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La Troika aprieta Grecia y sus acreedores logran un acuerdo con más recortes para liberar otro tramo del rescate 

El documento pactado incluye un recorte de hasta el 18% en las pensiones, la apertura del sector energético y el aumento de impuestos durante cerca de seis meses

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Un hombre sostiene un cartel de la canciller Angela Merkel como si fuera un miembro del partido nazi frente al Parlamento griego en la marcha por el Día de los Trabajadores en Atenas. /EFE

El Gobierno de Grecia y sus acreedores internacionales (La Comisión Europea, el BCE, el Mecanismo de Estabilidad, y el FMI) y han alcanzado este martes un acuerdo sobre el paquete de recortes exigidos a Atenas para la entrega de un nuevo tramo del rescate, según ha informado el ministro de Finanzas griego, Euclid Tsakalotos. "Hubo fumata blanca. Se han completado las negociaciones en todos los asuntos", dijo Tsakalotos a la salida de la última ronda de encuentros, tras una maratoniana noche de negociaciones que duró casi 12 horas, y reconoció que la delegación de sus país se queda con un sabor agridulce.

Grecia ahora debe legislar las nuevas medidas antes de la reunión del próximo día 22 en las que los ministros de Finanzas de la Eurozona podrían aprobar el desembolso de los préstamos, que Atenas necesita para devolver 7.500 millones de euros en deuda con vencimiento en julio.

Como parte de las reformas, Atenas prometió reducir las pensiones en el 2019 y bajar el umbral libre de impuestos en el 2020 para producir ahorros equivalentes al 2% de su Producto Interior Bruto (PIB). Si Atenas supera sus objetivos, se le permitirá activar un conjunto de medidas que compensen el impacto de la austeridad adicional, entre ellas una rebaja impositiva.

Tsakalotos reconoció que con algunos puntos del acuerdo están "más contentos y con otros menos", y remarcó como positivo que Grecia no tendrá que aplicar medidas adicionales en 2018 y que algunas empresas quedarán fuera del superfondo de privatizaciones, lo que permitirá al Estado evitar su venta total.

El ministro de Finanzas griego, Euclid Tsakalotos, en una rueda de prensa en Atenas. REUTERS/Alkis Konstantinidis

Tsakalotos también destacó que no habrá una mayor liberalización de los despidos colectivos, y que se abrió la puerta a una reimplantación de la negociación colectiva de los trabajadores a partir del fin del programa de rescate, en septiembre de 2018.

El acuerdo alcanzado entre Grecia y sus acreedores contempla la reducción en el gasto público de un 2% del PIB en 2019 y 2020, algo ya esbozado en distintos acuerdos del Gobierno heleno a nivel europeo.

Para 2019 Grecia recortará un 1% de su PIB en gasto de pensiones, lo que se traducirá en una reducción media de alrededor del 9%, pudiendo llegar hasta el 18%, lo que ratifica el decimotercer recorte en este capítulo desde el inicio de la crisis.

En 2020, Grecia deberá reducir el mínimo exento de imposición, actualmente situado en los 8.636 euros, para rebajar otro 1% del PIB el gasto público.

Durante estos últimos e intensos días de negociaciones algunos de los puntos avanzaron rápidamente, como el asunto de la apertura del mercado energético. Atenas ha aceptado vender minas y plantas de carbón equivalentes a un 40% de generación de la empresa pública Power Power (propiedad al 51% del estado heleno). También relanzará la privatización de un 66%  del operador de la red de gas natural DESFA, que tendrá que estás concluida este año.

Vista de una central térmica de carbó de la empresa pública griega PPC, cerca de la ciura de Ptolemaida. REUTERS/Alexandros Avramidis

Más complicada fue la negociación sobre la apertura de los comercios los festivos. Finalmente, en este último aspecto el Gobierno griego y las instituciones acordaron más domingos y festivos de apertura y la ampliación de las zonas denominadas "turísticas" en las que los comercios tendrán más flexibilidad.

El acuerdo permite iniciar una negociación para garantizar la sostenibilidad de la deuda helena

"Estoy seguro de que ahora se negociará la deuda porque no hay excusa", afirmó el ministro de Finanzas heleno. Tanto un eventual alivio de la deuda como los objetivos de superávit primario, antes del pago de la deuda, a partir de 2018 (año en el que Grecia debe alcanzar el 3,5% del PIB) serán discutidos más adelante, en el Eurogrupo, aseveró Tsakalotos.

En este último aspecto Grecia está cumpliendo con sus obligaciones con creces, pues obtuvo en 2016 un superávit primario 3,9% del PIB (e incluso 4,2% en los términos del rescate) estuvo muy por encima de lo calculado por las instituciones (con excepción de la Comisión Europea).

Ahora, Grecia y las instituciones internacionales  negociarán durante las próximas semanas una "estrategia creíble para garantizar que la deuda griega es sostenible" , según han subrayado en un comunicado el jefe del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, y el fondo de rescate europeo (MEDE), Klaus Regling.
Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, consideró que "los nuevos esfuerzos acordados por las autoridades griegas despejan el camino para una rápida conclusión de la segunda revisión" del rescate heleno y subrayó que el acuerdo "es un paso muy positivo después de meses de complejas negociaciones". "Ahora depende de todas las partes encontrar un entendimiento sobre la cuestión de la deuda griega en las próximas semanas", incidió el político francés.

Próximos pasos

A pesar de todo, este acuerdo es solo el primer paso de muchos hasta que Grecia pueda recibir el desembolso de alrededor de 7.000 millones del programa de 86.000 millones de euros concedido al país.

Primero este acuerdo deberá pasar por el nivel técnico de Gobierno heleno y acreedores, y deberá ser posteriormente refrendado por el Eurogrupo del 22 de mayo.

Al mismo tiempo Grecia deberá aprobar en el Parlamento las medidas acordadas sin que se rompa la mayoría gubernamental, sobre todo amenazada por las tensiones dentro del partido gobernante, Syriza.

Por último la Comisión, el BCE y el MEDE deben ponerse de acuerdo con el FMI para la participación de este último en el rescate al país, pues el organismo con sede en Washington la ha ligado a un alivio de la deuda helena. Este será precisamente uno de los futuros puntos de fricción entre acreedores y Grecia, pues el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha declarado en anteriores ocasiones que solamente aplicará las medidas acordadas para 2019-2020 en caso de que haya una solución para la deuda.