasta donde se congregaban los familiares, todos hombres y en su mayoría compañeros de armas; las mujeres no participaron en el sepelio junto a ellos.

'¡Mirad bien lo que nos hace Gadafi; no es humano!', grita una de las víctimas 

Tras sellar la tumba con cemento, lanzaban gritos de alabanza a Dios, mientras un rebelde con una ostentosa pegatina del Che Guevara en la solapa lloraba desconsolado, abrazado por varios amigos. '¡Ganaremos esta guerra, la ganaremos! Dejaremos aquí a nuestros hermanos y a nuestros hijos, pero tenemos que conseguir la victoria', decía a pie de tumba un miembro de la Cruz Roja tunecina visiblemente afectado.

En Ajdabiya, a 150 km de Bengasi, las tropas del régimen mantienen un férreo control del acceso, aunque los insurgentes mantienen la ambigüedad informativa y aseguran desde hace dos días que la ciudad está parcialmente liberada, que el centro está tomado por los rebeldes pero que las fuerzas pro-Gadafi controlan los accesos sur y este de la ciudad, tal y como afirmó el coronel desertor del Ejército libio Ahmed Omar Bani, en una rueda de prensa.

Según el coronel, el 80% de los soldados enemigos han sido ya neutralizados y sólo quedarían en esa ciudad una decena de tanques, aislados y sin posibilidad de poder obtener munición ni comunicarse con los suyos en otros puntos del país.

Los responsables del Consejo Nacional Libio, autoridad provisional que gobierna el territorio sublevado en el este, anunciaron que exhibirán ante la prensa a los 150 miembros de las fuerzas de Gadafi que fueron capturados estos últimos días 'por la juventud rebelde', en palabras de Omar Bani.

Bengasi recupera normalidad durante el día, por la noche se teme a los gadafistas

La ciudad recupera poco a poco la normalidad, aunque muchos comercios continúan cerrados y apenas hay movimiento cuando cae la noche, el momento de mayor peligro en el que las fuerzas leales al régimen pueden deambular por la ciudad y realizar asesinatos selectivos.

La situación es más sombría en Misrata, ciudad acosada durante días por las tropas de Gadafi. Un disparo de uno de los carros de combate del dictador acabó con cuatro niños que viajaban en un coche. Entre el lunes y el martes se cuentan al menos 40 muertos en una ciudad que tiene a los blindados de Gadafi en la plaza central y a los doctores operando las heridas de bala en los pasillos del hospital.