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El Gobierno de Karzai gestionará la mitad de la ayuda

Afganistán asumirá todas las tareas de seguridad en 2014 // El presidente recibe el visto bueno de la comunidad internacional para poner en marcha su plan de reintegración de insurgentes moderados 

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El presidente afgano, Hamid Karzai, ha recibido el respaldo internacional que buscaba tras la celebración ayer en Kabul de la Conferencia Internacional de Donantes de ayuda a Afganistán, apoyo que tiene su principal reflejo en el aumento de la cantidad de dinero que su gobierno manejará de ahora en adelante.

El ejecutivo afgano pasará de administrar el 20% de los miles de millones de euros de ayuda internacional al desarrollo, a gestionar el 50%. Además, los participantes en la conferencia se han comprometido a trabajar para que durante los dos próximos años este porcentaje se eleve hasta el 80%, pero piden un mayor control de la alta corrupción.

La conferencia de Kabul exige un mayor control de la alta corrupción

En esta reunión, a la que acudieron representantes de exteriores de 70 países, entre ellos la secretaria de estado estadounidense, Hillary Clinton; su colega español, Miguel Ángel Moratinos, y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, también quedó fijado el nuevo plazo para que el ejecutivo afgano asuma todas las responsabilidades militares y de seguridad del país: 2014.

La retirada de los 152.000 soldados de la OTAN comenzará a partir de julio del año que viene. En cuatro años, Karzai promete que el cuerpo de policía y el ejército afganos serán capaces de asumir el control de todo un país que en gran parte sigue bajo dominio talibán.

Karzai también ha prometido, entre otras medidas, nuevas leyes contra la corrupción, y resortes legales para erradicar la violencia y la exclusión que padecen millones de mujeres afganas.

«Ha habido algunos progresos pero no suficientes», dice una cooperante

¿Qué pasará dentro de cuatro años, cuando las tropas internacionales se retiren y el Gobierno afgano reciba las riendas del país? 'Es algo realmente difícil de predecir', asegura a Público Ashley Jackson, responsable de la organización humanitaria Oxfam en Afganistán, quien explica que una de las mayores taras que arrastran las instituciones afganas, la corrupción, 'ha empeorado desde 2006'. A su juicio, urge la creación de una ley que 'procese' a los cargos y autoridades que utilizan su poder para llenarse los bolsillos con relativa impunidad.

Las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno con la población afgana miran con cierto escepticismo el camino hacia la estabilidad trazado en la conferencia.

'Puede decirse que ha habido algunos progresos en los últimos tiempos, pero no los suficientes como para confiar en las promesas del presidente Karzai' , explica Jackson.

El avión de Ban Ki-Moon tuvo que desviarse por los ataques talibanes

Reinsertar a los talibanes

Karzai también ha recibido el beneplácito de sus tutores internacionales para poner en marcha su polémico plan de reintegración de los talibanes moderados.

Las posibilidades de éxito de este programa, que pretende negociar con los insurgentes con el fin de que corten todos sus vínculos con Al Qaeda y reinsertarlos en la sociedad, son vistas con recelo por los analistas y las ONG que trabajan sobre el terreno.

'Sabemos que parte de la insurgencia está motivada por divergencias con el Gobierno relacionadas con la corrupción y la falta de acceso a la justicia', precisa Jackson. Sin embargo, muchos temen que las negociaciones supongan un retroceso en materia de derechos humanos, sobre todo para las mujeres.

Por otro lado, los participantes en la reunión destacaron la 'crucial importancia' de que las próximas elecciones parlamentarias, previstas para este otoño, se caractericen por su transparencia y su credibilidad. La legitimidad del Gobierno de Karzai se sostiene sobre los dudosos resultados de los sufragios celebrados el año pasado, en los que algunos observadores criticaron que ni siquiera se elaboró un censo de los ciudadanos llamados a las urnas.

Ataques con cohetes

Durante la celebración de la conferencia, ha quedado patente que Afganistán sigue siendo un país inseguro, que continúa sumido en un conflicto. Las excepcionales medidas de seguridad desplegadas para garantizar que la conferencia transcurriera sin incidentes no evitaron que los insurgentes lograsen lanzar durante la noche unos cinco cohetes que explotaron cerca del aeropuerto de Kabul y del área diplomática sin provocar víctimas.

A causa de estos ataques, el avión que transportaba al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, no pudo aterrizar en el aeropuerto de Kabul como estaba previsto y tuvo que desviarse unos 60 kilómetros para tomar tierra en una pista de la base militar de la OTAN en Bagram.