Publicado: 06.10.2012 12:15 |Actualizado: 06.10.2012 12:15

Henrique Capriles, el abogado que pretende ser el nuevo Lula

El aspirante a la Presidencia de Venezuela ha defendido en su campaña contra Chávez un modelo de centroizquierda como el del expresidente brasileño. Su poderosa familia controla gran parte de la audiencia de los medios de comunicac

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Hugo Chávez le llama el "burguesito", "oligarca" o "agente del imperio". Su nombre es Henrique Capriles Radonski, tiene 40 años y su intención es sacar al presidente de Venezuela del poder después de 14 años.

El aspirante a las presidenciales venezolanas que se celebran este domingo se ha convertido en el referente de la unidad de la oposición contra Chávez. Capriles consiguió una cómoda victoria en las primarias de Primero Justicia con un 63,9% de los votos y en estos últimos tres meses ha recorrido el país para darse a conocer y promocionar su discurso.

Descendiente de judíos del gueto de Varsovia y biznieto de víctimas del campo de exterminio de Treblinka, Capriles, abogado y católico practicante, se mantiene en una posición neutra que intenta alejarse de los discursos más radicales de la oposición. Sus seguidores destacan su postura conciliadora y moderada, frente a las críticas de algunos analistas que le acusan de ser demasiado tibio y de rehuir la confrontación directa con Chávez.

Dice defender un modelo de centroizquierda parecido al de Lula da Silva, expresidente de Brasil. Sus mítines tenían la defensa de la educación como bandera para el fomento de la creación de empleo. Capriles admira al exmandatario brasileño por "sacar a 20 millones de personas de la pobreza y generar 16 millones de empleos". "Brasil vivió una situación similar a la de la Venezuela de hoy y ahora tiene un sistema que combina lo público y lo privado con responsabilidad social. Lo podemos replicar", defendía Capriles. Lula, en cambio, no se ha reprimido a la hora de evidenciar en público su apoyo a Chávez.

Pese a su juventud, el candidato a la Presidencia de Venezuela cuenta con una carrera política dilatada. Fue gobernador de Miranda, estado que abarca parte de Caracas y uno de los más importantes del país, y alcalde por dos veces del municipio de Baruta. Hace 14 años se convirtió en el presidente más joven de la Cámara de Diputados. Es militante de Primero Justicia, una de las principales formaciones de la oposición, desde casi su fundación.

La familia de Capriles es poderosa y está íntimamente ligada a la aristocracia, a la alta clase caraqueña. Licenciado en Derecho con 22 años, la posición de sus parientes le ha permitido "ahorrarse un oficio", remarca Juan Carlos Monedero. El profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid recuerda que Cadena Capriles, conglomerado propiedad de los primos paternos del candidato, controla Últimas Noticias, el periódico con mayor difusión de Venezuela. "Junto a otras formaciones y asociaciones opositoras tienen el control del 90% de la audiencia venezolana de radio, prensa y televisión", incide Monedero.

Capriles ha procurado evitar dar una imagen elitista, de hombre rico, para intentar captar apoyos entre las clases más empobrecidas. Pero, aunque intente desvincularse de ello, no puede evitar que sus apellidos estén asociados al poder empresarial. Aparte de los intereses en el sector de la comunicación, su familia también cuenta con empresas inmobiliarias y posee un importante complejo de salas de cine.

A pesar de que el dinero no es un problema para Capriles, parece que tampoco le han faltado ayudas económicas para su campaña contra Chávez. La investigadora y abogada venezolano-estadounidense Eva Golinger denunció que desde EEUU siguen fluyendo millones de dólares hacia la oposición venezolana. Además, el profesor Monedero destaca que la estadounidense Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) ha canalizado sólo este año más de 1,5 millones hacia grupos antichavistas, "enfocando su 'ayuda' especialmente en sectores jóvenes y medios privados".

El pasado de Capriles está marcado por los 119 días que pasó en prisión por entrar ilegalmente en la embajada de Cuba en Venezuela en el ataque a la legación durante el golpe de Estado contra Chávez de 2002. Él alega que penetró en la sede diplomática con ánimo de diálogo y para tratar de calmar a la muchedumbre. Fue exonerado en 2006, pero el caso se volvió a abrir en 2008.

Si alguien en Venezuela no conocía a Capriles hasta ahora, seguro que ya lo ha hecho. Su caravana electoral ha recorrido más de 300 pueblos. El pasado domingo, cientos de miles de seguidores le arroparon durante uno de sus grandes actos de campaña en la capital. De momento, las encuestas no le son favorables con algunos sondesos que dicen que la brecha con Chávez es, directamente, insalvable. Pero sin embargo, Capriles confía en sus posibilidades y se siente el idóneo para cambiar el rumbo de Venezuela. "Para mí el 7 de octubre es una tormenta perfecta, yo creo que están dadas todas las condiciones para que nosotros demos un paso hacia delante", augura el aspirante hace pocos días. El domingo se verá.