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El Gobierno chino anuncia "duros castigos" para los responsables de la revuelta de los uigures

Las autoridades reconocen que las protestas en Xinjiang son las peores que vive el país desde 1949 y declaran el toque de queda en la capital, Urumqi

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El gobierno comunista de la región autónoma de Xinjiang califica los violentos disturbios de los últimos días como 'los peores desde la fundación de la Nueva China, en 1949' y advierte de que habrá 'duros castigos' para sus responsables. Tanto es así que Urumqi, la capital de la región y escenario de tres días de violencia, ha declarado el toque de queda, en un intento de frenar la escalada de violencia.

El secretario del Partido Comunista de China (PCCh) en la región de Xinjiang, Wang Lequan, informó en un discurso televisado de la medida, que prohibirá a los ciudadanos salir a la calle desde las 21.00 horas hasta las 08.00 de la mañana, 'para evitar un aumento del caos'.

El jefe del gobernante Partido Comunista de China en la ciudad de Urumqi, Li Zhi, acusó a los promotores de las revueltas, de etnia musulmana uigur , de 'dañar los intereses fundamentales de los grupos étnicos chinos', en una información publicada por la agencia oficial Xinhua.

Li aseguró que los detenidos (1.434 según las cifras oficiales, entre ellos 55 mujeres) están acusados de agresiones, homicidios, destrucciones materiales y saqueos, aunque estimó la posibilidad de que algunos de ellos sean puestos en libertad próximamente si se demuestra su inocencia.

Efe pudo comprobar este martes que los incidentes continúan en diversas partes de la ciudad, desde el céntrico mercado de Urumqi hasta la estación de trenes o las cercanías del aeropuerto.

Un grupo de uigures, algunos de ellos armados con palos, se concentraron junto al Hotel Hoitak, donde se alojan algunos de los periodistas extranjeros, y gritaron consignas, aunque fueron dispersados por la policía.

Las protestas en el mercado de la ciudad, horas antes, fueron protagonizadas principalmente por mujeres que se enfrentaron a policías armados y reclamaron la liberación de los detenidos, aunque la situación no degeneró en violencia.

Ciudadanos de Urumqi califican la situación de 'muy tensa' y resultado de muchos años de progresivo distanciamiento social entre chinos han y uigures:

'Yo tenía muchos amigos uigures en el pasado, pero ya no me hablo con ellos', aseguró a Efe un habitante de la ciudad, de etnia han.

Los incidentes del domingo causaron 156 muertos y más de mil heridos, según cifras oficiales, y se originaron en una protesta pacífica en la que participaban entre 1.000 y 3.000 uigures en demanda de justicia tras un ataque a trabajadores de su etnia en una fábrica de la ciudad cantonesa de Shaoguan.