Publicado: 08.12.2013 11:53 |Actualizado: 08.12.2013 11:53

Grecia aprueba un recorte de 3.900 millones de gasto en los Presupuestos para 2014

Aprobados este sábado, los presupuestos no incluyen los costes del nuevo impuesto único sobre bienes inmuebles, ni tampoco la ley sobre el levantamiento de la moratoria a las ejecuciones hipotecarias, claves para obtener el siguiente tramo d

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El Parlamento griego ha aprobado durante la noche del sábado los Presupuestos Generales del Estado de 2014, un erario que la oposición ha calificado de "virtual" por no contar con la aprobación de la troika y no tener en cuenta una serie de leyes que todavía están por debatirse antes de Navidad.

El proyecto presentado en el Parlamento el pasado 21 de noviembre por el ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, obtuvo el apoyo de todos los diputados de la coalición gubernamental de conservadores y socialdemócratas presentes, si bien muchos parlamentarios pusieron de manifiesto su malestar por la incertidumbre que rodea a estas cuentas públicas.

A pesar de que en 2013 la economía helena decreció un 4%, el Gobierno insiste en que en 2014 crecerá un 0,6%

Los presupuestos contemplan para 2014 una mayor reducción del gasto (de 44.800 millones de euros a 41.900 millones) y un aumento de los ingresos (de 47.300 millones a 49.600 millones de euros). Pese a que el gasto y las inversiones públicas siguen en declive y que la carga fiscal aumenta, el Gobierno es optimista de que 2014 será el primero año de crecimiento tras seis de recesión.

Los presupuestos han sido elaborados sobre el supuesto de que la economía crecerá el próximo año un 0,6 %, frente a un retroceso del 4 % en 2013. La troika no comparte el optimismo del Ejecutivo heleno y cree que las necesidades de financiación son superiores a lo que estima el Gobierno, por lo que reclama medidas adicionales.

En su intervención en el debate que precedió a la votación, el primer ministro, Andonis Samarás, intentó disipar toda duda respecto a la viabilidad del presupuesto y a las buenas perspectivas del país, al asegurar que ya en este año Grecia ha vivido varias "revoluciones" que nadie se esperaba. Entre estas, citó el superávit primario, la reducción de la evasión fiscal y del déficit comercial, así como la estabilización del desempleo.

Lograr la aprobación de todos los diputados gubernamentales no fue fácil, pues habían sido numerosas las críticas internas, pero finalmente triunfó la disciplina, no sin advertencias futuras. Así, el diputado conservador y exalcalde de Atenas Nikitas Kaklamanis advirtió a Samarás que "el hecho de que le demos nuestro voto de confianza no es razón para que pueda dormir bien".

"Estamos esperando al impuesto a la propiedad... Sus problemas no terminarán hasta que el Parlamento cierre para las fiestas", añadió Kaklamanis describiendo con ello el sentir de muchos de los diputados de las filas conservadoras y socialdemócratas.

El problema es que en los presupuestos no están calculados todavía los costes del nuevo impuesto único sobre bienes inmuebles, ni tampoco la ley sobre el levantamiento de la moratoria a las ejecuciones hipotecarias, dos asuntos extremadamente conflictivos para una sociedad al límite de sus posibilidades fiscales.

La troika tiene otras exigencias antes de conceder un pago de 1.000 millones pendiente y el nuevo tramo de rescate

La troika quiere ver resueltos estos dos problemas antes de desembolsar el siguiente tramo del rescate y un pago de 1.000 millones pendiente desde el verano.

El borrador del impuesto sobre la propiedad inmobiliaria ha sido ya objeto de varias modificaciones en las últimas semanas, por las protestas de diputados de la coalición al modelo presentado por Sturnaras. Se espera que la versión definitiva se introduzca en el Parlamento el próximo martes, como también la del levantamiento a la moratoria de los desahucios, que la mayoría de los diputados -tanto de la oposición como del Gobierno- quiere ver prorrogada, en contra de lo que exige la troika.

El principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza ha propuesto una enmienda que prevé una prórroga de un año a las ejecuciones hipotecarias de primeras viviendas con un valor objetivo inferior a los 200.000 euros, una idea en principio compartida por las filas de los partidos gubernamentales que todavía no ha sido votada.

Buena parte de la crítica interna se dirige contra el ministro Sturnaras, quien este sábado entender el problema que tiene muchos con la "contradicción" entre los indicadores financieros y las vidas de los ciudadanos. Primero, sin embargo, va la mejora de los indicadores económicos y luego la mejora de la vida de las personas, señaló.

Durante el debate, el diputado del cogubernamental partido socialdemócrata PASOK Thanos Moraitis afirmó en este contexto que "algunos están soñando con nuevas medidas en tres o cuatro meses", y advirtió que "no habrá una mayoría gubernamental para apoyarlas".

Mientras se celebraba el debate en el hemiciclo, unas trescientas personas, según los datos policiales, se concentraron ante las puertas del Parlamento para protestar contra la política de austeridad.