Publicado: 18.01.2016 21:51 |Actualizado: 19.01.2016 07:00

"Nos atacan con ácido porque creen que una mujer desfigurada no será capaz de hacer nada"

Laxmi Agarwal, que tras ser agredida ejerce de modelo de la marca de ropa Viva N Diva, pretende demostrar a los agresores que las supervivientes pueden seguir adelante. 
"No somos víctimas sino luchadoras. Si yo he podido hacerlo, ellas también podrán”.

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Laxmi Agarwal presta su imagen a la marca de ropa Viva N Diva.

Laxmi Agarwal presta su imagen a la marca de ropa Viva N Diva.

DELHI.- Todo comenzó con una llamada, la que la marca de ropa Viva N Diva hizo a Stop Acid Attacks con una propuesta: querían que Laxmi Agarwal, que había sido víctima de ataque con ácido, fuese modelo de una de sus colecciones. La respuesta no tardó en llegar: “Me encanta posar ante la cámara y la ropa, así que en seguida accedí”, cuenta la protagonista del anuncio a Público.

Fue a Bombay para la sesión fotográfica en octubre y, dos meses más tarde, a principios de diciembre, se lanzó la campaña bajo un nombre que no podía ser más apropiado: la cara de Viva N Diva. Durante esta última semana el spot se ha hecho viral.

"No somos víctimas sino luchadoras. ¿Por qué negarnos esa oportunidad?"

Además del interés por vivir la experiencia de hacer de modelo, Laxmi tenía también otros motivos para acceder a la propuesta que le hacía la marca de moda: el lanzamiento de tres mensajes.

El primero dirigido a la sociedad india, que suele, por un lado, culpar a las víctimas de los ataques y, por otro, arrastrarlas al ostracismo, negándoles apoyo social. “Se trata de concienciar a la gente, no sólo de la existencia de estos ataques, sino de cómo somos tratadas después: la sociedad nos suele decir que nos tapemos la cara, que no somos guapas, nos niegan la oportunidad de tener una vida normal. Pero no somos víctimas, somos supervivientes, luchadoras. ¿Por qué negarnos esa oportunidad?”.

El segundo para los atacantes, cuyo objetivo tras un ataque (movido la mayoría de las veces por celos, rechazos amorosos o disputas familiares) es hundir a las víctimas. “Atacan con ácido porque creen que una persona desfigurada no será capaz de hacer nada tras el ataque, aunque se recupere de sus heridas físicas. Quiero demostrar a los atacantes que las supervivientes podemos continuar a pesar de que ellos hayan querido arruinarnos la vida”.

Cuando más coraje le sale en la voz es con el mensaje a las supervivientes, a las que en Stop Acid Attacks no les gusta llamar víctimas sino luchadoras: “Cuando me vean pensarán que si yo he podido hacerlo, ellas también podrán”.



Un símbolo, una inspiración

La que fuese una adolescente en una parada de autobús a la que un pretendiente despechado quiso destrozar la vida con un bote con ácido, es ahora, diez años más tarde, una mujer que ha cogido sus miedos y se ha enfrentado a ellos para hacerse más fuerte, muy consciente de que ella, en sí misma, ya se ha convertido en un icono. “Al principio no me lo planteé, pero ahora me alegro de ser un símbolo para otras supervivientes. Después de todo lo que he pasado, y de haber conseguido confiar en mí misma, me alegra ser inspiración para aquellas que aún no se han atrevido a mostrarse a la sociedad”.

"Me alegra ser inspiración para aquellas mujeres que aún no se han atrevido a mostrarse a la sociedad”

Mostrarse, en su sentido más literal: salir a la calle con la cara descubierta, enseñando las heridas de la piel y ayudando a cicatrizar las que no se ven. Ella lo hizo en 2009, cuando se atrevió a dejar de cubrirse el rostro.

