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El Gobierno de Berlusconi se sigue cayendo a pedazos

Los rumores sobre la dimisión de Il Cavaliere se dispararon tras perder otra diputada, pero el propio primer ministro desmintió su renuncia

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Los rumores sobre una posible dimisión inmediata de Silvio Berlusconi se dispararon esta mañana después de que el Gobierno italiano perdiera ayer el apoyo de la diputada del Pueblo de la Libertad (PdL) Gabriella Carlucci, que decidió abandonar la mayoría y pasar a la oposición engrosando las filas de la Unión de Centro (UdC) de Pierferdinando Casini. 

Aunque Il Cavaliere lo desmintió, la situación es muy delicada porque el primer ministro ha perdido la mayoría en el Parlamento y mañana se enfrenta a la votación de las cuentas generales del Estado, que ya fueron rechazadas por la Cámara a principios de octubre, obligando a Il Cavaliere a someterse a una moción de confianza que pasó por la mínima.

La semana pasada abandonaron el PdL rumbo a la UdC otros dos parlamentarios, lo que deja al Ejecutivo con 314 diputados en la Cámara Baja, los mismos que la oposición. Para tener la mayoría serían necesarios 316, pero los dos votos que faltan son el del presidente del Parlamento, Gianfranco Fini, que no puede votar, y el del diputado del PdL Alfonso Papa, que está en la cárcel.

Ayer, el ministro de Interior, Roberto Maroni, en una entrevista con el programa de la Rai, Che tempo che fa, aseguró que 'la mayoría ya no existe, es inútil continuar así, son las reglas de la democracia, habrá que ir a las elecciones'. Y esta mañana, otro ministro, Renato Brunetta, de la Administración Pública, reconoció que 'es posible que la mayoría tenga un problema de números'. Al mismo tiempo, el subsecretario de presidencia, Gianni Letta, avisó de que 'aunque el Gobierno cambie, los compromisos con Europa siguen adelante'.

El carrusel de informaciones sobre la renuncia de Il Cavaliere lo comenzó esta mañana Giuliano Ferrara, amigo íntimo de Berlusconi y director del diario Il Foglio. 'Es cuestión de horas, quizá de minutos que Berlusconi dimita', escribía en un editorial en la edición online. La versión de Libero, otro de los periódicos cercanos al premier, era que el paso atrás llegaría en menos de 24 horas. 'Antes de mañana por la mañana Silvio dimitirá', escribía el subdirector Franco Bechis.

Il Cavaliere, que esta mañana voló a Milán para entrevistarse con el presidente de Mediaset, Fedele Confalonieri, se apresuró a desmentir la noticia y al mismo tiempo, la agencia Ansa, citaba al portavoz del PdL en el Parlamento, Fabrizio Cicchitto, diciendo: 'He hablado con el presidente del Consejo y me ha asegurado que los rumores son infundados'.

Pasadas las 13.30 horas, Ferrara y Bechis se corregían y apuntaban a otra solución: que Silvio Berlusconi se presente en el Senado y el Parlamento sometiendo las medidas prometidas a Bruselas y la ley de estabilidad -en la que van integradas algunas- a un voto de confianza, y convocar elecciones anticipadas para el mes de enero inmediatamente después.

Poco después, Libero contactó con Berlusconi, que habría dicho al periódico que 'mañana se votan las cuentas generales y después presentaré el voto de confianza a las medidas de Bruselas. Quiero verle la cara a quien intente traicionarme'.

La oposición, haga lo que haga Berlusconi, parece orientada a presentar una moción de censura mañana por la mañana. Hay que recordar que la última fue el 14 de diciembre del año pasado y que Berlusconi se salvó con 314 votos gracias a un puñado de tránsfugas que cambiaron de chaqueta a última hora. 

Independientemente de los números, la preocupante situación económica -hoy la prima de riesgo subió hasta los 491 puntos básicos, se relajó hasta los 471 con los rumores y volvió a subir hasta 480 con el desmentido- han provocado que muchos miembros del PdL pidan a Il Cavaliere que presente su dimisión y dé paso a un Gobierno de transición que tenga la fuerza suficiente para aplicar las reformas prometidas a Bruselas y cambiar la ley electoral antes de los próximos comicios.

En total, los medios hablan de entre 15 y 20 diputados que, si Berlusconi no reacciona rápido, podrían abandonar al Gobierno en las próximas horas. Todos ellos forman parte de la vertiente de la extinta Democracia Cristiana, que desde hace semanas piden insistentemente la renuncia de Il Cavaliere y la apertura a un Gobierno de transición en el que entre la UdC (democristianos).

En realidad, todo parece una estrategia para preparar un nuevo resurgir del partido católico de aquí a las elecciones.

En el caso que Berlusconi decidiera finalmente presentar su dimisión al presidente de la República, Giorgio Napolitano, y no se convocaran elecciones, Italia tendría por delante varios escenarios posibles. El primero, al que el propio Napolitano es más favorable, sería la creación de un Gobierno técnico guiado del excomisario europeo, Mario Monti.

Sería un gesto claro para sacar adelante las reformas que Il Cavaliere hasta ahora no ha puesto en marcha y que posiblemente serviría también para lanzar una reforma de la ley electoral antes del final de la legislatura en 2013.

La segunda, quizá más probable, ya que al fin y al cabo Berlusconi tendría la opción de decidir primero, sería un Gobierno guiado por Letta en el que la UdC, como aseguró Casini esta mañana, estaría dispuesta a entrar. El principal escollo es la Liga Norte de Umberto Bossi, que no aceptaría formar Ejecutivo con ellos y preferiría la opción del voto.

La tercera, que no se puede descartar, sería un Gobierno de unidad nacional, en el que entrarían a formar parte todas las formaciones políticas más importantes, incluido el Partido Democrático (PD) de Pierluigi Bersani. Por motivos obvios, ni el PdL ni la Lega aceptarían esta opción.