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Haití sufre el paso de 'Tomas' convertido en huracán

Las lluvias causan inundaciones en los campamentos de refugiados del seísmo

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La tormenta tropical Tomas se transformó ayer en un huracán de categoría 1, en una escala que llega a 5, antes de impactar sobre Haití, el país más golpeado del planeta. Las primeras inundaciones provocadas por el diluvio afectaron a Leogane, la ciudad que fue destruida en un 50% por el terre-moto salvaje del pasado 12 de enero. Anse D'Hainault, Jeremie y los Cayos también soportaban vientos de 140 km por hora y lluvias torrenciales. La gran amenaza estaba muy cerca de Puerto Príncipe.

El desesperado llamado del presidente René Preval a la población de la capital a través de la radio, horas antes de la llegada del huracán, no surtió efecto: la inmensa mayoría del millón de personas que malviven en las calles decidió permanecer en sus frágiles tiendas de campaña, ante la ausencia de refugios de garantías y por el temor de perder sus viviendas. 'Es lo único que tenemos, no nos movemos de aquí', confirmaron a Público los líderes de Campo de Marte, uno de los campamentos más populosos de Puerto Príncipe, junto al Palacio Presidencial. 'El agua se ha acumulado en varias zonas de nuestro campamento, el agua entra por todos lados'.

La lluvia cayó persistente durante todo el día, sin colegios y con gran parte de los negocios y los edificios públicos cerrados a cal y canto. Pero el haitiano, tan acostumbrado a la subsistencia a cualquier precio, realizaba sus últimas compras en mercadillos informales que surcan toda la ciudad.

Mientras tanto, los equipos de Protección Civil y las ONG internacionales continuaban evacuando en una carrera contrarreloj a miles de personas y también entregaban materiales para fortalecer unos pocos campamentos. La negativa de los desplazados ha impedido una operación de mayor envergadura, que nació convertida ya en tarea imposible. Desde el inicio de la temporada ciclónica en junio, las autoridades haitianas cruzaron los dedos para que ningún huracán se acercara a la isla que comparten con República Dominicana. Y ha sido al final, ya en noviembre, cuando la amenaza se hizo por fin presente. Al menos sí se consiguió trasladar a 2.000 de los desplazados de Coral Cesselesse, ante el temor de la propagación de la epidemia de cólera, que ya se ha cobrado la vida de 442 personas.

Al cierre de esta edición se contaron tres muertes, entre ellas la de un hombre que intentó vadear un río. Las autoridades temen que estas cifras iniciales aumenten con el paso de las horas, mientras se sucedían inundaciones y deslaves.

A su paso por Costa Rica, la tormenta deja 20 víctimas mortales

Entre las amenazas que trae consigo Tomas destacan los deslizamientos de tierra en un país deforestado, que ya sufrió en 2004 los efectos del huracán Jeanne en la zona de Gonaives. En aquel momento se contabilizaron 2.500 muertes. Cuatro años después, el triple efecto de los ciclones Gustav, Ike y Paloma acabó con la vida de 700 personas.

Los países del área también están en estado de alerta, dispuestos a ofrecer su ayuda a Haití en cuanto se conozcan los efectos definitivos del paso del ciclón. EEUU ha enviado a la zona al buque Iwo Jima, con helicópteros y ayuda humanitaria. Preval también ha solicitado cooperación de emergencia a la Unión Europea.

A su paso por la vecina República Dominicana, Tomas inundó varias zonas del sur, afectando a 1.680 viviendas y dejando a casi 10.000 personas sin hogar. En Costa Rica fue aún más virulento, con más de 20 víctimas mortales. Y en la isla de Santa Lucía se contabilizaron 13 víctimas mortales. Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, declaró a Efe que el daño causado por la tormenta es 'el peor del que se guarda memoria'.