Esta tarde en Chhavn, la casa de acogida donde las personas atacadas en otros estados pueden hospedarse mientras están en tratamiento médico en Delhi, habla de lo duro que fue al principio, de lo mal que lo pasaba, las miradas de la gente, no saber cómo reaccionar... “Pero ahora me da igual. Ahora la gente me para a veces por la calle, y se quiere tomar fotografías conmigo, y eso me halaga” dice entre risas, mirando con complicidad a Megha, otra compañera de la organización que no puede evitar bromear: “Ahora es una celebrity”, y las dos vuelven a reír.

No es la primera vez que Laxmi se pone delante de una cámara. Entre las campañas de la organización ha habido varios desfiles en televisión, alguno de ellos con vestidos diseñados por Rupa, otra de las supervivientes. El año pasado lanzaron una calendario donde cada una de ellas salía retratada para ilustrar uno de los meses del año y fue precisamente esta idea la que inspiró la propuesta de Diva N Viva.

Un objetivo

Sólo hacen falta un par de minutos para darse cuenta de la ternura que Laxmi inspira. Tras la puerta nos ha recibido con una sonrisa tímida pero sincera. Una mano que se agitaba para saludar y a la vez invitar a pasar.

Tras esta simpatía, está también la ganadora del Internation Women of Courage Award, que en 2014 le concedió Michelle Obama, o la persona por cuya petición el Tribunal Superior restringió en 2013 la venta de ácido en India, fácilmente accesible en tiendas locales a muy bajo coste. “La jefa de mi padre me preguntó una vez: ¿Qué es lo que realmente quieres hacer con tu vida? A lo que yo le contesté: Quiero acabar con la venta de ácido en este país”, cuenta, sin perder la serenidad.

Aquel fue un gran paso, pero Laxmi sabe que aún queda mucho por hacer y, cuando se le pregunta por ello, apunta a la necesidad de juicios más rápidos (los casos se quedan estancados en los tribunales durante años) o a la creación de mejores programas de rehabilitación para las víctimas. "Sobre todo, unidades especializadas en los hospitales, al menos en uno por ciudad, donde los médicos sepan cómo se ha de tratar a una paciente atacada con ácido, pues el tratamiento que se reciba durante los primeros momentos es crucial para la recuperación”.

Es consciente del imperioso cambio de mentalidad que hace falta y que ha de empezar, apunta, desde las familias, donde muchas veces no son tratados de igual manera hijas e hijos. Ella afirma haber recibido siempre el apoyo de la suya, sin la que no podría haber superado estos años, siete operaciones incluidas.

El amor

“Ahora me siento muy querida y respetada”. En todos los sentidos, porque hace unos años anunció su relación con Alok Dixit, periodista y activista, también miembro de Stop Acid Attack. Una historia de amor que, aunque llenó las secciones de entertainment de los periódicos indios, su significado iba mucho más allá que el de un simple romance: una cara desfigurada que podía enamorar. Otro símbolo, otra inspiración.

Laxmi y Alok no están casados, una novedad dentro de la tradición india donde las relaciones extramatrimoniales están mal vistas y envueltas en el clásico tabú. Ellos siempre han defendido públicamente su decisión. “Si amas a alguien no necesitas un papel que diga que estamos casados. Además, si nos hubiésemos casado, ¿a quién invitaba a mi boda? ¿A toda esa gente que me ha dado la espalda en los momentos en los que más les necesitaba?”, dice con el gesto contrariado.

Fruto de ese amor, el nacimiento de su hija Pihu, que en unos días cumplirá diez meses. A Laxmi se le cae la baba cuando muestra unos audios donde se escuchan las primeras palabras de su hija. “Papa-papa” sale del móvil que sujeta mientras se dibuja una sonrisa enorme en su cara.

Y una última pregunta: ¿cómo definirías tu vida? Se toma unos segundos para pensar y contesta, calmada, estando muy segura de lo que va a decir. “En el pasado lo pasé muy mal. Mi vida cambió cuando entré en Stop Acid Attacks, tuve mucha suerte de conocerles. Ahora soy muy feliz. Y para el futuro sólo pido seguir manteniendo esta felicidad: tener una vida normal”.