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La hora de los islamistas no ha llegado en Egipto

La represión frustra sus aspiraciones electorales

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La policía egipcia ha detenido en los últimos días a casi un millar y medio de simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, principalmente en El Cairo y en la zona del delta del Nilo. Muchos de los detenidos se estaban manifestando contra el Gobierno y a favor de elecciones libres en las que pudiera participar la formación islamista sin restricciones.

La campaña electoral previa a la primera vuelta de las elecciones parlamentarias, que se celebra este domingo, no ha estado exenta de violencia y los Hermanos Musulmanes se han llevado la peor parte. Esta violencia ha permitido que candidatos del oficialista Partido Nacional Democrático (PND), del presidente Hosni Mubarak, ajustaran cuentas con candidatos islamistas. La policía trató con mano de hierro sus manifestaciones usando gases lacrimógenos para dispersarlas y limitando la exhibición de propaganda islamista. Los detenidos permanecen en las cárceles durante largos periodos de tiempo, a veces incluso sin pasar por el juzgado, denuncia Amnistía Internacional.

El país árabe celebra este domingo la primera vuelta de las legislativas

El Gobierno parece más determinado que nunca a impedir que los islamistas pasen de estar en la oposición a convertirse en una amenaza mayor.

El PND acusa a los islamistas de 'imponer el sectarismo en la sociedad', en referencia a la religión, un argumento al que son sensibles muchos egipcios que temen que si en su país hubiera elecciones libres, los Hermanos Musulmanes ganarían y se abriría un periodo más represivo. Los islamistas responden que, con este pretexto, el Gobierno suprime la libertad.

Los Hermanos Musulmanes denuncian arrestos de sus seguidores

El Ejecutivo no ve con buenos ojos el eslogan El islam es la solución, que utilizan numerosos candidatos islamistas. La frase se repite en los lugares del mundo árabe donde hay islamistas, y es un buen ejemplo de lo que el Gobierno egipcio considera 'sectario'. Azam al Ariyan, de los Hermanos Musulmanes, cree que el islam 'es la solución' y que 'ningún juez, ni musulmán ni cristiano, puede prohibirlo'.

En teoría, la cofradía islámica es ilegal en Egipto. Pero en la práctica, las autoridades le permiten presentar a las elecciones candidatos independientes, aunque es obvio que pertenecen a los Hermanos Musulmanes.

EEUU instó a Egipto a que tolere la celebración de encuentros políticos pacíficos, una cobertura abierta de la prensa y la participación de observadores internacionales, pero El Cairo respondió que las elecciones son un asunto interno. Los Hermanos Musulmanes tampoco quieren ninguna injerencia extranjera.

En la legislatura que ahora termina, el PND tiene 311 escaños (68,5% de los diputados), mientras que los independientes suman 88 (19,4%). Debido a la presión internacional, Mubarak se sacó de la manga en 2005 una fórmula que permitió la entrada en el Parlamento de los islamistas. Entonces, como ahora, se limitó desde arriba esa presencia. Las autoridades ponen un sinfín de trabas legales a los candidatos islamistas. Según Mohamed Mursi, portavoz de los Hermanos Musulmanes, la cofradía presenta 130 candidatos, de los que 13 son mujeres. Su objetivo es conseguir un tercio de los escaños.

Estos comicios son la antesala de las presidenciales que tendrán lugar el próximo año. Todo indica que Mubarak, de 82 años y con 29 en el poder, volverá a presentarse aunque él aún no lo ha confirmado. De no ser así, podría abrirse una nueva singladura en el país más populoso del mundo árabe.