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El Gobierno declara el estado de excepción en Tailandia

El Ejército ignora las órdenes del Ejecutivo y descarta usar la fuerza para poner fin a la violenciaEl futuro incierto de la monarquía tailandesa, por Thilo Schäfer

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El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, decretó el martes el estado de excepción en Bangkok, horas después de que los enfrentamientos entre detractores y partidarios de su Gobierno, provistos de palos, machetes, tirachinas y algunas armas de fuego, causaran un muerto y 44 heridos.

Sin embargo, el principal instrumento para imponer el orden dejó claro muy pronto que la autoridad del Gobierno no llega hasta los cuarteles. Horas después de la entrada en vigor del decreto, el jefe del Ejército, el general Anupong Paochinda, descartó el empleo de la fuerza para acabar con las protestas de los manifestantes antigubernamentales y su ocupación de la sede del Gobierno, que asaltaron hace una semana. El general Paochinda aseguró al mismo tiempo que el Ejército no dará un golpe de estado, como ya hizo hace casi dos años para deponer al ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

En las elecciones que restablecieron la democracia, a las que Thaksin tenía prohibido presentarse, los votantes dieron la victoria a los seguidores del ex primer ministro agrupados en el Partido del Poder del Pueblo (PPP).

'Es la vía más moderada para recuperar la paz en el país', dijo el gobernante al anunciar el estado de excepción, que estará en vigor durante 'varios días'. Permite al Ejército el empleo de la fuerza, prohíbe las reuniones públicas de más de cinco personas y da al Gobierno poder para censurar a los medios de comunicación.Las medidas excepcionales llegan cuando no han pasado ni ocho meses desde que Samak, de 73 años, asumió la jefatura del Gobierno. Si el Ejército se niega a hacer que se cumpla la orden gubernamental, hay pocos visos de que el pulso entre el Gobierno y los manifestantes termine pronto.

Aunque algunas escuelas y tiendas permanecían cerradas, no se observaba una significativa presencia de tropas en la capital, donde viven 10 millones de personas. En el mismo día en que declaró el estado de excepción, Samak tuvo que oír cómo la Comisión Electoral declaraba a su partido culpable de fraude electoral durante las últimas elecciones y recomendaba al Tribunal Constitucional que fuerce la disolución del PPP como formación política.

Aunque la decisión de la Comisión Electoral no tendrá consecuencias inmediatas, pues el caso debe volver al fiscal antes de plantearse ante el Constitucional, supone un nuevo golpe para el líder de un Gobierno de coalición de seis partidos que parece cada vez más acorralado.

Aeropuertos bloqueados

La moneda tailandesa, el bhat, alcanzó su nivel más bajo del año frente al dólar estadounidense. Las líneas aéreas suspendieron los vuelos al aeropuerto sureño del Hat Yai, después de que los seguidores de la Alianza del Pueblo para la Democracia, que organiza las protestas para derribar al Gobierno, irrumpieran en  las instalaciones. Los manifestantes también bloquearon los aeropuertos de Krabi y Surat Thani, al sur del país, importantes destinos turísticos de Tailandia.

Es la segunda vez en menos de una semana que los manifestantes fuerzan el cierre del tráfico aéreo en estos centros por donde transitan decenas de miles de turistas todos los años. El aeropuerto de Hat Yai, cerca de la frontera con Malasia, fue reabierto el pasado sábado, tras un día cerrado, mientras que los de Krabi y de Phuket comenzaron a  funcionar el domingo.

Con el estado de excepción en vigor, Sondhi Limthonkul, fundador de la alianza antigubernamental y propietario de medios de comunicación, anunció que los manifestantes se dispersarían en las próximas 48 horas, aparentemente, sin ofrecer resistencia. Otros dirigentes de la oposición no fueron tan moderados: 'No hay prisiones suficientes para todos nosotros', dijo Chamlong Srimuang en un mitin.

La alianza, que comenzó sus protestas el pasado mayo, acusa al Gobierno de ser corrupto y desleal a la Corona, y de actuar como un títere al servicio de Thaksin, ahora exiliado en el Reino Unido. Una huelga general, a la que de momento se han adherido 40 sindicatos, ha sido convocada para hoy.