Publicado: 19.06.2014 16:24 |Actualizado: 19.06.2014 16:24

Gobierno y yihadistas luchan por una refinería en Irak y EEUU duda si atacar

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Las fuerzas del Gobierno iraquí luchaban el jueves contra extremistas suníes por el control de la mayor refinería del país, mientras el primer ministro Nuri al-Maliki aguarda la respuesta de Estados Unidos a su solicitud de ataques aéreos para repeler la amenaza a Bagdad.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, dijo que el presidente Barack Obama todavía mantenía abiertas "todas las opciones" pero que a los aliados regionales Turquía y Arabia Saudí les preocupa -como a Washington- el riesgo de que una acción de Estados Unidos sólo potencie la guerra sectaria.

La refinería de Biyi, ubicada 200 kilómetros al norte de la capital iraquí, era un campo de batalla en momentos en que las tropas leales al Gobierno liderado por chiíes repelían a milicianos del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) y sus aliados que asaltaron el perímetro un día antes, amenazando los suministros nacionales de energía.

Un portavoz del Gobierno dijo alrededor de las 09:00 GMT que sus fuerzas tenían "completo control" de la situación, pero un testigo en Biyi dijo que los enfrentamientos continuaban y que los militantes de EIIL aún estaban presentes en el lugar.

Un día después de que el Gobierno apelara públicamente a la potencia aérea de Estados Unidos, había indicios de que Washington era escéptico sobre si su participación sería efectiva, dado que el riesgo de muertes civiles podría potenciar la furia de la minoría suní de Irak, alguna vez dominante.

El primer ministro de Turquía, Recep Tayip Erdogan, aliado de la OTAN, dijo que Washington "no ve estos ataques de manera positiva" debido al riesgo que implican para los civiles, una perspectiva que compartieron algunos responsables estadounidenses.

Una fuente de Arabia Saudí señaló que las potencias occidentales acordaron con Riad, principal fuente del poder suní en la región, que lo que se necesita es un cambio político -no una intervención externa- para solucionar la división sectaria que se ha ampliado bajo el liderazgo de Maliki.

Un vídeo emitido por la cadena de televisión Al-Arabiya mostraba humo que surgía de la planta petrolera y una bandera negra utilizada por EIIL ondeando en un edificio.

Trabajadores que habían estado dentro del complejo, que se extiende a lo largo de kilómetros cerca del río Tigris, dijeron que los activistas suníes parecían tener control de la mayor parte del recinto y que las fuerzas de seguridad se concentraban en torno a la sala de control de la refinería.

Entre 250 y 300 empleados que quedaban en el lugar fueron evacuados el jueves temprano, dijo uno de los trabajadores por teléfono. Los helicópteros militares atacaron posiciones de los insurgentes durante la noche, agregó.

Baiji, ubicada 40 kilómetros al norte de la ciudad natal de Sadam Husein, Tikrit, se encuentra en territorio capturado la última semana por una serie de grupos armados suníes, encabezada por el EIIL, que busca establecer un califato islámico en Irak y Siria.

El martes, el personal cerró la planta, que produce gran parte del combustible que los iraquíes del norte del país necesitan tanto para el transporte como para la generación de electricidad.