Público
Público

Hamás rechaza el primer ministro propuesto por Fatah

Comienzan los problemas en la negociación entre las facciones palestinas para formar Gobierno

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El primer tropezón en la andadura conjunta que Fatah y Hamás anunciaron en mayo se ha producido hoy cuando la organización fundamentalista rechazó de plano la candidatura del actual primer ministro, Salam Fayyad, para desem-peñar el mismo cargo en el Gobierno transitorio de unidad formado por tecnócratas que las dos partes deben consensuar en las próximas semanas o meses.

Fayyad, de 59 años, es la personalidad preferida por Estados Unidos e Israel para ocupar el cargo puesto que estos dos países lo consideran un político no corrupto y con experiencia en lo tocante a la gestión económica. Sin embargo, Fayyad, que no pertenece a Fatah, no cuenta con un apoyo significativo en el panorama político palestino.

Fuentes del Gobierno de Ramala indicaron a Público que el rechazo de Hamás a Fayyades 'prematuro', puesto que Fatah todavía no ha presentado formalmente su candidatura. Estas fuentes explicaron que el 'malentendido' se ha creado deliberadamente en el entorno del propio Fayyad, aunque admitieron que es el candidato preferido por Fatah para el cargo.

Se espera que Fatah y Hamás inicien el martes en El Cairo la primera ronda de negociaciones

Se espera que Fatah y Hamás inicien el martes en El Cairo la primera ronda de negociaciones de cara a la formación del nuevo Gobierno y parece natural que la cuestión de quién será el primer ministro figure sobre la mesa desde el principio.

La ronda se inicia a la sombra de la advertencia de Hamás. Uno de sus líderes políticos, Salah al Bardawi, adelantó que la organización que manda en Gaza no permitirá que Fayyad sea declarado primer ministro, ni siquiera ministro, porque lo consideran responsable del 'sufrimiento' y la 'tortura' que han experimentado los islamistas palestinos de Cisjordania durante los últimos cuatro años.

El rechazo de Hamás parece definitivo, de manera que Fatah deberá buscar un nombre alternativo que sea aceptable para los fundamentalistas y que al mismo tiempo lo aprueben Estados Unidos e Israel, una tarea que no parece del todo sencilla.