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Guerra entre opositores y fieles al régimen en Yemen

Violentos enfrentamientos causan tres muertos en dos días y numerosos heridos

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Yemen, uno de los países más pobres del mundo, se acerca cada vez más a la guerra civil. El régimen del presidente Alí Abdalá Saleh, ya amenazado por ataques de una milicia chií en el norte y grupos secesionistas en el sur del país, se enfrenta ahora a violentos enfrentamientos entre sus seguidores y fuerzas de la oposición, que llevan desde el 27 de enero reclamando la caída del dictador. Este jueves, una persona falleció en Adén, donde habían perdido la vida dos manifestantes el miércoles y al menos otras 40 resultaron heridas en Saná, la capital.

Las fuerzas de la oposición querían alcanzar la plaza Tahrir (Liberación) —así se llamaba incluso antes de las revueltas en Egipto— de Saná y unas 1.500 personas salieron este jueves a desfilar y a gritar contra Saleh. 'El pueblo reclama la caída del régimen', coreaban. Armados con dagas y palos, miembros del Congreso Popular General, el partido del presidente, y partidarios de Saleh los atacaron en su punto de partida, el campus universitario. Los manifestantes consiguieron, sin embargo, llegar hasta los alrededores de la residencia del vicepresidente. Las fuerzas de seguridad optaron por disparar al aire para dispersar a los manifestantes, aunque no intervinieron para impedir los enfrentamientos.

En Adén, la segunda ciudad del país y antigua capital del Yemen del Sur hasta la reunificación del país árabe en 1990, la intervención de la Policía causó la muerte de una persona y una decena de heridos. El Gobierno envió el Ejército. 'Queremos que Barack Obama se lleve a Saleh y lo encierre en un hotel de Estados Unidos', decían algunos jóvenes en la manifestación.

Saleh es considerado por la Casa Blanca como un aliado en una zona inestable. Desde su reunificación, Yemen jamás ha sido un país controlado del todo por las autoridades de Saná y el actual presidente se postuló como un firme enemigo de Al Qaeda para conseguir el respaldo de Occidente. Al principio de las revueltas, el color elegido por la oposición para manifestarse era el rosa, como símbolo pacífico. Este jueves, en las calles de Saná, había poco rosa.