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Guerra total entre Berlusconi y Fini en el Gobierno italiano

El Cavaliere habría orquestado una campaña mediática para conseguir derribar asu hasta ahora compañero de coalición

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La historia iba camino de convertirse en una película de espías. Pero al final ha resultado ser una cosa mucho más simple. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, habría orquestado una campaña de difamación contra el presidente de la Cámara, Gianfranco Fini, y hasta ahora, compañero de Gobierno.

Hasta ahora, porque la situación se ha convertido en insostenible. En julio, después de que Fini fuera expusado del PdL, partido mayoritario del Gobierno del que era cofundador con el propio Berlusconi, el presidente de la Cámara montó un grupo nuevo. El Fli, formado por una veintena de diputados, que amenazaba a la mayoría del Cavaliere. 

Los rumores de adelanto de elecciones se sucedían día tras día hasta que Il Giornale, periódico cercano a Berlusconi, llevó a su portada una bomba informativa.

Fini era sospechoso de haber llevado a cabo una supuesta operación inmobiliaria con un piso de 70 metros cuadrados en Montecarlo. La casa, hasta 2008 a nombre de Alianza Nacional, el anterior partido de Fini, había sido legada por Anna Maria Colleoni, fascista convencida, a su muerte.

Los medios cercanos a Berlusconi acusaban a Fini de lavar dinero con una operación inmobiliariaIl Giornale afirmaba que la propiedad del piso fue a parar a dos empresas extranjeras y que ahora vivía allí el cuñado de Fini, Giancarlo Tullia­ni. En los días posteriores, el diario fue publicando más informaciones.

Entre otras cosas, una entrevista con un agente inmobiliario que aseguraba que Fini había vendido personalmente la vivienda por un precio ridículo a las dos compañías; acusaciones de un supuesto caso de lavado de dinero, etc.

Pero el martes pasado, el tema dio un vuelco. Dos periódicos en Santo Domingo publicaron una carta privada del ministro de Justicia de  República Dominicana asegurando que las dos empresas en cuestión eran Printemps Ltd y Timara Ltd., y pertenecían a Tullani. El círculo se cerraba. El blog Dagospia y más tarde Il Giornale y Libero se hacían eco de la noticia seguidos por todos los medios del imperio Berlusconi.

Los finianos reaccionaron acusando al primer ministro de haber usado a los servicios secretos y a la Guarda de Finanzas para conseguir falsificar los documentos que presentaban los periódicos. Ambos cuerpos de seguridad lo negaron y el Cavaliere contestó a los finianos que era una locura acusar a la inteligencia de falsear las informaciones.

Pero anoche, La Repubblica publicó el nombre de una persona que podría estar involucrada en la trama. El director del diario Avanti, Valter Lavitola. Según el diario, la persona que habría organizado la publicación de informaciones falsas sobre Fini.

A las pocas horas, el diputado Italo Bocchino acusaba a Lavitola en la Rai en el programa Annozero. Il Fatto Quotidiano, también anoche, aseguraba tener pruebas de que las cartas publicadas por los periódicos dominicanos habían sido falsificadas.

La trama mediática quedaba al descubierto y todas las miradas se centraban en Silvio Berlusconi. Por ahora, no ha habido reacción directa del 'premier', aunque esta mañana Umberto Bossi, líder de la Liga Norte y principal aliado de Berlusconi en la coalición del Gobierno, dijo que 'ya no se puede contar más con Fini '. Esto no quiere decir otra cosa que Berlusconi puedeno tener otra salidad que la convocatoria de elecciones.

La prueba final tendrá lugar la próxima semana, cuando Berlusconi se dirigirá a la Cámara para pedir la aprobación de 5 puntos reformistas. El Gobierno necesitará el voto de 316 diputados, aunque si la situación con el grupo de Fini continúa así, parece casi imposible.