Publicado: 07.07.2015 23:35 |Actualizado: 07.07.2015 23:35

Gaza un año después de la guerra: en ruinas y sin esperanza

Un año después del inicio de la última invasión israelí de Gaza, la situación en la Franja ha empeorado significativamente debido al bloqueo impuesto por Israel. La reconstrucción prácticamente no ha comenzado y 1,8 millones de civiles pagan las consecuencias a diario.

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Un niño palestino juega en los escombros de las casas destruidas durante la guerra de 50 días entre Israel y Hamas militantes. AFP./ SAID KHATIB

Un niño palestino juega en los escombros de las casas destruidas durante la guerra de 50 días entre Israel y Hamas militantes./ AFP - SAID KHATIB

JERUSALÉN – La situación de la Franja de Gaza siempre es susceptible de empeorar. Es el camino que emprendió tras la guerra de 1948 y el que ha seguido desde entonces, especialmente tras las tres guerras de la última década, que han hecho del sufrimiento de la población civil palestina moneda corriente ante la pasividad de la comunidad internacional.

En la noche del 7 al 8 de julio de hace un año Israel desencadenó la Operación Margen Protector, que se prolongó durante 50 días y dejó más de 2.200 palestinos muertos, el 70 por ciento civiles, incluidos 551 niños, según las Naciones Unidas, mientras que en el lado israelí murieron 67 soldados y seis civiles.



La invasión causó además una destrucción descomunal, sin precedentes en la historia de la Franja. Se contabilizó la destrucción completa o severa de 18.000 viviendas, así como la destrucción parcial de otras 138.000 viviendas. Algunos escombros se han retirado de las zonas más castigadas por los bombardeos, pero la mayoría siguen donde estaban.

Puede decirse con propiedad que la reconstrucción no ha comenzado. A Gaza tan solo ha llegado un 1 por ciento de los materiales que se necesitan para devolver las zonas castigadas a la situación en que estaban en junio de 2014, según ha señalado la UNRWA, que es la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados.

Esto se debe al bloqueo que Israel ha declarado sobre Gaza, un bloqueo que ya dura más de siete años y que ha atravesado por momentos de una agresividad extraordinaria que incluso ha afectado a alimentos y medicinas, y que en las circunstancias actuales se centra sobre todo en los materiales de construcción.

“Si no se abordan el bloqueo y la ocupación de Palestina, asistiremos de nuevo a este ciclo absurdo de destrucción y reconstrucción, como lo hemos visto en los últimos siete años, con consecuencias catastróficas para palestinos e israelíes”, ha dicho Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para el Refugiado.

El bloqueo vulnera el derecho humanitario internacional y afecta a 1,8 millones de civiles que residen en la Franja. Esta situación se ha agravado desde el golpe de Estado de hace dos años en Egipto, puesto que la primera decisión de los golpistas fue destruir cientos de túneles que comunicaban la Franja con Egipto y por donde entraban todo tipo de bienes y alimentos.

En consecuencia, el precio de algunos productos básicos se ha disparado. Israel permite la entrada de productos desde Israel pero no de todos los productos que precisan los gazatíes. El gobierno hebreo sostiene que algunos productos son de doble uso, de ahí que no haya autorizado la entrada de materiales de construcción.

En las circunstancias actuales, el 80 por ciento de la población de Gaza depende de la ayuda internacional que en su mayor parte se gestiona a través de la UNRWA. La ayuda que se prometió después de la guerra del año pasado no siempre se ha materializado, de manera que la agencia de las Naciones Unidas no puede asistir a todas las personas necesitadas.

Las dos terceras partes de la población son refugiados o descendientes de los refugiados de la guerra de 1948, a quienes no se les permite salir de la Franja salvo en contadas ocasiones. Esto se debe tanto al cierre de la Franja por parte de Israel como al cierre por parte de Egipto, que únicamente abre el paso de Rafah en contadas ocasiones.

Como consecuencia de la destrucción de la guerra de 2014 hubo casi medio millón de desplazados, es decir casi la tercera parte de la población. Todavía hoy hay alrededor de 100.000 personas que carecen de techo puesto que sus casas no se han podido reconstruir debido a la persistencia del bloqueo. Otros damnificados están viviendo en casas ajenas, bien de familiares bien de personas de buena voluntad.

La economía se basaba en el comercio, pero a causa del bloqueo han desaparecido los medios de subsistencia de buena parte de la población. Por todas partes se ven negocios cerrados y la tasa de desocupación supera holgadamente el 50 por ciento, mientras que muchas de las personas ocupadas trabajan a cambio de salarios simbólicos. Según Robert Turner, director de operaciones de la UNRWA, el bloqueo “ha destruido” la precaria economía local.

La UNRWA estima que al nivel al que actualmente están entrando materiales de construcción se tardará más de medio siglo reconstruir las viviendas destruidas durante la operación Margen Protector. Sin embargo, la comunidad internacional asiste pasiva a la tragedia de los palestinos de la Franja.

Una de las consecuencias de la guerra de 2014 ha sido la decisión de Palestina de denunciar a Israel ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El proceso judicial ha comenzado pero puede durar años. De momento la fiscalía de La Haya está estudiando los informes presentados por los palestinos y todavía no ha tomado una decisión al respecto.

Naturalmente, que la CPI adopte una decisión favorable a los palestinos no significa que se vaya a acabar con el conflicto puesto que existen un montón de resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU que Israel nunca ha cumplido. Los israelíes cuentan con el apoyo incondicional de Estados Unidos mientras que los países europeos han optado por permanecer con los brazos cruzados.