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El Gibraltar del Ártico

El deshielo paulatino del Polo Norte augura un boom económico para la ciudad rusa de Murmansk

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Murmansk se está convirtiendo en la puerta al Ártico. La prensa internacional ya habla de 'la nueva Gibraltar del siglo XXI'. Marina Goncharenko lo afirma con una certeza absoluta. Es la redactora jefa del Murmanski Vestnik, el diario principal de esta ciudad situada en pleno Círculo Polar Ártico. Ha dejado un cómodo trabajo en la redacción de un semanal de San Petersburgo para hacerse cargo de un proyecto editorial en una ciudad que está a punto de experimentar un boom económico sin precedentes. O por lo menos, es lo que esperan allí antes de cinco años.

'El deshielo paulatino del Polo Norte es un proceso irreversible, que está abriendo oportunidades inimaginables hace tan sólo diez años. Enormes yacimientos de gas y petróleo esperan a ser explotados en el fondo del mar Ártico', explica Goncharenko. 'De hecho, antes de finales de año Rusia debería empezar a extraer petróleo en el Mar de Barents. Pero no es todo. Murmansk es el único puerto ártico que no se congela durante el invierno gracias a la corriente del Golfo. Este mal tiempo que caracteriza Murmansk es ideal para que el puerto funcione los 365 días del año. Gracias al deshielo, los barcos podrán viajar de China a Occidente por el norte, empleando una semana menos que si pasaran por Gibraltar. Cualquiera entiende lo que esto puede suponer para la economía mundial', añade esta periodista.

Gracias al deshielo, los barcos podrán viajar de China a Occidente por el norte del planeta

Destruida por completo durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida al más puro estilo soviético, Murmansk es considerada la base militar estratégica más importante de Rusia. Aquí se concentra la mayor cantidad de armas nucleares del mundo, en un área que apenas supera los cinco kilómetros cuadrados. Aquí fue construido el primer submarino nuclear de la URSS a finales de los años cincuenta. Aquí también se creó la mayor base del mundo de rompehielos nucleares para uso civil.

Hoy Murmansk posee un tercio de las armas atómicas de la antigua URSS y el 70% de las fuerzas navales con armamento nuclear. Uno de estos submarinos, el tristemente famoso Kursk, se hundió en Vidyaevo, a pocos kilómetros de aquí, hace ahora 11 años.

El reto que enfrenta Murmansk en estos momentos es desmantelar muchos de estos mastodontes, que con el paso del tiempo se han quedado obsoletos. 'Lo más peligroso es extraer el combustible atómico que contienen los reactores, porque es altamente radiactivo', explica Andrey Zolotkov, el jefe de Bellona Murmansk, una ONG noruega que trabaja para preservar el hábitat ártico de la nefasta acción de los residuos atómicos.

Murmansk es considerada la base militar estratégica más importante de Rusia

Zolotkov trabajó 35 años para el departamento de seguridad nuclear de la Flota del Norte. Cuenta que durante muchos años el Gobierno soviético, como otros países en el mundo, se limitó a enterrar en el Mar del Norte miles de barriles de combustible atómico. Siendo diputado del Soviet Supremo de la Unión Soviética, en 1991 promovió una investigación a nivel nacional, pocos meses antes de la disolución de la URSS. Como resultado, desde 1992 oficialmente Rusia ya no vierte residuos nucleares al mar. 'Ahora los llevan a un centro de tratamiento especial en los Urales y los tratan para recuperar el uranio enriquecido. Es un proceso muy caro, pero mucho más seguro para el medioambiente', explica Zolotkov.

Otro reto para los próximos años será desmantelar los rompehielos atómicos. El Lenin ya fue retirado hace una década y convertido en museo. En la actualidad, otros dos rompehielos están fuera de combate: el Artika y el Sibir. 'Pero tarde o temprano ocurrirá con todos, a medida que acaben su vida útil, que en teoría ronda las 100.000 horas', señala Zolotkov.

El oro líquido y gaseoso de esta importante región puede revertir en enormes beneficios

Bellona también está trabajando para evitar que la explotación indiscriminada de los recursos naturales en el Ártico pueda causar daños irreversibles al medioambiente. 'Creemos que hay muchos riesgos. El primero: los derrames de petróleo en el Ártico', explica Nina Lesikhina, responsable del área de petróleo y gas de Bellona. 'Hay muchas probabilidades de que se produzcan averías por las temperaturas extremas en que van a trabajar las plataformas. Apenas hay luz, todo está rodeado de hielo y no hay una infraestructura para responder adecuadamente en caso de avería', añade.

Según Lesikhina, en el Ártico hay una gran variedad biológica que puede verse en peligro, si se empiezan a explotar masivamente los yacimientos. Y la explotación de las enormes bolsas de gas tampoco está exenta de riesgos.

Pese a las dudas de los ecologistas, Murmansk intenta hoy proyectarse en un escenario internacional que está dominado por la crisis económica. La población de esta ciudad (algo más de 300.000 habitantes) está acostumbrada a vivir en condiciones extremas. Tres meses al año de noche polar, sin sol y con el termómetro a 30 grados centígrados bajo cero, cuando hay suerte, justifican que los sueldos aquí sean más altos de en el resto de la Rusia europea. Según el INE ruso, el salario medio en 2010 rondaba los 24.300 rublos al mes (unos 600 euros), muy por encima de los 170 euros que gana un médico residente en la provincia, pero todavía por debajo de los 800 euros de salario en San Petersburgo o de los 1.200 euros que cobra en Moscú.

Para celebrar su centenario, dentro de cinco años, el Gobierno ruso ha aprobado un macroproyecto para integrar en un único complejo el puerto, la estación de trenes y la de autobuses. Arquitectos de todo el mundo se han presentado al concurso. Entre ellos, también hay españoles.

El oro líquido y gaseoso de Murmansk puede revertir en los bolsillo de todos, si se cumplen las expectativas y se convierte en la puerta de los tesoros del Ártico y de la gran ruta del Norte.