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Un grupo de violentos revienta la manifestación de Roma

Cerca de 500 vándalos empañan la indignación de 200.000 personas que marcharon por la capital italiana. Hay 70 heridos, tres de ellos graves

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Cerca de 500 vándalos empañaron este sábado la manifestación pacífica de los indignati por las calles de Roma, convirtiendo la capital italiana en un campo de batalla que tuvo como epicentro la plaza roja de San Giovanni in Laterano.

El histórico punto de encuentro de intelectuales, trabajadores y progresistas fue profanado por un grupo de violentos que reventó el grito de indignación de familias enteras, médicos, profesores, funcionarios, estudiantes y sindicatos. La indignación de un país entero que se desangra por culpa de la crisis y de la corrupción e inmovilismo de su Gobierno.

Los enfrentamientos se alargaron hasta las ocho de la tarde y según el Ministerio de Inerior se han saldado con 70 heridos, tres de ellos graves. Pero el precio a pagar es mucho mayor: la imagen de Italia volvió a quedar por los suelos.

Los primeros disturbios comenzaron en Via Cavour pocos minutos después de que partiera la marcha a las 14.00 horas desde Piazza della Repubblica. Medio centenar de personas ataviadas con sudaderas, pañuelos, pasamontañas y cascos de motocicleta negros (los conocidos como Black Bloc), que estaban prácticamente en la cabecera, prendieron fuego a un coche y comenzaron a asaltar negocios.

La Policía no intervino para impedir que la manifestación se extendiera por las calles del centro donde están los edificios oficiales. Aunque una carga en ese momento, cuando las casi 200.000 personas que participaron en la manifestación se agolpaban en esa calle y en la parte superior, los alrededores de la estación de Termini, habría sido fatal.

Fueron los propios manifestantes los que intervinieron tratando de aislar a los violentos e incluso los entregaron a la Policía. Pero se multiplicaron en número, y siguieron sembrando el caos a cada metro que avanzaban.

A las tres de la tarde llegaron al Coliseo y consiguieron paralizar toda la marcha dividiéndola en dos. Fue ahí donde comenzaron los primeros enfrentamientos que luego continuaron a lo largo de la Via Labicana.

Una veintena de furgones policiales cortaron la calle y dejaron subir hasta San Giovanni con cuentagotas a los manifestantes pacíficos. Pero justo cuando llegaron a la plaza, dos furgonetas cargaron con gases lacrimógenos y chorros de agua a presión provocando una gran estampida. En ese momento había cerca de 5.000 personas esperando a las asambleas y las actuaciones que estaban programadas.

Después se desató la locura. Los violentos habían cercado las calles adyacentes tumbando y prendiendo fuego a los contenedores de basura y al portal de un edificio en Via Merulana. Las cargas continuaron y empezaron a llover adoquines y cócteles molotov contra los agentes. Un vehículo de los Carabinieri quedó envuelto en llamas y acabó explotando.

Una batalla campal que duró cuatro horas y que supone un final nefasto para un movimiento de indignados en Italia que desde el 15M se reúne en más de veinte ciudades soñando con una manifestación como la que podrían haber tenido hoy.